Cuando el Sol desfalleció

28 Febrero 1999
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Hace casi dos milenios que en un día como el de hoy ocurrió un portento que superó a cuando el Sol se paró en medio del cielo (Josué 10:13).

“Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció…” (Lucas 23:45).

La versión La Biblia de las Américas traduce allí: “…al eclipsarse el sol”. Esta idea está muy extendida pero es equivocada. Para que se produzca un eclipse de Sol la Luna debe estar en fase de Nueva (que es cuando no la vemos), pero para la Pascua de los judíos, debía estar en fase de Llena, como sigue ocurriendo en el día de hoy.

Además, un eclipse total dura apenas unos pocos minutos, y la corona solar alcanza a dar todavía algo de luz. Al estar crucificado nuestro Señor, las tinieblas duraron tres horas, lo que jamás ocurre en eclipse alguno. Aquella oscuridad alcanzó a “toda la tierra”, habiendo antiguos testimonios de la misma desde las regiones allende el Mediterráneo hasta la misma China. Sabemos bien que un eclipse solar proyecta su cono de sombra en una franja angosta de la Tierra, y en las regiones contiguas apenas es parcial. Este no fue el caso que nos relata Lucas.

Lamentablemente, la cuarentena me agarró lejos, en una ciudad que me mantiene en cautiverio a trescientos kilómetros de mis libros, por lo que estoy escribiendo de memoria sin poder citar mis fuentes.

Es caso es, que habiendo estudiado este punto más en profundidad años ha, encontré algún texto griego que en vez de referirse al Sol como que se oscureció o entenebreció, presentaba la variante como que su luz se retrajo, como si el Sol estuviese desfalleciendo durante aquellas tres horas de agonía de nuestro Señor en la cruz.

Esto sin duda que se presta para meditar mejor, recordando en Jesús al Sol de Justicia, y como los cielos jamás exhibieron milagro todavía mayor al de las huestes angelicales aparecidas a los pastores al nacer el Salvador (Lc 2:13).



Cordiales saludos
 

Hace casi dos milenios que en un día como el de hoy ocurrió un portento que superó a cuando el Sol se paró en medio del cielo (Josué 10:13).

“Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció…” (Lucas 23:45).

La versión La Biblia de las Américas traduce allí: “…al eclipsarse el sol”. Esta idea está muy extendida pero es equivocada. Para que se produzca un eclipse de Sol la Luna debe estar en fase de Nueva (que es cuando no la vemos), pero para la Pascua de los judíos, debía estar en fase de Llena, como sigue ocurriendo en el día de hoy.

Además, un eclipse total dura apenas unos pocos minutos, y la corona solar alcanza a dar todavía algo de luz. Al estar crucificado nuestro Señor, las tinieblas duraron tres horas, lo que jamás ocurre en eclipse alguno. Aquella oscuridad alcanzó a “toda la tierra”, habiendo antiguos testimonios de la misma desde las regiones allende el Mediterráneo hasta la misma China. Sabemos bien que un eclipse solar proyecta su cono de sombra en una franja angosta de la Tierra, y en las regiones contiguas apenas es parcial. Este no fue el caso que nos relata Lucas.

Lamentablemente, la cuarentena me agarró lejos, en una ciudad que me mantiene en cautiverio a trescientos kilómetros de mis libros, por lo que estoy escribiendo de memoria sin poder citar mis fuentes.

Es caso es, que habiendo estudiado este punto más en profundidad años ha, encontré algún texto griego que en vez de referirse al Sol como que se oscureció o entenebreció, presentaba la variante como que su luz se retrajo, como si el Sol estuviese desfalleciendo durante aquellas tres horas de agonía de nuestro Señor en la cruz.

Esto sin duda que se presta para meditar mejor, recordando en Jesús al Sol de Justicia, y como los cielos jamás exhibieron milagro todavía mayor al de las huestes angelicales aparecidas a los pastores al nacer el Salvador (Lc 2:13).



