Un día, al salir de casa para dirigirme a la escuela, una mujer que no conocía me detuvo y me preguntó si yo era Alejandro. Le dije que sí y me dijo de golpe: “¿Sabías que murió tu padre?”. (Mi padre abandonó nuestra familia cuando yo nací; habían pasado ya 40 años, él no me buscó y yo tampoco). Luego agregó: “Hoy en la noche lo velarán en X funeraria, por si quieres ir”.
A pesar de no haberlo conocido, entré en shock. Cuando llegué a la escuela, la directora me preguntó si me pasaba algo. Le dije: “Murió mi padre”. Me dio el pésame y me mandó a descansar a mi casa. Regresé a casa y llamé por teléfono a un amigo. Me dio el pésame y me preguntó: “¿Quieres asistir?”. Contesté que sí. Pasó por mí en la noche y sucedió lo siguiente.
Llegamos y la funeraria estaba sola, solo estaba la viuda. Entré y me acerqué al ataúd y, para mi sorpresa, vi la misma imagen de mi hermano mayor, como dos gotas de agua, solo que más grande y acabado. En mis pensamientos dije lo siguiente: “Padre, estás solo porque así lo decidiste; fue el camino que elegiste y aquí terminó. Solo quiero decirte que te perdono por habernos abandonado; te lo digo de corazón, en nombre de todos mis hermanos”. Hice un poco de oración católica y me retiré.
A partir de ese día me cambió la vida: me aumentaron el sueldo, me dieron más horas, después conocí a mi esposa, me casé, tuve a mis hijas y emigramos a U.S. El gran poder del perdón.
Abe o una publication que ese mismo dia publique en facebook.
A pesar de no haberlo conocido, entré en shock. Cuando llegué a la escuela, la directora me preguntó si me pasaba algo. Le dije: “Murió mi padre”. Me dio el pésame y me mandó a descansar a mi casa. Regresé a casa y llamé por teléfono a un amigo. Me dio el pésame y me preguntó: “¿Quieres asistir?”. Contesté que sí. Pasó por mí en la noche y sucedió lo siguiente.
Llegamos y la funeraria estaba sola, solo estaba la viuda. Entré y me acerqué al ataúd y, para mi sorpresa, vi la misma imagen de mi hermano mayor, como dos gotas de agua, solo que más grande y acabado. En mis pensamientos dije lo siguiente: “Padre, estás solo porque así lo decidiste; fue el camino que elegiste y aquí terminó. Solo quiero decirte que te perdono por habernos abandonado; te lo digo de corazón, en nombre de todos mis hermanos”. Hice un poco de oración católica y me retiré.
A partir de ese día me cambió la vida: me aumentaron el sueldo, me dieron más horas, después conocí a mi esposa, me casé, tuve a mis hijas y emigramos a U.S. El gran poder del perdón.
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