Jesús fue recibido como un rey de su época, en aquella entrada triunfal a Jerusalén cuando fue aclamado por su pueblo
Los judíos salieron a recibirle en una auténtica fiesta; convencidos que recibían al Mesías debido en buena parte a la resurrección de Lázaro.
Muchos entre la multitud fueron movidos por una esperanza nacionalista, pues aspiraban a un rey guerrero que los libertaría de sus opresores, así como está escrito.
Así salieron a cantarle un salmo mesiánico y exclamaban “hosanna”, “salve” (118.25,26)
En la historia de Israel ya habían salido las multitudes para recibir con júbilo a su futuro rey;
aconteció con David, prototipo del monarca mesiánico:
“salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl,
con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
Y cantaban las mujeres que danzaban y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles;
no le falta más que el reino...”
Pero contrario a lo que esperaban, el Mesías llegó humilde montado en un asna y un burrito.
Primero debía sacrificarse, entregándose heroicamente para vencer sobre la muerte.
Su entrada a caballo, como guerrero victorioso que llega para gobernar, sería después...
cuando su congregación de vírgenes sensatas salgan a recibirle, y regresen juntos.
" Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco,
y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea... "
Así llegará el Rey con los ejércitos celestiales, y con su "esposa" que se ha preparado para gobernar junto con Él;
y establecerán el reino de Dios desde la Nueva Jerusalén

Los judíos salieron a recibirle en una auténtica fiesta; convencidos que recibían al Mesías debido en buena parte a la resurrección de Lázaro.
Muchos entre la multitud fueron movidos por una esperanza nacionalista, pues aspiraban a un rey guerrero que los libertaría de sus opresores, así como está escrito.
Así salieron a cantarle un salmo mesiánico y exclamaban “hosanna”, “salve” (118.25,26)
En la historia de Israel ya habían salido las multitudes para recibir con júbilo a su futuro rey;
aconteció con David, prototipo del monarca mesiánico:
“salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl,
con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música.
Y cantaban las mujeres que danzaban y decían:
Saúl hirió a sus miles,
Y David a sus diez miles.
Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles;
no le falta más que el reino...”
Pero contrario a lo que esperaban, el Mesías llegó humilde montado en un asna y un burrito.
Primero debía sacrificarse, entregándose heroicamente para vencer sobre la muerte.
Su entrada a caballo, como guerrero victorioso que llega para gobernar, sería después...
cuando su congregación de vírgenes sensatas salgan a recibirle, y regresen juntos.
" Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco,
y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea... "
Así llegará el Rey con los ejércitos celestiales, y con su "esposa" que se ha preparado para gobernar junto con Él;
y establecerán el reino de Dios desde la Nueva Jerusalén
