EL DERECHO A ELEGIR GOBERNANTES

16 Febrero 2010
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Uno de los deberes del cristiano ante su propia comunidad de fieles es orar por sus gobernantes estatales (1-Ti.2.2). Con esta misma finalidad el Estado nos confiere el derecho de elegir tales gobernantes. Con el discernimiento que el mismo Dios nos da podemos hacer una buena escogencia o protestar por medio del voto en blanco en contra de los candidatos propuestos. El voto, como tantos otros derechos, hace parte de los talentos que nos entrega nuestro salvador para trabajar, en cierta forma, de su Obra. El no votar, lejos de ser una virtud, deja el camino libre para que los malos puedan llegar al poder y amargar nuestras vidas con actos de corrupción, leyes en contra de la moral cristiana, y demás cosas que no deseamos.
Y si un cristiano no participa en la escogencia de sus gobernantes, ¿con qué clase de conciencia podrá orar a favor de ellos? Sería un gran contrasentido en el que una persona responsable e inteligente no incurriría (1-Co.14.20).
 
Todos los sistemas de este mundo están dominados por el hombre en contra de la voluntad de Dios, el creyente no debe ser partidario de ningún sistema de este mundo...."a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que del Cesar"

El capitalismo, socialismo, la educación, las culturas, la religión, todo será destruido cuando los cielos y la tierra sean restaurados.
 
CIBERPROFETA;n3266512 dijo:
Uno de los deberes del cristiano ante su propia comunidad de fieles es orar por sus gobernantes estatales (1-Ti.2.2). Con esta misma finalidad el Estado nos confiere el derecho de elegir tales gobernantes. Con el discernimiento que el mismo Dios nos da podemos hacer una buena escogencia o protestar por medio del voto en blanco en contra de los candidatos propuestos. El voto, como tantos otros derechos, hace parte de los talentos que nos entrega nuestro salvador para trabajar, en cierta forma, de su Obra. El no votar, lejos de ser una virtud, deja el camino libre para que los malos puedan llegar al poder y amargar nuestras vidas con actos de corrupción, leyes en contra de la moral cristiana, y demás cosas que no deseamos.

Estoy de acuerdo

CIBERPROFETA;n3266512 dijo:
Y si un cristiano no participa en la escogencia de sus gobernantes, ¿con qué clase de conciencia podrá orar a favor de ellos? Sería un gran contrasentido en el que una persona responsable e inteligente no incurriría (1-Co.14.20).

No creo que sea un contrasentido. Orar por un gobernante que ganó unas elecciones en las cuales no votamos o no participamos, es parecido a orar por un enemigo al que ni siquiera buscamos o no le hacemos caso.

Mi abuela no vota porque se cansó de estarse arrepintiendo de darle su voto a candidatos que luego han salido corruptos. Pero en sus multiples rezos pide que el presidente que vaya a ser elegido no sea tan ladrón o deshonesto.
 
este es el derecho que debemos ejercitar:
17:14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores;
17:15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
17:16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino.
17:17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.
17:18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas;
17:19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra;
17:20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.