Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Muy agudo. Claro que es mucho más preocupante lo del viernes musulmán, por aquello que era el día de Venus. Ya se sabe, de Venus, venéreo. ¡Menudas "marcas" pueden dejar la gonorrea y la sífilis! Sobre todo mentales. Quizá por eso los de la secta remanente tengan desperfectos tan aparatosos en la neurona que, al parecer, les queda.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Cual es el punto, jej ??? amigo bueno si vas ??? de que Constantino hablas???:cheeeeees>
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

De quien hablo, del Constantino de la fabula Adventista, el de Brown y de todo anticristiano
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Asi que Constantino era adventista del septimo dia
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Asi que Constantino era adventista del septimo dia

Constantino no era ASD solo emitió un decreto en el cual obligaba a guardar el Domingo.No se en que Enciclopedia hayas encontrado esa aseveración que citas. SALUDOS.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Constantino no era ASD solo emitió un decreto en el cual obligaba a guardar el Domingo.No se en que Enciclopedia hayas encontrado esa aseveración que citas. SALUDOS.

Entonces quedamos que antes de que Constantino dejara de ser Adventista del Septimo los cristianos descansaban junto a los judios.Pero que hay con los otros seguidores de otras religiones presentes para la epoca, tambien descansaban el Sabado
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

FELIZ SABADO hermanos, amigos y no tan amigos. Comienza el día que Dios bendijo y santifico, el día que lllamaos DELICIA, SANTO, GLORIOSO DE DIOS (Isaías 58:13,14)

Dice el decreto de Constantino: «Descansen todos
los jueces, la plebe de las ciudades y los oficios de
todas las artes, en el venerable día del Sol [conocido ahora como DOMINGO]
».
Neander, notable profesor de Historia Eclesiástica
de Berlín, declara: «La fiesta del domingo como todas
las fiestas, no fue jamás sino una ordenanza
humana: los apóstoles no soñaron con erigir un
mandamiento divino al respecto, como tampoco
soñó la Iglesia apostólica primitiva con trasladar al
domingo las prescripciones del Sábado». Dios jamás
podrá aprobar dichos cambios. Nuestro Señor
Jesús reprochó severamente a quienes anteponen
enseñanzas humanas a las divinas (Salmo
89:33,34; Mateo 15:3,9).
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Entonces quedamos que antes de que Constantino dejara de ser Adventista del Septimo los cristianos descansaban junto a los judios.Pero que hay con los otros seguidores de otras religiones presentes para la epoca, tambien descansaban el Sabado

Constantino nunca fue ASD,su padre Constancio,adoraba al sol,pero Constantino,despues de una victoria en la guerra,atribuyo su triunfo al cristianismo y decreto la observancia del domingo como dia cristiano.La IASD todavia no aparecia en escena SALUDOS
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Constantino nunca fue ASD,su padre Constancio,adoraba al sol,pero Constantino,despues de una victoria en la guerra,atribuyo su triunfo al cristianismo y decreto la observancia del domingo como dia cristiano.La IASD todavia no aparecia en escena SALUDOS

Que el exadventista Constantino cambio el dia de los cristianos para el Domingo
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Estimado lasaeta. Saludos cordiales.

Tú dices:


Que el exadventista Constantino cambio el dia de los cristianos para el Domingo


Respondo: La ley dada por Constantino el 7 de marzo del año 321 de J. C relativa al día de descanso, era como sigue:

"Que todos los jueces, y todos los habitantes de la ciudad, y todos los mercaderes y artesanos descansen el venerable día del sol. Empero que los labradores atiendan con plena libertad al cultivo de los campos; ya que acontece a menudo que ningún otro día es tan adecuado para la siembra del grano o para plantar la viña; de aquí que no se deba dejar pasar el tiempo favorable concedido por el cielo. Codex Justinianus, lib. 3, tít. 12, párr. 2 (3).

"Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades, y los oficios de todas las artes el venerable día del sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos, pues acontece con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia."—Código de Justiniano, lib. 3, tít. 12, párr. 2 (3) (en la edición, en Latín y castellano, por García del Corral, del Cuerpo del derecho civil romano, tomo 4, pág. 333, Barcelona, 1892).

El original en latín se halla además en J. L. v. Mosheim: Institutionem Historia Ecclesiastica antiquioris et recensioris, sig. 4, parte 2, cap. 4, sec. 5, y en otras muchas obras.

El Diccionario Enciclopédico Hisp.— Amer., art. Domingo, dice: "El emperador Constantino, en el año 321, fue el primero que ordenó una rigurosa observación del domingo, prohibiendo toda clase de negocios jurídicos, ocupaciones y trabajos; únicamente se permitía a los labradores que trabajaran los domingos en faenas agrícolas, si el tiempo era favorable. Una ley posterior del año 425 prohibió la celebración de toda clase de representaciones teatrales, y finalmente en el siglo VIII se aplicaron en todo su rigor al domingo cristiano las prohibiciones del Sábado judaico."


