¿Puede Dios arrepentirse si es inmutable?

laralonso1985

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20 Julio 2025
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Esta aparente tensión entre Génesis 6:6, donde se dice que Jehová se arrepintió de haber hecho al hombre, y Números 23:19, que afirma que Dios no es hombre para que se arrepienta, no es una contradicción, sino una ventana profunda al corazón de Dios. Para entenderla, necesitamos categorías bíblicas sólidas que nos permitan afirmar al mismo tiempo Su perfección inmutable y Su trato vivo y relacional con la humanidad.

La inmutabilidad: seguridad, no frialdad​

La Biblia enseña que Dios es inmutable: Su ser, Sus atributos y Sus propósitos no cambian jamás. Números 23:19 establece que Dios no miente ni corrige Sus planes por ignorancia, debilidad o falta de previsión, como lo hace el hombre.

  • Sus consejos permanecen firmes para siempre; sobre esa roca descansa nuestra salvación y nuestra confianza.
  • Inmutable no significa distante o frío, sino perfectamente fiel a Sí mismo mientras interactúa de manera real con Su creación.

El “arrepentimiento” de Dios: lenguaje humano para un Dios infinito​

Cuando Génesis 6:6 declara que a Dios “le dolio en su corazón” y “se arrepintió”, la Escritura usa lo que la teología llama un antropopatismo: atribuir emociones humanas a Dios para que podamos comprender algo de Su realidad infinita.

  • No describas un error de cálculo, porque Dios no descubre nada nuevo sobre el pecado humano; Él es omnisciente desde el principio.

  • Expresa la reacción santa de Dios ante la corrupción extrema del hombre: el Dios que ama la justicia se duele y responde en juicio cuando la humanidad insiste en el camino de la muerte.

  • Muestra que Dios no es una idea abstracta, sino una Persona que se involucra y se duele por el estado caído de Su criatura amada.

El cambio no está en Dios, sino en el hombre​

Para reconciliar ambos textos, se aplica la analogía de la fe: los pasajes difíciles se interpretan a la luz de los pasajes claros sobre la naturaleza de Dios.

  • El propósito de Dios permanece: Su gloria y la salvación de Su pueblo; lo que cambia es la condición del hombre frente a ese propósito.

  • Cuando el hombre se aguanta, Dios pasa de relacionarse en términos de paciencia a hacerlo en términos de juicio; cuando el hombre se arrepiente, Dios pasa del juicio a la misericordia.

  • El movimiento es real en la historia, pero el que cambia es el hombre; el Creador permanece fiel a Su carácter santo, justo y misericordioso.

Cristo: el Dios inmutable que entra en nuestro dolor​

La clave máxima de esta tensión se ve en Cristo.

  • En Jesús se revela el Dios que no cambia en Su amor, pero que entra en el tiempo, asume carne y experimenta en sí mismo el peso del pecado que ya había juzgado en los días de Noé.

  • En la cruz, el Dios inmutable muestra de manera definitiva que Su dolor por el pecado y Su decisión de salvar a los suyos nunca estuvieron en conflicto, sino que se encuentran en un mismo acto de justicia y gracia.

En conclusión, Dios no se arrepiente como nosotros, corrigiendo decisiones equivocadas, sino que Su “arrepentimiento” bíblico es la reacción santa y dolida de un Dios perfectamente inmutable frente a un hombre que se ha desviado radicalmente de Su voluntad.


Pregunta:

Si el pecado en los días de Noé fue tan serio que hirió el corazón de un Dios inmutable hasta llevar a juzgar al mundo, ¿qué revela hoy nuestra manera de vivir acerca de cómo valoramos Su santidad en nuestra comunión diaria con Él?
 
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