La higuera estéril y el límite incómodo de la paciencia divina
(Lucas 13:6–9)
La Parábola de la Higuera Estéril no fue contada para tranquilizar conciencias, sino para despertarlas. Jesús no presenta a un rebelde descarriado, sino a un árbol bien plantado, bien cuidado y bien expuesto a la gracia, que aun así no da fruto.
El problema no es la falta de oportunidades; es la ausencia de respuesta.
“Tenía un hombre una higuera plantada en su viña; vino a buscar fruto en ella, y no lo halló” Lc 13:6.
La ubicación es un privilegio, no una garantía
La higuera no estaba en el desierto; estaba en la viña. Tenía tierra fértil, protección y atención. Esto confronta a quienes han tenido enseñanza sólida, comunidad cristiana, acceso a las Escrituras y tiempo bajo la gracia, pero permanecen sin transformación.Estar cerca de lo santo no equivale a vivir en santidad.
“A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” Lc 12:48.
La paciencia de Dios tiene propósito, no fecha abierta
Tres años no expresan prisa, sino expectativa justa. La paciencia divina no es indiferencia moral; es misericordia orientada al arrepentimiento. La intercesión del viñador compra tiempo, pero no elimina la evaluación.La gracia extiende el plazo, no cancela el llamado.
“¿Menosprecias las riquezas de su benignidad… ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” Ro 2:4.
El riesgo mortal de estar “vivo” pero estéril
La higuera no estaba muerta; estaba ocupando espacio sin cumplir su propósito. Esta es una advertencia directa contra la religiosidad funcional: actividad, presencia y lenguaje correcto sin fruto visible.La esterilidad espiritual no es neutral; es peligrosa.
“Tienen apariencia de piedad, pero niegan la eficacia de ella” 2 Ti 3:5.
Dios busca fruto, no follaje
Jesús no busca hojas (apariencia), sino fruto (resultado). El fruto bíblico se expresa en justicia, misericordia, fidelidad y amor concreto.Donde hay Espíritu, hay evidencia.
“Por sus frutos los conoceréis” Mt 7:16.
“El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz…” Gá 5:22–23.
Reflexión final
Si hoy el Dueño de la viña examinara tu vida, ¿qué encontraría: movimiento o madurez, actividad o fruto?La gracia concede tiempo, pero no redefine el propósito. Un árbol que no da fruto termina impidiendo que otros crezcan.
Llamada a la acción
No pospongas la respuesta. Este es el tiempo de cavar, podar y arrepentirse. Permite que Dios confronte lo estéril y produzca fruto verdadero. La oportunidad aún está abierta, pero no es infinita.Pregunta:
- ¿Qué fruto concreto de justicia y amor podrían señalar quienes te conocen de cerca?