"Edictos reales, concilios generales y ordenanzas de la iglesia sostenidos por el poder civil fueron los peldaños por medio de los cuales el día de fiesta pagano alcanzó su puesto de honor en el mundo cristiano. La primera medida pública que impuso la observancia del domingo fue la ley promulgada por Constantino. (Año 321 de J C.) Dicho edicto requería que los habitantes de las ciudades descansaran en "el venerable día del sol," pero permitía a los del campo que prosiguiesen sus faenas agrícolas. A pesar de ser en realidad ley pagana, fue impuesta por el emperador después que hubo aceptado nominalmente el cristianismo.
Como el mandato real no parecía substituir de un modo suficiente la autoridad divina, Eusebio, obispo que buscó el favor de los príncipes y amigo íntimo y adulador especial de Constantino, aseveró que Cristo había transferido el día de reposo del sábado al domingo. No se pudo aducir una sola prueba de las Santas Escrituras en favor de la nueva doctrina. Eusebio mismo reconoce involuntariamente la falsedad de ella y señala a los verdaderos autores del cambio. "Nosotros hemos transferido al domingo, día del Señor —dice— todas las cosas que debían hacerse en el sábado." —Roberto Cox, Sabbath Laws and Sabbath Duties, pág. 538. Pero por infundado que fuese el argumento en favor del domingo, sirvió para envalentonar a los hombres y animarlos a pisotear el sábado del Señor. Todos los que deseaban ser honrados por el mundo aceptaron el día festivo popular.

Con el afianzamiento del papado fue enalteciéndose más y más la institución del domingo. Por algún tiempo el pueblo siguió ocupándose en los trabajos agrícolas fuera de las horas de culto, y el séptimo día, o sábado, siguió siendo considerado como el día de reposo. Pero lenta y seguramente fue efectuándose el cambio. Se prohibió a los magistrados que fallaran en lo civil los domingos. Poco después se dispuso que todos sin distinción de clase social se abstuviesen del trabajo ordinario, so pena de multa para los señores y de azotes para los siervos. Más tarde se decretó que los ricos serían castigados con la pérdida de la mitad de sus bienes y que finalmente, si se obstinaban en desobedecer, se les hiciese esclavos. Los de las clases inferiores debían sufrir destierro perpetuo.

Se recurrió también a los milagros. Entre otros casos maravillosos, se refería que un campesino que iba a labrar su campo en día domingo limpió su arado con un hierro que le penetró en la mano, y por dos años enteros no lo pudo sacar, "sufriendo con ello mucho dolor y vergüenza." —Francisco West, Historical and Practical Discourse on the Lord's Day, pág. 174.

Más tarde, el papa ordenó que los sacerdotes del campo amonestasen a los que violasen el domingo y los indujeran a venir a la iglesia para rezar, no fuese que atrajesen alguna gran calamidad sobre sí mismos y sobre sus vecinos. Un concilio eclesiástico adujo el argumento tan frecuentemente empleado desde entonces, y hasta por los protestantes, de que en vista de que algunas personas habían sido muertas por el rayo mientras trabajaban en día domingo, ése debía ser el día de reposo. "Es evidente —decían los prelados— cuán grande era el desagrado de Dios al verlos despreciar ese día." Luego se dirigió un llamamiento para que los sacerdotes y ministros, reyes y príncipes y todos los fieles "hicieran cuanto les fuera posible para que ese día fuese repuesto en su honor y para que fuese más devotamente observado en lo por venir, para honra de la cristiandad." —Tomás Morer, Discourse in Six Dialogues on the Name, Notion, and Observation of the Lord's Day, pág. 271.

Como los decretos de los concilios resultaran insuficientes, se instó a las autoridades civiles a promulgar un edicto que inspirase terror al pueblo y le obligase a abstenerse de trabajar el domingo. En un sínodo reunido en Roma, todos los decretos anteriores fueron confirmados con mayor fuerza y solemnidad, incorporados en la ley eclesiástica y puestos en vigencia por las autoridades civiles en casi toda la cristiandad. (Véase Heylyn, History of the Sabbath, parte 2, cap. 5, sec. 7.)

A pesar de esto la falta de autoridad bíblica en favor de la observancia del domingo no originaba pocas dificultades. El pueblo ponía en tela de juicio el derecho de sus maestros para echar a un lado la declaración positiva de Jehová: "El séptimo día Sábado es del Señor tu Dios" a fin de honrar el día del sol. Se necesitaban otros expedientes para suplir la falta de testimonios bíblicos. Un celoso defensor del domingo que visitó a fines del siglo XII las iglesias de Inglaterra, encontró resistencia por parte de testigos fieles de la verdad; sus esfuerzos resultaron tan inútiles que abandonó el país por algún tiempo en busca de medios que le permitiesen apoyar sus enseñanzas. Cuando regresó, la falta había sido suplida y entonces tuvo mayor éxito. Había traído consigo un rollo que presentaba como del mismo Dios, y que contenía el mandamiento que se necesitaba para la observancia del domingo, con terribles amenazas para aterrar a los desobedientes. Se afirmaba que ese precioso documento, fraude tan vil como la institución misma que pretendía afianzar, había caído del cielo y había sido encontrado en Jerusalén sobre el altar de San Simeón, en el Gólgota. Pero en realidad, de donde procedía era del palacio pontifical de Roma. La jerarquía papal consideró siempre como legítimos los fraudes y las adulteraciones que favoreciesen el poder y la prosperidad de la iglesia.

