Cristo “entrega el reino”.

21 Noviembre 2012
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¿Hay lugar para la Trinidad?

El apóstol Pablo también describe la gobernación de Cristo durante su presencia. Después de resucitar a sus seguidores, Cristo procede a reducir “a nada todo gobierno y toda autoridad y poder” (lógicamente, todo gobierno, autoridad y poder en oposición a la voluntad soberana de Dios). Más tarde, al final del reino milenario, “entrega el reino a su Dios y Padre”, y se somete a “Aquel que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas para con todos”. (1Co 15:21-28.)

Puesto que Jesucristo “entrega el reino a su Dios y Padre”, ¿en qué sentido es su reino “eterno”, como se repite una y otra vez en las Escrituras? (2Pe 1:11; Isa 9:7; Da 7:14; Lu 1:33; Rev 11:15.) Del siguiente modo: su Reino “nunca será reducido a ruinas”, sus logros serán perpetuos y él recibirá honra eterna por su papel de Rey Mesiánico. (Da 2:44.)
 
Yo me quedo con las palabras de Cristo: Toto lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío.

Aún cuando Cristo haya entregado el reino al Padre, Él no se queda con las manos vacías; claramente se echa de ver la deidad y señoría de Cristo en la adoración celestial.