¿Dios castiga a pecadores en este mundo; o los males del mundo pueden afectarnos a todos por igual?

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Leyenda del foro
18 Diciembre 2018
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Los males del mundo parece que afectan tanto a justos como injustos; tanto a virtuosos como a pecadores. Igual como llueve sobre justos e injustos los males del mundo nos afectan a todos por igual.

¿Dios castiga realmente a pecadores en este mundo; o los males del mundo pueden afectarnos a todos por igual?

En el Evangelio de San Lucas hay unos versículos que parece que confirmen esto. Pero también podrían interpretarse de otra manera contraria.

¿Cómo debe interpretarse el versículo 13:1-9 del Evangelio de San Lucas?

 
-Dado que hay pecadores salvados y también perdidos, al arrepentimiento somos todos llamados por ser pecadores. Si como consecuencia de ello somos castigados, el salvado buscará restaurar su comunión con Dios, y los que ahora están perdidos puede ser que se conviertan o se vuelvan más impíos todavía (Ap 16:9, 11).
 
Los males del mundo parece que afectan tanto a justos como injustos; tanto a virtuosos como a pecadores. Igual como llueve sobre justos e injustos los males del mundo nos afectan a todos por igual.

¿Dios castiga realmente a pecadores en este mundo; o los males del mundo pueden afectarnos a todos por igual?

En el Evangelio de San Lucas hay unos versículos que parece que confirmen esto. Pero también podrían interpretarse de otra manera contraria.

¿Cómo debe interpretarse el versículo 13:1-9 del Evangelio de San Lucas?


Dios no castiga a los pecadores. Son las consecuencias del pecado las que nos alcanzan a todos por igual si no nos arrepentimos.

Lucas 13:4
O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Dios al que ama disciplina y azota al que recibe por hijo, cosa que es muy distinta, dice Hebreos 12:6. Él como buen Padre ama a sus hijos, y va ha hacer todo cuanto esté a su alcance para que no se pierdan.
 
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Los males del mundo parece que afectan tanto a justos como injustos; tanto a virtuosos como a pecadores. Igual como llueve sobre justos e injustos los males del mundo nos afectan a todos por igual.

¿Dios castiga realmente a pecadores en este mundo; o los males del mundo pueden afectarnos a todos por igual?

En el Evangelio de San Lucas hay unos versículos que parece que confirmen esto. Pero también podrían interpretarse de otra manera contraria.

¿Cómo debe interpretarse el versículo 13:1-9 del Evangelio de San Lucas?

hola!

El problema del mal es complicado, pero al menos para mi, la parábola del trigo y la cizaña me basta como respuesta.

Sobre el tema del castigo, es un tema complejo.

Hay causas naturales que podemos ver como castigos, como un gran terremoto que mata a cientos de personas. Son las causas naturales castigos?

Hay personas que sufren accidentes involuntarios que afectan sus vidas, como tener un choque automovilístico. Son los accidentes castigos?

No existe una forma justa de adquirir riquezas o bienes materiales. Inclusive por solo nacer en un país como Corea del Norte ya se tiene por seguro pobreza extrema. Nacer en un país con bajas posibilidades de crecimiento financiero es un castigo?

Existen problemas genéticos que nos pueden enfermar o ser mas propensos a enférmanos, también medio ambientes y nuestro propio estilo de vida. Es todo esto un castigo?

Podría seguir, pero como podríamos saber si algo es castigo o no de Dios.

Lo que no tengo duda, es que muchas veces, por medio del sufrimiento, el alma puede recurrir al Padre. Imagina una persona que no vive una vida religiosa, vive de los placeres de la vida, pero llega una enfermedad grave, se da cuenta que ni la juventud ni el dinero le puede ayudar, y aun en su desesperación, ve la fragilidad de su alma y recurre a Dios.

Ya esto que diré es debatible, lo he escuchado de místicos católicos, y es que muchas veces el sufrimiento puede servir de expiación de los pecados, ya sea para si mismo o para otros, pero es un tema controvertido que merece un epígrafe aparte.

saludos
 
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-Dado que hay pecadores salvados y también perdidos, al arrepentimiento somos todos llamados por ser pecadores. Si como consecuencia de ello somos castigados, el salvado buscará restaurar su comunión con Dios, y los que ahora están perdidos puede ser que se conviertan o se vuelvan más impíos todavía (Ap 16:9, 11).

