De ateo (con tentaciones suicidas) a evangélico (Suceso paranormal al final?)

PokeUSA

Miembro senior
12 Octubre 2025
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Hola a todos!

Antes que nada, si tienes tentaciones suicidas, estos 2 recursos te pueden ayudar:



En el tema que creo @LuzAzuL sobre el suicidio, había comentado de que yo siempre tuve tentaciones suicidas. Decidí compartir una de esas experiencias acá porque la fe me ayudo a menguar esos deseos y quizás le sirva a alguien que pase por lo mismo. Resumen breve:

Vida de asco, tentaciones suicidas desde los 9. Lo intente varias veces. Entre el 2007 a 2008 tuve mi mayor nivel de depresión y deseo de suicidarme que jamás haya tenido. Deje de ir a la universidad, de comer. Parecía casi un esqueleto. Visite psicólogos y psiquiatras, nada de las terapias me ayudaba. Salía de madrugada a caminar a pedir ayuda a extraños para que me escucharan para ver si tenían un consejo mágico para salir de ese agujero en donde estaba.

Un día con uno de los fármacos que tomaba, había dormido unas 16 horas seguidas, me sentía como ebrio, yo mismo me dije que si seguía acostado me moriría, y salí a la calle con la cabeza dando vueltas. En eso me encuentro con un amigo y hable un poco hasta que vino un chico y me invito a un grupo de oración. Yo era ateo, no creía en Dios, pero solo por no estar solo accedo a ir.

En el grupo eran algunos jóvenes, y siempre estaban sonrientes, algo que me llamaba la atención. Como rayos podían estar tan feliz y sonriente? No tenían dinero, no tenían motivo para ser feliz, salvo ese Dios en el que creían. La curiosidad sobre esa felicidad me llamo tanto la atención que seguí visitando ese grupo. Luego fui y a su iglesia y veía mas sonrisas. A todos le preguntaba sus testimonios porque eran muy impactantes, muchos de los cuales, no podía aceptar por las ciencias.

A mis amigos creyentes les pedía ir a sus iglesias, llegue a visitar a la católica y la adventista, no veía diferencia en ninguna porque pensé que era el mismo Dios. Ellos iban a mi casa y oraban, de los 3 credos, y cuando iban a mi habitación, sentían que algo maligno salía de ahí (no sabían que era la mía).

Yo seguí visitando la iglesia evangélica, era mas agradable porque tanto en la adventista como católica, era algo como sentarse, hacer el rito o cantar e irse. En la evangélica al ser mas informar, podías acercarte a las personas y conversar.

Un día un miembro en la tarde me dice, lee tal capitulo de Juan, creo que era Juan 16, no lo recuerdo bien, voy a mi casa, y lo leo. Me voy a acostar, he de decir que estaba solo en casa y de repente todo se pone oscuro, no podía ver absolutamente nada, todo totalmente negro,; empiezo a escuchar un silbido super fuerte dentro de los oídos y por mas que quisiera moverme no podía, era desesperante, no se que tiempo dure en ese estado pero de repente una voz de hombre totalmente calmada me dijo: "Levántate" y todo volvió a la normalidad.

Al día de hoy no se que fue esa experiencia ni porque me sucedió. A veces teorizo que quizás yo iba al mismo infierno en ese instante, o quizás yo tenia mucha influencia satánica en ese instante y algo o alguien, ya sea Jesús o un ángel me exorcizó, y al concluir, solo me dijo "Levántate". Pero todo eso es solo hipótesis. Lo que si se es que fue una experiencia totalmente real al igual del miedo que sentí. Nunca he vivido una experiencia similar y no se la deseo a nadie.

Luego de eso si he llegado a tener tentaciones suicidas, pero no como antes. Me duran pocos minutos o segundos. De cierta forma la fe me salva la vida. Pero si luego de esa fea experiencia, me han sucedido vejaciones satánicas. Cualquiera pensaría que estoy loco, pero en muchas de esas experiencias he tenido testigos. Cosas como martilleos en el techo, cosas que se levantan del suelo y caen sin que nadie las toque, ver espectros de color negro entre otras. A mi familiares les han sucedido cosas similares.

En fin, solo les deseaba compartir mi experiencia con el tema. Si tu lector tienes deseo de suicidarte, acude a una iglesia en donde las personas puedan conversar y busca personas de buen corazón que te guíen.

saludos
 
Me pasó diferente, yo nunca fui atea; estuve en una casa de padres abusivos que me llevaron a la desesperación y luego a un par de intentos serios de suicidio.

Cuando hallé la manera de huir de casa, fui bienvenida por mi tía quien me salvó y me mostró caminos más sabios para enfrentar la vida, pudiendo así retomar mis estudios y avanzar como nunca antes.
Ella y mis padres, todos cristianos, pero lo que cambió mi desesperación fue cambiar las condiciones de posibilidad: abrir más opciones, ver más variables en la cotidianidad. Dejar de colocar la culpa como motor primario, y tener espacio para pensar detenidamente los problemas que hubiere que resolver. Más duración significa mayor elaboración, ver más estrategias o tácticas, menos impulsividad. He ahí la sabiduría de mi tía a la hora de sanar las heridas que traía de una crianza tóxica.

Claro, tuve que empezar de cero, pues alejarme de mis padres significó también salirme de la congregación en la que estaba. Pero jamás eso significó alejarme de Dios; eso es algo que varios gustaban decir al verme, dejando ver similitudes con las artimañas venenosas de quienes me criaron.

Haberme salvado de ese destino me hizo más fuerte, no siento que perdí el tiempo porque desarrollé una fuerza emocional enorme basada en dicha experiencia depresiva habilitada por una hostilidad constante en la casa que debía despertar todos los días.

Doy gracias a Dios por la existencia de personas como mi tía, mujer observadora y que se toma su tiempo. Ella me demostró que ir más lento puede significar a largo plazo ser la más acertada, la menos llana o banal... se entiende,
"un arco se dispara mejor cuando no te apuras a soltar la soga y te tomas el tiempo de tensarla para apuntar".