Cordiales saludos
Bienamado hermano Ricardo, también mi Santo de devoción el muy maltratado por los Occidentales san Dionisio el Areopagita que era filósofo, médico, astrónomo etc..., cita esta eclipse del día de la muerte del Señor y dice que no era eclipse normal, diciendo que Dios o alguna deidad padece o nos destruiremos totalmente, vamos a la perdición... a ver si tengo tiempo o si me aparece te mandaré la cita...Jaris!!!!
http://www.logosortodoxo.com/teologia-ortodoxa/teologia-mistica-san-dionisio-el-areopagita/

TEOLOGÍA MÍSTICA, San Dionisio el Areopagita

Teología Ortodoxa
 
Tal vez si fue un eclipse pero no uno provocado por la luna sino otra cosa.
 
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Hace casi dos milenios que en un día como el de hoy ocurrió un portento que superó a cuando el Sol se paró en medio del cielo (Josué 10:13).

“Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció…” (Lucas 23:45).

La versión La Biblia de las Américas traduce allí: “…al eclipsarse el sol”. Esta idea está muy extendida pero es equivocada. Para que se produzca un eclipse de Sol la Luna debe estar en fase de Nueva (que es cuando no la vemos), pero para la Pascua de los judíos, debía estar en fase de Llena, como sigue ocurriendo en el día de hoy.

Además, un eclipse total dura apenas unos pocos minutos, y la corona solar alcanza a dar todavía algo de luz. Al estar crucificado nuestro Señor, las tinieblas duraron tres horas, lo que jamás ocurre en eclipse alguno. Aquella oscuridad alcanzó a “toda la tierra”, habiendo antiguos testimonios de la misma desde las regiones allende el Mediterráneo hasta la misma China. Sabemos bien que un eclipse solar proyecta su cono de sombra en una franja angosta de la Tierra, y en las regiones contiguas apenas es parcial. Este no fue el caso que nos relata Lucas.

Lamentablemente, la cuarentena me agarró lejos, en una ciudad que me mantiene en cautiverio a trescientos kilómetros de mis libros, por lo que estoy escribiendo de memoria sin poder citar mis fuentes.

Es caso es, que habiendo estudiado este punto más en profundidad años ha, encontré algún texto griego que en vez de referirse al Sol como que se oscureció o entenebreció, presentaba la variante como que su luz se retrajo, como si el Sol estuviese desfalleciendo durante aquellas tres horas de agonía de nuestro Señor en la cruz.

Esto sin duda que se presta para meditar mejor, recordando en Jesús al Sol de Justicia, y como los cielos jamás exhibieron milagro todavía mayor al de las huestes angelicales aparecidas a los pastores al nacer el Salvador (Lc 2:13).



Cordiales saludos
Son prodigios cósmicos o señales extraordinarias que ya aparecen mencionadas por los profetas y se relacionan con el "Día de Yahveh". Ej.: Amos 8:9 ss.

Respecto a Dionisio. Este dijo en su Epístola # 7: "Veíamos que la luna coincidía con el sol cuando no le correspondía porque no era tiempo de conjunción). Y además que la luna desde la hora de nona hasta la de víspera, se encontraba ocultando el diámetro del sol de una manera sobrenatural. Veíamos también que el mismo eclipse empezaba por el Oriente, y que llegaba hasta el término del disco solar, pero que después retrocedía. Y que otra vez, no de este mismo modo, por defecto o por oposición, sino que por el contrario, se verificaba en toda la extensión del disco".

Más importante que estos signos cósmicos es cuando el centurión al frente del pelotón de ejecución reconoce conmovido que Jesús es realmente el Hijo de Dios. La Cruz se transforma entonces en llamado a una comunidad universal.

Salu2
 
Importa recordar, que estando Jesús ya sepultado, habiendo comenzado un nuevo día con la aparición de la primera estrella en el firmamento, a poco se fue alzando por el Este el disco lunar. Si la Luna llena no hubiese aparecido entonces en los cielos limpios de nubes, esto hubiera causado otra conmoción de la que no tenemos noticias. El portento se dio con el mismo Sol y no con astro alguno que pudiera eclipsarlo por tres horas dejando en completa oscuridad toda la Tierra.
 
Un cordial saludo estimado Ricardo
Hace casi dos milenios que en un día como el de hoy ocurrió un portento que superó a cuando el Sol se paró en medio del cielo (Josué 10:13).

“Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se obscureció…” (Lucas 23:45).

La versión La Biblia de las Américas traduce allí: “…al eclipsarse el sol”. Esta idea está muy extendida pero es equivocada. Para que se produzca un eclipse de Sol la Luna debe estar en fase de Nueva (que es cuando no la vemos), pero para la Pascua de los judíos, debía estar en fase de Llena, como sigue ocurriendo en el día de hoy.

Además, un eclipse total dura apenas unos pocos minutos, y la corona solar alcanza a dar todavía algo de luz. Al estar crucificado nuestro Señor, las tinieblas duraron tres horas, lo que jamás ocurre en eclipse alguno. Aquella oscuridad alcanzó a “toda la tierra”, habiendo antiguos testimonios de la misma desde las regiones allende el Mediterráneo hasta la misma China. Sabemos bien que un eclipse solar proyecta su cono de sombra en una franja angosta de la Tierra, y en las regiones contiguas apenas es parcial. Este no fue el caso que nos relata Lucas.

Lamentablemente, la cuarentena me agarró lejos, en una ciudad que me mantiene en cautiverio a trescientos kilómetros de mis libros, por lo que estoy escribiendo de memoria sin poder citar mis fuentes.

Es caso es, que habiendo estudiado este punto más en profundidad años ha, encontré algún texto griego que en vez de referirse al Sol como que se oscureció o entenebreció, presentaba la variante como que su luz se retrajo, como si el Sol estuviese desfalleciendo durante aquellas tres horas de agonía de nuestro Señor en la cruz.

Esto sin duda que se presta para meditar mejor, recordando en Jesús al Sol de Justicia, y como los cielos jamás exhibieron milagro todavía mayor al de las huestes angelicales aparecidas a los pastores al nacer el Salvador (Lc 2:13).



Cordiales saludos
Excelente aporte, de hecho hay evidencias extra bíblicas que lo confirman, como es el caso de las cartas enviadas por Pilato a Cesar Augusto Tiberio donde Pilato narra los hechos sobrenaturales.
 
Última edición:
Un cordial saludo estimado RicardoExcelente aporte, de hecho hay evidencias extra bíblicas que lo confirman, como es el caso de las cartas enviadas por Pilato a Cesar Augusto donde Pilato narra los hechos sobrenaturales.

-Escribí de memoria pues toda esa información consta en una obra impresa en España en el 1785: "La Religión Cristiana atestiguada por los antiguos autores gentiles", en dos tomos, pero que los tengo a 300 kilómetros de distancia de mi prisión cuarentona.
 
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Reacciones: MiguelR
Importa recordar, que estando Jesús ya sepultado, habiendo comenzado un nuevo día con la aparición de la primera estrella en el firmamento, a poco se fue alzando por el Este el disco lunar. Si la Luna llena no hubiese aparecido entonces en los cielos limpios de nubes, esto hubiera causado otra conmoción de la que no tenemos noticias. El portento se dio con el mismo Sol y no con astro alguno que pudiera eclipsarlo por tres horas dejando en completa oscuridad toda la Tierra.
Quisiera dejar por aquí un extracto de lo que "supuestamente" dijo Poncio Pilato:

"Y mientras le crucificaban, sobrevinieron unas tinieblas que cubrieron toda la tierra, quedando obscurecido el sol a mediodía y apareciendo las estrellas, en las que no había resplandor; la luna cesó de brillar, como si estuviera teñida en sangre" (fuente: http://escrituras.tripod.com/)

- Nota que dice que "las tinieblas cubrieron toda la tierra", es decir, es imposible que haya sido un eclipse solar.
- En un eclipse solar las estrellas no pierden su brillo, y según el texto hasta las estrellas perdieron su resplandor, es decir, un eclipse de sol solamente afecta a la tierra, pero si el sol pierde su luz también las estrellas se ven afectadas.
- Afirma que hubo un eclipse parcial de luna, que es muy posible ya que para la semana de la Pascua había luna llena.
- El texto parece confirmar lo escrito en la biblia en: Joel 2:31, Hechos 2:20 y Apoc. 6:12

sl2