Es verdad. Estoy de acuerdo. Todos estamos llamados al arrepentimiento; porqué todos somos pecadores.

Pero quizás sea el hecho de buscar restaurar la comunión con Dios lo que nos hace salvos; y no al revés. No buscamos la comunión con Dios porqué seamos salvos; sino que somos salvos porqué buscamos la comunión con Dios. Y Dios nos concede su Misericordia y su Gracia. Pero si puede ser cierto que para buscar la comunión con Dios se necesita de mantera preliminar unas características de mente y espíritu que nos impulsen a buscar esta comunión con Dios. Hay personas que pueden estar predeterminadas para tener más facilidad para pecar; pero también puede haber personas predeterminadas para tener más facilidad para arrepentirse y buscar la comunión con Dios.

Solo están perdidos los que no se conviertan; y mantengan o aumenten su impiedad.
 
Dios no castiga a los pecadores. Son las consecuencias del pecado las que nos alcanzan a todos por igual si no nos arrepentimos.

Lucas 13:4
O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? 5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Dios al que ama disciplina y azota al que recibe por hijo, cosa que es muy distinta, dice Hebreos 12:6. Él como buen Padre ama a sus hijos, y va ha hacer todo cuanto esté a su alcance para que no se pierdan.

Si dice mucho que Dios ama a los pecadores arrepentidos. Pero castiga a los que no se arrepientan. Ama a los pecadores; pero aborrece y condena el pecado.

Estoy de acuerdo con que Dios ama a su hijos. Y hará todo lo que pueda para que no se pierdan. Siempre intentará buscar cosas virtudes que compensen el pecado; y incitar a los pecadores al arrepentimiento.

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Pero en realidad; lo que yo intentaba debatir en este foro es si puede ser que el castigo de Dios se produzca en este mundo. En el mundo hay muchas calamidades y tribulaciones que afectan a muchas personas indiferentemente de si son pecadoras o virtuosas.

¿Dios castiga en este mundo? ¿Son las desgracias, calamidades y tribulaciones de este mundo un castigo de Dios; o es algo natural debido a un cierto nivel de autonomía del mundo? ¿Todas las víctimas de desastres son pecadores castigados por Dios?

Parece ser que llueve indiferentemente sobre buenos y malos. Y las desgracias y males del mundo afectan indiferentemente a buenos y malos. A mi, sinceramente, me resulta extraño y misterioso que las víctimas de desastres de este mundo sean todas culpables de algún pecado y que Dios las castigue. No creo que sea así. Es más probable que Dios castigue a los pecadores no arrepentidos en la otra vida; y no en este mundo.
 
El problema del mal es complicado, pero al menos para mi, la parábola del trigo y la cizaña me basta como respuesta.

Si. El problema de los males del mundo es un gran misterio.

Hay algunos males en el mundo que pueden tener un origen accidental (se producen de manera aparentemente aleatoria y sin intención de ningún ser), otros pueden tener un origen ocasional (se busca una cosa sin malas intenciones pero se obtiene simultáneamente otra que puede ser mala), o tener un origen intencionado (se busca expresamente causar un mal).

En ningún caso los males del mundo provienen intencionadamente y directamente de Dios. Todo lo que hace Dios es bueno.

La Parábola del trigo y la cizaña solo explica una parte de los males del mundo.

Evangelio (Mt 13,24-43)

Parábola del trigo y la cizaña

24 Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 27 Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 28 Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 29 Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. 30 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.


Sobre el tema del castigo, es un tema complejo.

Hay causas naturales que podemos ver como castigos, como un gran terremoto que mata a cientos de personas. Son las causas naturales castigos?

Hay personas que sufren accidentes involuntarios que afectan sus vidas, como tener un choque automovilístico. Son los accidentes castigos?

No existe una forma justa de adquirir riquezas o bienes materiales. Inclusive por solo nacer en un país como Corea del Norte ya se tiene por seguro pobreza extrema. Nacer en un país con bajas posibilidades de crecimiento financiero es un castigo?

Existen problemas genéticos que nos pueden enfermar o ser mas propensos a enférmanos, también medio ambientes y nuestro propio estilo de vida. Es todo esto un castigo?

Podría seguir, pero como podríamos saber si algo es castigo o no de Dios.

