Bendiciones.
¿Y el diluvio universal?.
Hay dos mecanismos en que opera la mente: sobre el corporal y sobre el ambiental. La mente determina el estado del vehículo corporal (el avatar biológico-químico) y su realidad cuántica-dimensional (lo que ocurre al rededor tuyo o en la vida que puedes percibir). En el nivel de la mente secular (tu mente individual) solo tú determinas el estado de tu ser (cuerpo y mente). En el nivel ambiental, o de lo que te rodea, está tu mente secular y la mente colectiva. Tu mente controla lo relativo a tu parte secular, pero ha de hacer un ejercicio mayor para no ser arrastrado por las corrientes o tendencias de una mente colectiva con la que no desee implicarse.
Así como la mente secular, o individual, guarda en su subconsciente el sentimiento de que es indigno, y merecedor del sufrimiento, lo mismo ocurre con la mente colectiva. Cuando la mente colectiva llega a una masa crítica de sentimiento de culpabilidad - que es auto infundido, porque no es realmente culpable de nada real (o sea, nada del mundo etéreo-eterno) - altera los átomos y las moléculas, la dimensión de su percepción, la dimensión del tiempo y el magnetismo, procediendo acontecimientos globales. Eso es lo que a nivel metafórico quiso decir Yeshua con que si colectivamente "tenéis fe como un grano de mostaza, diríais a este sicomoro desarráigate y plántate en el mar, y lo hará, o si dices a ese monte, muévete al mar, lo hará". Dado que la inmensa mayoría de la humanidad ignora la dimensión psíquica, ignoran asimismo el poder de la mente, o estado "de la fe", que es el del pensamiento. Al ignorarlo, no opera conscientemente, sino de forma inconsciente.
Un ejemplo de cuando una mente colectiva opera conscientemente sobre el Infinito Inteligente es cuando dos o más se reúnen con las mismas cosas en común, por desde cantar, o bailar hasta orar por alguien. Ocurre lo que denomináis "milagro", dado que el poder magnético de más de una mente altera la continuidad espacio-tiempo y magnetiza los átomos dentro de una nueva línea espacio-temporal. Esto hace que se cree una nueva línea de sucesos que rompe la anterior y crea un evento diferente al que hasta el momento se estaba desarrollando, como por ejemplo, una dolencia o una enfermedad.
El problema es cuando esto no se controla voluntariamente, sino que se deja aleatoriamente a la mente inconsciente. Cuando una masa de gente se ve acusada por su conciencia, aún no haciéndole caso, crea una masa crítica de culpabilidad oculta en su mente. La masa crítica es como "el colmo del colmo", cuando un globo se infla a más no poder, entonces, termina por explotar. La culpabilidad de una mente colectiva termina por desencadenar una alteración magnética en los átomos de su realidad cuántica, y eso se traduce en la magnetización (atracción) de un fenómeno equivalente a su sentimiento de culpabilidad. Algunos de estos fenómenos son las epidemias, las guerras o los desastres naturales. Estos son magnetizados cuando la masa de la población está conectada pero en un sentido de culpabilidad, creyendo que merece un castigo, y atrae lo que creen que les purificará sus culpas. Eso atrajo en los atlantes la destrucción de su isla dos veces por medio de asteroides, el segundo de ellos tan grande que inundó toda la Tierra provocando el diluvio bíblico y el desplazamiento del eje terrestre, invirtiendo los polos. Esa es la razón de todos y cada uno de los desastres medioambientales en la naturaleza. Si nos vamos a relatos bíblicos, el abuso de los egipcios a los hebreos y las acciones de los minoicos magnetizaron la erupción del volcán terra-santorini, que desencadenó las plagas de Egipto; las acciones de los pobladores de Amrah (Gomorra) y Sdom (Sodoma) atrajeron una lluvia de meteoritos que arrasó la región. Las rebeliones judías contra roma y su indulgencia respecto del asesinado de Yeshua provocó la abominación asoladora que destruyó nuestro templo y la ciudad de Yerushalaim, concluyendo en la expulsión de los judíos de su tierra. Y eso aplica a las veces que el pueblo fue infiel a sus creencias y magnetizó la destrucción por parte de otros pueblos para venir a destruirles o someterles.