Eres de las pocas personas que responde sin insultarme ni condenarme. Gracias por eso.
Pero si él es perfecto, desde un inicio debería habernos creado bien. Osea en su primer plan, todo tendría que haber Sido perfecto.
Bueno, nos estamos entendiendo y eso es bueno porque tú puedes desarrollar las preguntas.
Dios es perfecto en todos sus caminos. No dice en "su camino", sino en "sus caminos". Son "muchos" caminos que llevan a "un camino" (el Hijo Amado). La palabra "perfecto" en lo referente a lo divino no implica "ausencia de problemas" ("ausencia de maldad"), sino una "conformidad" a que todas las cosas, AL FINAL, se amoldarán a Su mente y voluntad. Tienes que salir del tiempo y del espacio para entender lo divino. Todo conduce a Él porque Él es el Alfa (principio) y el Omega (final). Él pone un fundamento, y ese fundamento es desde el principio y llega hasta el fin, y nada lo puede detener ni frustrar. Ni el pecado, ni Satanás, ni la muerte.
Él escribe el principio de un Libro, abre el Libro con infinitas posibilidades, y permite que el hombre se introduzca en ese Libro ("la historia interminable", podríamos llamarlo) y la desarrolle... y la historia de los hombres ha demostrado que el hombre escogió escribir la historia del libro SIN Dios; sólo unos poquitos han dispuesto su corazón a escuchar y temer a Dios para, con Su ayuda, "escribir según el patrón de Dios". Ese es el resumen del AT, e incluso del NT.
Pero esto, según la biblia, va a pasar en su segunda llegada a la tierra. Dónde va a llevar a vivos y muertos que le hallan obedecido. ¿Por qué no empezó con ese mundo ideal desde un principio?
En un principio, vivíamos en completa comunión con nuestro Creador en Su paraíso. Éramos tan "transparentes" a Dios que estábamos completamente desnudos... y ni siquiera
sabíamos que estábamos desnudos (... ). Después, tras desobedecer y comer de un árbol prohibido (es decir, un conocimiento o ciencia prohibida), perdimos este paraíso. Perdimos la aparente
desnudez, y después lo perdimos todo. El mundo era ideal, y nosotros éramos ideales, PERO NO ÉRAMOS ROBOTS. Podíamos (y debíamos) escoger si obedecer o desobedecer. Si prestar atención o ignorar la Voz.
Fuimos probados en el Paraíso. El capítulo de la "serpiente" en el Edén no es una casualidad ("oh, mala suerte, la serpiente pasaba por allí y habló con la varona"). La Escritura dice que Dios nos
probó allí en el Edén: quiso saber lo que teníamos por dentro, es decir, quiso sacar a la luz lo más íntimo de nuestros deseos. Y nuestro más íntimo deseo era ostentar PODER, no la comunión sencilla con Dios. El Edén es la prueba de que amamos más el PODER (fuerza, inteligencia, conocimiento... en cuanto a su "apariencia de poder") que el simple AMOR de una simple comunión.
Debes entender que Dios nos hizo a Su imagen. No se limitó a crear "un ser muy especial", sino que, para crearnos, se "analizó" a Sí Mismo y, tomando una imagen de Sí Mismo (aquello que en su inescrutable inteligencia y sabiduría vio de Sí Mismo), hizo al hombre. El hombre no es un "animal" más ("el último o el primero de una larga cadena"), sino que es un "ser inefable", a imagen misma de Dios. Soy un DIOS que, además, tiene Su propio aliento o espíritu. Su soplo es lo que nos da vida... no tenemos "vida" en nosotros mismos, ni podemos traspasarla a nadie. Nuestra vida se debe al espíritu que Él "sopla" dentro de nosotros. Así que tu vida, lo que eres, no sólo es reflejo de lo divino, sino que tiene la esencia misma de lo más íntimo de Dios (ese "espíritu" que proviene de Sus "pulmones"). Por eso, hay algo en ti que sólo en lo "íntimo de lo divino" encuentra su reflejo y su verdadero ser y "propósito".
Dios no creó robots, sino "dioses" a imagen Suya... y la diosa VARONA (después llamada "Eva") y el dios VARÓN (Adán), perfectos y poderosos sin igual, tomaron una serie de decisiones que están dentro de cada uno de nosotros. Yo y tú habríamos elegido lo mismo que ellos. Y por ello tuvo que venir Jesús, el Hijo Amado, para que no escogiera el PODER (como hicimos nosotros), sino que volviera a la actitud original de Adán: la humildad de un Amor paterno-filial sin "peros" y sin "excusas": UN HOMBRE que ESCOJE A DIOS por PURO AMOR. Ese, en el fondo, es el gran muro a reconstruir. Padre--Hijo; Hijo--Padre.
Y en esa perfecta relación hay una invitada, una "novia" para el Hijo.
Así pues, te concito a que, si oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón.
Dios escribirá el final del libro, sin importar lo que hayamos hecho "entre medias".
Dios vencerá y Su voluntad se impondrá, a pesar de todos los pesares.
Amor,
Ibero