Es poco probable que los desastres naturales, los accidentes, la pobreza y las enfermedades sean castigos de Dios en este mundo. Dios no quiere que suframos en este mundo. Pero quizás no interviene directamente porqué respeta la autonomía de su creación. Y solo interviene indirectamente para dar paciencia, fortaleza, consuelo y refugio a las víctimas de los males del mundo.

Por otro lado; me resulta curiosa la manía que algunas personas tienen con Corea del Norte. Muchas personas no se dan cuenta que la mayor parte de la pobreza que hay en Corea del Norte, y otros lugares del mundo, es causada en gran parte por los países ricos occidentales. La élite de los regímenes capitalistas occidentales roba y saquea, impone sanciones y restricciones, o ataca violentamente a muchos países. Occidente intenta impedir por todos los medios que el resto del mundo se desarrolle y se emancipe del dominio occidental. La pobreza en el mundo no es un castigo de Dios; es una imposición de los ricos y poderosos.

Lo que no tengo duda, es que muchas veces, por medio del sufrimiento, el alma puede recurrir al Padre. Imagina una persona que no vive una vida religiosa, vive de los placeres de la vida, pero llega una enfermedad grave, se da cuenta que ni la juventud ni el dinero le puede ayudar, y aun en su desesperación, ve la fragilidad de su alma y recurre a Dios.

Ya esto que diré es debatible, lo he escuchado de místicos católicos, y es que muchas veces el sufrimiento puede servir de expiación de los pecados, ya sea para si mismo o para otros, pero es un tema controvertido que merece un epígrafe aparte.

Hay personas que pueden tener más tendencia o capacidad para soportar sufrimientos y aprovecharlos para ser más humildes y virtuosos. Algunas personas pueden aprovechar sufrimientos para perfeccionarse mentalmente y espiritualmente. Pueden aprovecharlos para la purificación y expiación de los pecados. Pueden aprovecharlos para dudar de las cosas mundanas y pensar solo en Dios. Los males del mundo pueden hacer que algunas personas queden desengañadas con las cosas mundanas.

Otras en cambio; tienen más tendencia a caer en la incredulidad y la impiedad a causa de los sufrimientos y males del mundo. Hay personas que se sienten frustradas ante los males del mundo y cometen el error de culpar a Dios de estos males; o de dudar o negar su existencia.

Los supuestos o aparentes placeres de este mundo pueden hacer que algunas personas queden atrapadas por ellos; y tengan más tendencia a sentirse frustrados y enfadados cuando se encuentran con el sufrimiento y los males del mundo. Deberíamos dudar de placeres, diversiones, comodidades y riquezas. Porqué son cosas engañosas y esclavizantes que alejan de Dios. Detrás de ellos se ocultan males y sufrimientos. Hay que rechazar, tanto como se pueda, todas estas cosas mundanas. Lo ideal sería la neutralidad entre el sufrimiento y los supuestos placeres efímeros y engañosos.
 

¿Dios castiga a pecadores en este mundo; o los males del mundo pueden afectarnos a todos por igual?​

Dios no esta castigando al mundo... lo que el mundo sufre es por la maldad y el satanismo que la iglesia no ha sido capaz de vencer... toda la responsabilidad del auge de la maldad recae en la pereza y desanimo de la iglesia... esta demostrado que con una sola persona que permita que el Esp/Sto le llene todo en su ciudad y pais cambia y las tinieblas retroceden... pero lamentablemente no hay hombres de Dios ni mujeres poderosas hoy día como antes... los pobres muriendo en las calles, el aumento de la violencia y los crimenes todo recae por la apatía y sequía espiritual del pueblo de Dios.... Mujeres de la iglesia llenas de celos... aullentan a las jovencitas que entran a la iglesia cuidando de que sus maridos las dejen... en cada reunion pendiente de quien se viste mejor y quien usa las mejores ropas y ay del que entre desaliñado, orando por sus negocios para tener mas peroles en sus casas para impresionar a las visitas... nadie quiere realmente obedecer la Biblia, saltan los textos que los confrontan y solo leen lo que hace feliz al oído... nadie se sacrifica por la familia que no tiene casa, ni por esos niños que apenas tienen para comer... pastores gordos a reventar, mujeres obesas en las iglesias, sintoma de espiritus muertos y secos...
Pero que satisfactorio ver a esas iglesias que hacen resplandecer todo a su alrededor, que limpian las calles de su comunidad alabando a Dios y deshaciendo cualquier ritual y pacto de maldicion, no hay aguas estancadas, ni basurero, ni plagas cerca de una iglesia despierta y encendida... no hay indigentes, ni borrachos, ni brujos, ni huerfanos desamparados... todos comparte de sus ingresos (el 89%) para los pobres llenando el cielo con tesoros... porque el dinero vale si se lo das a un necesitados... nada haces dandoselo a un sangano.
Por supuesto que hay males que ya esta decretados sobre la tierra, como los jinetes del apocalipsis... y es que el primer caballo que es el Islam quiere ocupar todo con violencia... pero la iglesia debe orar y hacer frente.
 
