El menú de Dios

10 Junio 2018
37
0
Primero de todo, perdón a quien le molesten este tipo de post, ya que perféctamente pueden pensar que este no es el lugar idóneo para publicar ensayos o artículos personales, y que para eso me abra un blog o algo así. Lo siento, pero me siento más motivado si escribo en un foro, y de todas formas este va a ser de los últimos que publique. Además así queda abierto a debate y el que quiera puede complementar, etc...

No quiero que se me malinterprete; creo que el pensamiento es un don de Dios que nos engrandece y diferencia porque ensalza nuestra inteligencia y nos abre infinitas posibilidades. También hay que diferenciar entre meditar y pensar. Porque meditar es un acto consciente y voluntario, que abre mucho campo a Dios y es positivo. Pero el pensamiento en exceso muchas veces nos juega malas pasadas...No hay que pensar de más, como tampoco hay que comer o beber de más...

Cuando surgen preocupaciones o pensamientos negativos que nada tienen que ver con la realidad, pérfectamente se puede decir que es por temor y por ende falta de Fe.
Es normal preocuparse si tienes una enfermedad, es una preocupación real. Pero si es una preocupación que surge de tu imaginación, como miedo a ir por la calle y que te caiga una maceta en la cabeza, entonces es una paja mental en toda regla. Peri si la Fe es fuerte, las preocupaciones se pueden erradicar en gran medida sean o no reales.

Entonces esos pensamientos negativos que son ramificaciones del miedo que tenemos, pueden compensarse con pensamientos postivos en la dirección inversa, pero tampoco estos dejan de ser pajas mentales, aunque sean positivos. Se puede recurrir a este truco: cambio pensamiento negativo por positivo, y se anula, como quien hace una deducción contable. Pero estas fórmulas provienen del ego, y de intentar controlar nuestro pensamiento apoyándonos solo en nosotros mismos, y prescindiendo de Dios. Ni que decir tiene que si tuviésemos la Fe suficiente o le pidiésemos a Dios que nos ayudase a concentrarnos, estas pajas mentales desaparecerían.

Porque debemos procurar pensamientos rectos y reales, que procedan de lo que realmente sucede a nuestro alrededor. La imaginación es muy buena para dibujar, escribir, y todas las formas de arte, pero no debemos dejarla actuar en las preocupaciones a ser posible.

Así pues, desde la Fe surge la luz y se disipan las nubes en nuestra cabeza; desapareciendo esos pensamientos que nublan la realidad. Pero muchas veces nuestra Fe experimenta altibajos, y cuando nos queremos dar cuenta ya estamos otra vez enfrascados en nuestros pensamientos, haciendonos pajas mentales innecesarias y metiéndonos en nuestro mundo.Tiene que quedar claro que cuando esto pasa, es por falta de madurez y de humildad.

Cuando por ejemplo estás comiendo pero estás enfrascado en tus pajas mentales y alguien te habla, a veces tu respuesta y tu atención a esa persona es vaga y débil...Los demás no saben que te pasa, pero te perciben como alguien que no presta la atención que los demás merecen, y esa actitud nace del egoismo. Si salieses de tí mismo, no estarías dandole vueltas a las cosas mientras comes con gente, sino que serías una persona madura y estarías con todos tus sentidos puestos en lo que sucede a tu alrededor, por respeto a los demás y a tí mismo. Y por otro lado, si fueses lo suficientemente humilde, estarías disfrutando plenamente de la comida que Dios pone en tu mesa, en vez de preocuparte por cosas irreales que te impiden disfrutar de esa comida. Ahí Dios también siente que no le prestas atención y que encima no eres grato con él. Cuando los actos nacen del amor y no del ego, estás fuera de tí mismo y puedes darte a los demás. Cuando no te das a los demás eres egoista, y tu actitud no le da cancha a Dios para actuar. El egoismo no conecta bien con Dios, él necesita que actuemos pensando en los demás para manifestar su gracia, porque desde el ego solo se manfiesta el diablo.

