LA TORRE DE BABEL:
Génesis 11
1. Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
El promotor y propulsor de la ciudad de Babel fue Nimrob el primer poderoso en la tierra; vigoroso cazador delante de Jehová. (Este provenía de la mezcla que se hizo cuando los Hijos de Dios se casaron con las hijas de los hombres: Varones que desde la antigüedad fueron de reconocido renombre por sus hechos y hazañas.)
En su pretensión de construir la ciudad de Babel y una Torre que llegase hasta el Cielo, el hombre hizo afrenta a Dios, por que propusieron en el corazón de ellos crear un nombre, un símbolo: Un dios. (Queriendo dejar de lado a Jehová). La exaltación del hombre hizo que Dios Nuestro Señor los confundiesen y creo los idiomas; diferentes lenguas, con las cual era imposible se entendiesen y cejaran en su empeño desenfrenado de alcanzar con la carne, lo que sólo se puede alcanzar con el espíritu. Estos buscaban a Dios y su Reino, pero con/ y por los conductos equivocados.
3. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
Empezaron a corromperse y a ser más "prácticos" escogiendo materiales adulterados: Ladrillo en vez de piedra, y asfalto en vez de mezcla. Quisieron hacer más y más rápido con menos esfuerzo. ("El que no entra por la puerta de las ovejas ese es ladrón y salteador")
4. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
En vez de edificarle en honor a Jehová la ciudad y la Torre en su soberbia intentaron crear un símbolo, un nombre: un dios que les uniese, por si era esparcidos sobre la faz de la tierra. Por hacer esto justamente les vino el mal que temían, pues Dios los esparció por toda la tierra debido a la complicación de comunicarse entre ellos).
Antes había un Idioma Universal en la cual se entendían todos los hombres sobre la faz de la tierra, pero en su vanidad y exaltación el hombre retó a Dios queriendo llegar hasta el Cielo humanamente, con la física (cosa imposible), ya que hay que traspasar dimensiones y esto es imposible hacerlo físicamente.
Pretendiendo ensalzarse Dios los humilló sumamente
En Pentecostés esa afrenta hecha por los hombres a Dios quedó reparada en ese día, pues hubo de nuevo una Lengua Universal (no fonéticamente hablando sino espiritual), las lenguas entre otras cosas, fueron por señal a los incrédulos, pero también fue la señal de la reparación a Dios de la afrenta recibida por el hombre.
Esta Lengua Nueva es el lenguaje del Espíritu Santo.
Aunque cada uno hablaba lengua que le era dada por el Espíritu Santo, los testigos de aquello vieron y comprobaron que eran lenguas de su tierra de origen, lengua materna o paterna e incluso angelicales. Allí en el aposento todos humillados en espíritu hasta lo sumo esperaban la Misericordia de Nuestro Señor y Dios Jesucristo, siendo entonces en Pentecostés sumamente ensalzados siendo llenos del Espíritu Santo (señalando Dios el Camino hacia el Cielo Él cual es Cristo) y Dios plenamente Glorificado.
Génesis 11
1. Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
El promotor y propulsor de la ciudad de Babel fue Nimrob el primer poderoso en la tierra; vigoroso cazador delante de Jehová. (Este provenía de la mezcla que se hizo cuando los Hijos de Dios se casaron con las hijas de los hombres: Varones que desde la antigüedad fueron de reconocido renombre por sus hechos y hazañas.)
En su pretensión de construir la ciudad de Babel y una Torre que llegase hasta el Cielo, el hombre hizo afrenta a Dios, por que propusieron en el corazón de ellos crear un nombre, un símbolo: Un dios. (Queriendo dejar de lado a Jehová). La exaltación del hombre hizo que Dios Nuestro Señor los confundiesen y creo los idiomas; diferentes lenguas, con las cual era imposible se entendiesen y cejaran en su empeño desenfrenado de alcanzar con la carne, lo que sólo se puede alcanzar con el espíritu. Estos buscaban a Dios y su Reino, pero con/ y por los conductos equivocados.
3. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
Empezaron a corromperse y a ser más "prácticos" escogiendo materiales adulterados: Ladrillo en vez de piedra, y asfalto en vez de mezcla. Quisieron hacer más y más rápido con menos esfuerzo. ("El que no entra por la puerta de las ovejas ese es ladrón y salteador")
4. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
En vez de edificarle en honor a Jehová la ciudad y la Torre en su soberbia intentaron crear un símbolo, un nombre: un dios que les uniese, por si era esparcidos sobre la faz de la tierra. Por hacer esto justamente les vino el mal que temían, pues Dios los esparció por toda la tierra debido a la complicación de comunicarse entre ellos).
Antes había un Idioma Universal en la cual se entendían todos los hombres sobre la faz de la tierra, pero en su vanidad y exaltación el hombre retó a Dios queriendo llegar hasta el Cielo humanamente, con la física (cosa imposible), ya que hay que traspasar dimensiones y esto es imposible hacerlo físicamente.
Pretendiendo ensalzarse Dios los humilló sumamente
En Pentecostés esa afrenta hecha por los hombres a Dios quedó reparada en ese día, pues hubo de nuevo una Lengua Universal (no fonéticamente hablando sino espiritual), las lenguas entre otras cosas, fueron por señal a los incrédulos, pero también fue la señal de la reparación a Dios de la afrenta recibida por el hombre.
Esta Lengua Nueva es el lenguaje del Espíritu Santo.
Aunque cada uno hablaba lengua que le era dada por el Espíritu Santo, los testigos de aquello vieron y comprobaron que eran lenguas de su tierra de origen, lengua materna o paterna e incluso angelicales. Allí en el aposento todos humillados en espíritu hasta lo sumo esperaban la Misericordia de Nuestro Señor y Dios Jesucristo, siendo entonces en Pentecostés sumamente ensalzados siendo llenos del Espíritu Santo (señalando Dios el Camino hacia el Cielo Él cual es Cristo) y Dios plenamente Glorificado.