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Dios no esta castigando al mundo... lo que el mundo sufre es por la maldad y el satanismo que la iglesia no ha sido capaz de vencer... toda la responsabilidad del auge de la maldad recae en la pereza y desanimo de la iglesia... esta demostrado que con una sola persona que permita que el Esp/Sto le llene todo en su ciudad y pais cambia y las tinieblas retroceden... pero lamentablemente no hay hombres de Dios ni mujeres poderosas hoy día como antes... los pobres muriendo en las calles, el aumento de la violencia y los crimenes todo recae por la apatía y sequía espiritual del pueblo de Dios.... Mujeres de la iglesia llenas de celos... aullentan a las jovencitas que entran a la iglesia cuidando de que sus maridos las dejen... en cada reunion pendiente de quien se viste mejor y quien usa las mejores ropas y ay del que entre desaliñado, orando por sus negocios para tener mas peroles en sus casas para impresionar a las visitas... nadie quiere realmente obedecer la Biblia, saltan los textos que los confrontan y solo leen lo que hace feliz al oído... nadie se sacrifica por la familia que no tiene casa, ni por esos niños que apenas tienen para comer... pastores gordos a reventar, mujeres obesas en las iglesias, sintoma de espiritus muertos y secos...
Pero que satisfactorio ver a esas iglesias que hacen resplandecer todo a su alrededor, que limpian las calles de su comunidad alabando a Dios y deshaciendo cualquier ritual y pacto de maldicion, no hay aguas estancadas, ni basurero, ni plagas cerca de una iglesia despierta y encendida... no hay indigentes, ni borrachos, ni brujos, ni huerfanos desamparados... todos comparte de sus ingresos (el 89%) para los pobres llenando el cielo con tesoros... porque el dinero vale si se lo das a un necesitados... nada haces dandoselo a un sangano.
Por supuesto que hay males que ya esta decretados sobre la tierra, como los jinetes del apocalipsis... y es que el primer caballo que es el Islam quiere ocupar todo con violencia... pero la iglesia debe orar y hacer frente.

Estoy de acuerdo con que Dios no está castigando al mundo. Llueve igual sobre justos y sobre injustos; sobre buenos y sobre malos. Hay males que forman parte de la naturaleza del mundo imperfecto en el que vivimos. Y le puede tocar a cualquier persona ser víctimas de ellos. También hay males que pueden producirse por ignorancia del bien y por ingenuidad. La mayoría de males intencionados se producen por ignorancia del bien y el mal. Son comportamientos amorales. Y finalmente; hay males que pueden producirse por maldad. Hay personas que actúan por verdadera maldad. Esto significa que son conscientes de que están haciendo el mal y lo hacen expresamente. Son comportamientos verdaderamente inmorales. Es algo muy reducido. Pero existe. Y no hay que olvidar que hay sectas demoníacas y sociedades secretas secularistas tienen mucho poder. Resistir y combatir los males del mundo debería ser una de las máximas necesidades de los creyentes.

Finalmente; hay que recordar que odiar al Islam no es nada bueno. Es algo contraproducente. La islamofobia es un error. Favorece la conflictividad y debilita a los que combaten contra el verdadero mal del mundo actual. El verdadero mal de nuestro tiempo es la modernidad laicista y secularista occidental. La intolerancia religiosa y el dogmatismo son perjudiciales. Hay que aceptar la libertad religiosa, la tolerancia religiosa, el diálogo interreligioso y el multiconfesionalismo. Los musulmanes y musulmanas pueden ser un poderoso aliado para combatir este terrible mal que azota al mundo. Hay que aceptar la colaboración de los musulmanes que sean más dialogantes y tolerantes. Se necesita colaboración entre las diversas comunidades religiosas para la transformación del mundo.