La Casa en el Desierto

7 Julio 2015
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Ose. 2:14
Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.


Si Dios lleva a su blanca, pura y noble Iglesia al desierto, no se la lleva caminando, en vez la conduce diligentemente hasta una casa.
Una gran casa acondicionada, pues así es Dios de benigno.

Antes creía que la mujer en el desierto tendría que caminar bajo el ardiente rayo del sol pero no,
su amada Iglesia no es como una inmigrante centroamericana para que tenga que cruzar a pie el desierto de Arizona.


vv. 2:15 Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud,

y como en el día de su subida de la tierra de Egipto.

Aquí se ve lo que aseguro: Hay un oasis.
Viñas; vino espiritual y gozo con alegría, puerta o portal, y cantos; canciones de alabanza y gratitud, danza como cuando éramos jóvenes
y refugio seguro para evitar riesgos afuera en la calle... calles como dunas desérticas, de negra noche y peligrosos llenas de fieras y bestias.


¡Así es Dios, da de su paz a seguridad!