La ira de Dios

picoro

Miembro senior
3 Abril 2024
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Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Hebreos 10:26-27

Dios es juez justo,y es un Dios que se indigna todos los días con el impío. Si no se arrepiente, Dios afilará su espada;tensado tiene ya su arco y lo ha preparado. Salmos 7:11

Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;tu diestra alcanzará a los que te aborrecen. 9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira;Jehová los devorará en su furor,y el fuego los consumirá. Salmos 21:8-9

Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová para irritar los ojos de su majestad. Isaías 3:8

He aquí, el día del SEÑOR viene, cruel, con furia y ardiente ira, para convertir en desolación la tierra y exterminar de ella a sus pecadores. Isaias 13:9

Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos. Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies. Nahúm 1:2-3

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen la verdad con injusticia, porque lo que de Dios se conoce, se manifiesta en ellos, porque Dios se lo manifestó. Romanos 1:18

Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia. Efesios 5:6

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Juan 3:36

Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan. Esdras 8:22

Si no se arrepiente, Dios afilará su espada;tensado tiene ya su arco y lo ha preparado. Asimismo ha preparado para él armas de muerte;ha labrado sus saetas ardientes.He aquí, el impío sufre dolores de parto con la iniquidad;concibe maldad y da a luz engaño. Salmos 7:12

ni quisieron mi consejo,y menospreciaron toda reprensión mía, 31 comerán, pues, del fruto de su camino,y se hastiarán de sus propias artimañas. Porque el desvío de los ingenuos los matará,y la prosperidad de los necios los destruirá. Proverbio 1:30-31

Mas por tu dureza, y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, quien pagará a cada uno conforme a sus obras Romanos 2:5
 
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. Juan 3:36
La "ira" de Dios, ese concepto tan mal entendido y enormemente confundido.

También sería interesante que abras menos temas y más selectos para que sea interesante entrar en debate.

He citado tu cita del evangelio de Juan porque es el momento prístino en el que uno puede ver mejor lo que significa esa ira o cólera. Si esa "ira" fuera la nuestra, desde luego que Dios sería un pecador al uso, en numerosísimos pasajes se nos exhorta a no airarnos:

"Desecha la ira y el enojo; no te alteres, que eso empeora las cosas."
"El necio da rienda suelta a toda su ira"
"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte"
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”


Pero el Antiguo Testamento está repleto de un dios claramente airado, además con una ira sospechosamente similar a la nuestra, de hecho hay ciertos momentos de ira sumamente sorprendentes en relación a las anteriores citas bíblicas:

"Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. 2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. 3 Y llamó a aquel lugar Tabera porque el fuego de Jehová se encendió en ellos."

"Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos."

"Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad."


Y así ira tras ira, muy humana por cierto.

Cuando se nos revela en Jesucristo la imagen del Padre, vemos que estábamos profundamente equivocados. Habíamos creado una imagen de Dios claramente errónea, atribuyendo injustamente a Dios nuestras venganzas, nuestros asesinatos y hechos naturales.

Creer en el Hijo no consiste como muchos podemos pensar en adherirnos a una persona, no, se trata de adherirnos a una revelación, a un principio liberador, a un mandamiento supremo. Creer en el Hijo es creer que no estamos ante un Dios irracional, colérico, vengativo y guerrero entre otras atribuciones antropomórficas.

Por eso la ira de Dios queda en la persona que no cree en el Hijo, porque niega su revelación y queda expuesto a esas imágenes obsoletas de Dios. Esa ha sido una constante histórica que ha justificado y sigue justificando auténticas blasfemias, pues atribuir a Dios muertes claramente injustas, sórdidas y aberrantes lo es.
 
La "ira" de Dios, ese concepto tan mal entendido y enormemente confundido.

También sería interesante que abras menos temas y más selectos para que sea interesante entrar en debate.

He citado tu cita del evangelio de Juan porque es el momento prístino en el que uno puede ver mejor lo que significa esa ira o cólera. Si esa "ira" fuera la nuestra, desde luego que Dios sería un pecador al uso, en numerosísimos pasajes se nos exhorta a no airarnos:

"Desecha la ira y el enojo; no te alteres, que eso empeora las cosas."
"El necio da rienda suelta a toda su ira"
"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte"
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.”


Pero el Antiguo Testamento está repleto de un dios claramente airado, además con una ira sospechosamente similar a la nuestra, de hecho hay ciertos momentos de ira sumamente sorprendentes en relación a las anteriores citas bíblicas:

"Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. 2 Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. 3 Y llamó a aquel lugar Tabera porque el fuego de Jehová se encendió en ellos."

"Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos."

"Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro del arca de Jehová; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y lloró el pueblo, porque Jehová lo había herido con tan gran mortandad."


Y así ira tras ira, muy humana por cierto.

Cuando se nos revela en Jesucristo la imagen del Padre, vemos que estábamos profundamente equivocados. Habíamos creado una imagen de Dios claramente errónea, atribuyendo injustamente a Dios nuestras venganzas, nuestros asesinatos y hechos naturales.

Creer en el Hijo no consiste como muchos podemos pensar en adherirnos a una persona, no, se trata de adherirnos a una revelación, a un principio liberador, a un mandamiento supremo. Creer en el Hijo es creer que no estamos ante un Dios irracional, colérico, vengativo y guerrero entre otras atribuciones antropomórficas.

Por eso la ira de Dios queda en la persona que no cree en el Hijo, porque niega su revelación y queda expuesto a esas imágenes obsoletas de Dios. Esa ha sido una constante histórica que ha justificado y sigue justificando auténticas blasfemias, pues atribuir a Dios muertes claramente injustas, sórdidas y aberrantes lo es.
Algunos dicen que un Dios sin ira contra el pecado no sería un Dios santo.. un Dios que no está ariado con las injusticias del mundo parece un Dios indiferente que le da lo mismo que las personas actúen bien o mal
 
Algunos dicen que un Dios sin ira contra el pecado no sería un Dios santo
¡Y tienen toda la razón!

La ira contra el pecado es buena, adecuada, necesaria, el pecado se debe fulminar, erradicar o, como mínimo, encaminar al bien que es lo que más habitualmente hace el Maestro.

Pero no confundamos esa ira contra el pecado, moralmente indiscutible, con esa otra ira inmoral y arbitraria que afecta a todo hijo de vecino, inocente, culpable, de tercera o cuarta generación.

Esas mismas dudas teológicas las desmonta el mismo Evangelio, ejemplifico:
- Torre de Siloé.
- Llueve sobre justos y pecadores.
- El ciego de nacimiento.
- El enfado de los "hijos del trueno".
- Setenta veces siete.
etc...