“no dejando de congregarnos”

28 Febrero 1999
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“…no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día de acerca” (Hebreos 10:25).

-Autoridades nacionales y municipales están prohibiendo todo tipo de reuniones públicas, a fin de evitar, en lo posible, la propagación del virus. Igualmente, se exhorta a mantenerse dentro de sus casas, y no salir a la calle sino por necesidad de adquirir alimentos y artículos de higiene.

-Esta disposición extrema puede ser, socialmente, un arma de doble filo:

a) es una óptima oportunidad para que la familia disfrute a pleno la felicidad hogareña a un grado nunca antes conocido.

b) el soportar a un cónyuge temperamental; niños terribles; y para colmo ¡una suegra que cayó en nuestra casa en cuarentena!

-No es difícil que tras la pandemia siga una oleada de divorcios.

-Esta será una magnífica ocasión para que florezcan las virtudes de cada cual, y a la vez, el disimular defectos. ¿Cuáles prevalecerán?

-Entre cristianos, aun cuando por el momento no puedan reunirse como iglesia, no les está vedado a una pocas familias vecinas, el juntarse pala la comunión, la oración y lectura de la Palabra de Dios, tal como se hacía al principio (Hch 2:46).

Que la sobreabundante gracia de Dios supla nuestra propia precariedad espiritual.


Cordiales saludos
 
Fe de erratas: en el penúltimo párrafo léase: "no les está vedado a unas pocas familias vecinas, el juntarse para la...".