"En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. " Lucas 18:17
No hablo por todos, pero en muchos casos parece que todo lo que se sale de las demandas de nuestro ego ya nos parece "mal".
Es decir, parece ser que solo está bien cuando es "a nuestra manera", y no a la manera de Dios. ¿Y si lo que en realidad nuestro ego ve como "malo" en realidad no lo es?¿Y si todo en realidad es por un bien espiritual? ¿Y si eso o ese que creemos es tan malo en realidad está obrando a nuestro favor? Si crees que Dios es pura bondad y está en control de todas las cosas, entonces la conclusión lógica a la que debes llegar es que TODO LO QUE ÉL PERMITE es para bien, aunque te cueste creerlo desde el ego.
Lo que pasa es que estamos en la era de la dualidad, la mente dual, el ego, LA CARNE. Nuestro verdadero enemigo es todo aquello que nos impulsa a no crecer y no trascender ese ego. Porque cuando trascendemos ese ego y entramos en la "zona espiritual", se acaba la dualidad, se acaba la maldad, se acabó la paranoia, se acabó el infierno de la suspicacia, se acabó la persiana que impedía entrar la luz y el amor. En cuanto unos pocos salgamos a flote, arrastraremos a todos los demás con nosotros. Pero debemos salir a flote primero!!
Tu grado de apertura y confianza hacia Dios está directamente relacionado con tu estado de conciencia. Por eso creo que todas aquellas doctrinas que nos infundan miedo, se sientan como una amenaza, y nos inviten a la desconfianza o a la suspicacia, no están manteniendo con su tridente en la zona del ego y no nos dejan salir a flote. RECUERDA QUE LA META ES RECUPERAR LA INOCENCIA PERDIDA DEL NIÑO, ESO QUE PERDISTE CUANDO TE CAÍSTE POR LA PENDIENTE RESBALADIZA DEL PECADO Y DEL DESEO, CUANDO FUISTE ATRAÍDO CUAL AVISPA POR EL NÉCTAR DE LA PLANTA CARNÍVORA. Estamos en el fondo de la "U" y solo Jesús puede sacarnos a flote, librarnos de la dualidad y llevarnos hacia la unidad en el espíritu, en la conciencia.
¿Quién de vosotros ha recorrido el espinoso camino de vuelta hacia la niñez y ha vuelto al reino de los cielos? Empieza a pensar que la verdad la portan los niños, antes de descarriarse, y que todo lo que se aleje de su verdad es el "hombre adulto", hablando desde el fondo del ego, percibiendo una realidad dual y de maldad, que no es sino una PROYECCIÓN de lo que está en sí mismo.
El reflejo espiritual del infierno en un mundo material es cuando las personas quedan separadas de Dios, en el fondo de la planta carnívora del EGO. Desde ese enfoque se vive en el infierno de LA SUSPICACIA, cuando el hombre pierde "las gafas de la verdad" o el regalo de la Fe que Dios le ha regalado, y empieza a enfocarlo todo desde un prisma oscuro.
Ese es castigo que nos auto-imponemos al pensar mal en un mundo contaminado por el ego en donde reina el "Piensa mal y acertarás..." Lo que no te dicen es que también perderás el paraíso!!!
¿QUÉ LE HACE AL HOMBRE RESBALAR POR ESA PENDIENTE DEL EGO? Superficialmente podemos decir que es "el olor del néctar" , el fruto del deseo, que le hace pecar y quedar atrapado en la carne. Sin embargo, hay un par de agentes que subyacen bajo esa necesidad de ego, y que son los verdaderos causantes de toda nuestra miseria: EL COMPLEJO DE NIÑO INOCENTE y EL COMPLEJO DE BUENA PERSONA. Mira a tu alrededor, y te darás cuenta de que esos 2 factores son los que se desarrollan con el tiempo en el adolescente/adulto a nivel inconsciente y tienen una fuerza y una prevalencia tal, que podemos decir que EL MUNDO ACTUAL ES UNA CONSECUENCIA DIRECTA DE ESTOS 2 COMPLEJOS.
Las implicaciones de estas afirmaciones son de tal magnitud, que exigen el rechazo total de todo aquello que no provenga de un corazón puro como el de un niño. O salimos a flote y empezamos de nuevo: borrón y cuenta nueva, o nada de lo que hemos hecho hasta ahora ha servido sino para darnos cuenta de nuestro error: PARTÍAMOS DE UN ENFOQUE ERRÓNEO: EL EGO...Hay que volver a empezar de cero, con la mirada de un niño. Hemos construido un mundo que le dice a Dios: "mira que mayores somos, no te necesitamos..."
Exige muchísima humildad por nuestra parte admitir que hemos estado viviendo un engaño, embaucados por nuestra mente, por nuestro ego. Debemos crecer y elevarnos por encima de la mente de nuestro ego, por encima de las nubes, y recuperar "las gafas de la verdad". Solo entonces partiremos en la buena dirección.