La bendición, de verdad debe acompañar a quienes desde el principio sin ver, creyeron, sin refutar, obedecieron y además resistieron al mal o al menos trataron y tratan de santificarse día a día, si duda se evitan tantos sufrimientos, tantas lágrimas y angustias, desde luego se debe tratar de sabiduría, no humana, sino divina.
Gracias Dios por tu amor desde siempre infinito, desde antes de crearnos, porque siempre pensaste en nuestro bien y nos diste el regalo de la Salvación.