Génesis 4 finaliza diciendo que: "Entonces los hombres comenzaron a
invocar el nombre de Jehová", lo que nos recuerda Rom.10:13: "Porque
todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo". Pero Génesis
5, tras el invocar el nombre de Jehová para salvación, sigue con el andar
con Dios. Es este un registro de las personas salvas que vivieron con la
expectativa de que el Señor vendría. De las diez generaciones mencionadas en este capítulo, 8 coinciden con el ciclo: vivió-engendró-
vivió-murió. Las dos excepciones son Enoc (a quien Dios llevó sin ver
muerte) y Noé (que con su familia sobrevivió al diluvio). No se dice otra
cosa de todas estas personas, sino que vivieron, engendraron y murieron.
Dios había ordenado al hombre que se multiplicase; y lo único que queda
de sus vidas es el hecho de que así lo hicieron; que llevaron fruto para
el cumplimiento del propósito de Dios. La genealogía de Génesis 5 se
complementa con la de Lucas 3. Lo que comienza con Dios y Adán,
concluye con Cristo.
Es interesante que el nombre que le da Enoc a su hijo es Matusalén, que
significa: "cuando él muera, será enviado". Judas 14,15 habla de esta
profecía de Enoc, que tuvo su cumplimiento cercano en el diluvio, y el
definitivo y puntual ocurrirá en la Segunda Venida de Cristo. Pero desde
que nació Matusalén hasta el diluvio, hubo de pasar el período más largo
de la historia: 969 años. Esto nos hace acordar que "el Señor no retarda
su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos
procedan al arrepentimiento" (2Pedro 3:9) La vida más larga que algún
hombre haya jamás vivido es prueba de la paciencia de Dios hacia el
hombre expuesto al juicio venidero (1Pedro 3:20). Matusalén engendró
a Lamec a los 187 años; y Lamec a Noé a los 182 años, lo que suman
369 años. A esta cantidad le sumamos los 600 años que tenía Noé
cuando Dios mandó el diluvio (Gn.7:11), y tenemos exactamente los 969
años de la vida de Matusalén. Luego que él murió, vino el diluvio.
La genealogía de los salvos en Génesis 5 termina con el nombre de Noé
que significa "consuelo" o "descanso". La familia de las personas salvas
tienen esperanza promisoria, expectativa, consuelo y descanso.
Que de esta curiosidad por el destino eterno de Matusalén sepamos sacar
provechosas lecciones espirituales para nuestra vida.
Ricardo.