Dios puede ayudarnos a pensar de otra forma y estar mucho más concentrados en lo que hacemos, pero nosotros debemos adoptar la actitud de poner los 5 sentidos en lo que hacemos y abrir la mente a sus planes sin desconfiar. Se trata de ir por la vida teniendo presencia mental, prestando la máxima atención a lo que sucede fuera de nuestro mundo interior, con los ojos bien abiertos, y con las orejas dispuestas a escuchar de verdad. Cuando te concentras en algo de verdad, lo disfrutas plénamente, sin interferencias.

Pero sobre todo es importante dejarse llevar y confiar en que Dios tiene un menú diario para nosotros, que puede hacer que la vida sea maravillosa. Esto exige no premeditar tanto, y no intentar controlarlo todo ni forzar las cosas...No pensar tanto lo que vamos a decir y tratar de ser espontáneos y naturales. Es decir, exige que confiemos en Dios y le tengamos presente en todo momento, en vez de intentar controlarlo todo confiando solo en nosotros mismos y prescindiendo de su ayuda.

Esta bien planificar y pensar un poco las cosas antes de actuar o hablar, pero si medimos absolútamente cada palabra y seguimos el guión a rajatabla, no dejamos casi espacio a la improvisación y podemos anular la gracia y la naturalidad que Dios puede brindarnos. Es como en la música: muchas veces la magia surge en las improvisaciones, cuando no hay un guión previo sobre lo que se va a tocar; ahí es donde Dios puede manifestarse en plenitud. Por eso hay que dejarse llevar y permitir que las cosas sucedan.

Ir a una cita y pensar: "que sea lo que Dios quiera" y dejarse llevar sin actuar premeditádamente, porque Dios puede orquestar un plan perfecto si confiamos ciégamente en él y somos naturales.

Pero si nos enfrascamos en nuestros pensamientos pecaminosos, y salimos a la calle sin prestar la más mínima atención a los planes de Dios o a todo aquello que pueda querer transmitirnos o regalarnos, entonces es una actitud gravemente injusta ante Dios y el regalo de la vida, pues él quiere que le prestemos atención y seamos agradecidos. Quiere llevarnos de la mano y que nos dejemos llevar por hacia los caminos que nos prepara. Necesita que tengamos valentía y símplemente nos dejemos sorprender por él y por su guión. Pero si pasamos de él y solamente seguimos nuestro guión, todo el encanto se apaga. Hay que ir con Fe, pensando que él guía nuestros pasos en todo momento y que sabe mejor que nadie que nos gusta y que nos conviene, porque nos conoce mucho mejor que nadie. Por eso es mucho más inteligente seguir su guión y no el nuestro.

Abre la mente, concéntrate en todo lo que haces y no te enfrasques en tus pensamientos. Déjate llevar y sorprender por Dios.

Si reálmente piensas que Dios no da a basto y que no es omnipotente ni omnipresente, entonces no creeras posible que entre en tu vida y pueda transformarla si así se lo pides. Si es tu caso, entonces solo puedo decirte que revises tu Fe y te lo replantees todo desde cero...Tal vez estás viviendo erróneamente, y eres de los que se pasan horas y horas pensando que van a decir o hacer en situaciones futuras, como si Dios no existiese. Esa actitud yo creo que es un completo error y anula la gracia de Dios en tí. Tenemos que ser frescos, espontaneos y naturales, y usar el pensamiento cuando realmente lo requiera, no en todo momento y mucho menos cuando debemos concentrarnos en algo. Ejemplo: No se puede estar tocando la batería y al mismo tiempo pensar que vas a comer al día siguiente o pensar si lo estás haciendo bien, etc...Hay que poner los 5 sentidos en lo que se hace.

UNA COSA ES MEDITAR y OTRA BIEN DISTINTA ES HACERSE PAJAS MENTALES. Meditar es positivo y abre mucho camino a Dios en tu mente, el puede insuflarte muchísimos esquemas y pensamientos mágicos a través de la meditación. Pero si meditas, hazlo concentrádamente, con los 5 sentidos.Meditar es un acto consciente y voluntario, que nada tiene que ver con las pajas mentales que a veces surgen sin previo aviso.
 
Tienes tanto que decir... que olvidas escuchar y aprender primero de los que saben.

Ese es el mal de la juventud, creer que los demas tienen que aprender de ellos pero no tratan de aprender de nadie.
.