Hoy le llaman "derechos humanos" a los derechos de delincuentes, de matones, de violadores, de pornógrafos, de madres que abortan sus niños, de padres que mutilan los genitales de sus hijos y los hormonan por delirios, de homosexuales que pretenden jugar a casita y compran niños como mercancía.
Hoy "derechos humanos" significa que el hombre tiene derecho a envilecerse, a corromperse, y peor, a corromper a otros, en particular, menores.
El ser humano podrá tener la libertad de Dios a pecar, pero no tiene derecho a ello.
Es triste ver cómo el liberalismo y el socialismo (dos caras de la misma moneda materialista) han engañado a tantos Cristianos y descristianizado a nuestras naciones cristianas. Hace 100 años, la mayoría de estos males que hoy nuestros gobiernos llaman "derechos humanos" eran prohibidos.
Teníamos leyes contra la sodomía, la pornografía, la usura, la corrupción de menores, el aborto, y a los asesinos se les daba la pena de muerte, como Dios mismo lo ha instituido.
Hoy denunciamos estas leyes como anticuadas, inhumanas y oscurantistas, cuando en realidad eran la aplicación lógica de la cosmovisión cristiana que civilizó al mundo.
Ahora, incluso la mayoría de los que se declaran cristianos se quejan diciendo: "¡Oh, no! No deberíamos imponer nuestra ética ni desear que nuestras naciones sean cristianizadas".
La cosmovisión impía, materialista y anticristiana se ha infiltrado tanto, que no nos atrevemos a pensar como nuestros antepasados en la fe: es decir, a entender que las naciones pertenecen a Cristo, y por tanto, se les debe enseñar Su doctrina y ser cristianizadas.
Si el mundo se corrompió, fue porque la Iglesia lo permitió.
No culpes al mundo en tinieblas; culpa a la sal que no logró preservar la verdad, a la luz que no logró exponer el mal, y a la Iglesia de Dios que fue llamada a cristianizar a todas las naciones del mundo, pero ahora prefiere ser amigo con el mundo y permite que la levadura de los anticristos corrompa su propia doctrina.
No nos olvidemos nunca: tenemos una demanda de parte de Dios a bautizar no meramente a individuos y familias, pero a las naciones enteras.
– Mateo 28:18-20: "Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
Militemos por esto más de lo que militamos por nuestros partidos políticos corruptos y favoritos políticos impíos, y entonces las cosas mejorarán. Hasta entonces, el mal aumentará y el bien sufrirá.
Hoy le llaman "derechos humanos" a los derechos de delincuentes, de matones, de violadores, de pornógrafos, de madres que abortan sus niños, de padres que mutilan los gentiles de sus hijos y los...
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