El rollo prohibía trabajar desde la hora novena (3 de la tarde) del sábado hasta la salida del sol el lunes; y su autoridad se declaraba confirmada por muchos milagros. Se decía que personas que habían trabajado más allá de la hora señalada habían sufrido ataques de parálisis. Un molinero que intentó moler su trigo vio salir en vez de harina un chorro de sangre y la rueda del molino se paró a pesar del buen caudal de agua. Una mujer que había puesto masa en el horno la encontró cruda al sacarla, no obstante haber estado el horno muy caliente. Otra que había preparado su masa para cocer el pan a la hora novena, pero resolvió ponerla a un lado hasta el lunes, la encontró convertida en panes y cocida por el poder divino. Un hombre que coció pan después de la novena hora del sábado, encontró, al partirlo por la mañana siguiente, que salía sangre de él. Mediante tales invenciones absurdas y supersticiosas fue cómo los abogados del domingo trataron de hacerlo sagrado. (Véase Rogelio de Hoveden, Annals, tomo 2, págs. 528-530.)

Tanto en Escocia como en Inglaterra se logró hacer respetar mejor el domingo mezclándolo en parte con el sábado antiguo. Pero variaba el tiempo que se debía guardar como sagrado. Un edicto del rey de Escocia declaraba que "se debía considerar como santo el sábado a partir del medio día" y que desde ese momento hasta el lunes nadie debía ocuparse en trabajos mundanos.— Morer, págs. 290, 291.

Pero a pesar de todos los esfuerzos hechos para establecer la santidad del domingo, los mismos papistas confesaban públicamente la autoridad divina del sábado y el origen humano de la institución que lo había suplantado. En el siglo XVI un concilio papal ordenó explícitamente: "Recuerden todos los cristianos que el séptimo día fue consagrado por Dios y aceptado y observado no sólo por los judíos, sino también por todos los que querían adorar a Dios; no obstante nosotros los cristianos hemos cambiado el sábado de ellos en el día del Señor, domingo." —Id., págs. 281, 282. Los que estaban pisoteando la ley divina no ignoraban el carácter de la obra que estaban realizando. Se estaban colocando deliberadamente por encima de Dios.

Un ejemplo sorprendente de la política de Roma contra los que no concuerdan con ella se encuentra en la larga y sangrienta persecución de los valdenses, algunos de los cuales observaban el sábado. Otros sufrieron de modo parecido por su fidelidad al cuarto mandamiento. La historia de las iglesias de Etiopía, o Abisinia, es especialmente significativa. En medio de las tinieblas de la Edad Media, se perdió de vista a los cristianos del África central, quienes, olvidados del mundo, gozaron de plena libertad en el ejercicio de su fe. Pero al fin Roma descubrió su existencia y el emperador de Abisinia fue pronto inducido a reconocer al papa como vicario de Cristo. Esto fue principio de otras concesiones. Se proclamó un edicto que prohibía la observancia del sábado, bajo las penas más severas. (Véase Miguel Geddes, Church History of Ethiopia, págs. 311, 312.) Pero la tiranía papal se convirtió luego en yugo tan amargo que los abisinios resolvieron sacudirlo. Después de una lucha terrible, los romanistas fueron expulsados de Abisinia y la antigua fe fue restablecida. Las iglesias se regocijaron en su libertad y no olvidaron jamás la lección que habían aprendido respecto al engaño, al fanatismo y al poder despótico de Roma. En medio de su reino aislado se sintieron felices de permanecer desconocidos para el resto de la cristiandad.

Las iglesias de África observaban el sábado como lo había observado la iglesia papal antes de su completa apostasía. Al mismo tiempo que guardaban el séptimo día en obediencia al mandamiento de Dios, se abstenían de trabajar el domingo conforme a la costumbre de la iglesia. Al lograr el poder supremo, Roma había pisoteado el día de reposo de Dios para enaltecer el suyo propio; pero las iglesias de África, desconocidas por cerca de mil años, no participaron de esta apostasía. Cuando cayeron bajo el cetro de Roma, fueron forzadas a dejar a un lado el verdadero día de reposo y a exaltar el falso; pero apenas recobraron su independencia volvieron a obedecer el cuarto mandamiento."


Bendiciones.

Luego todo Israel será salvo.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Estimado lasaeta. Saludos cordiales.

Tú dices:





Respondo: La ley dada por Constantino el 7 de marzo del año 321 de J. C relativa al día de descanso, era como sigue:

"Que todos los jueces, y todos los habitantes de la ciudad, y todos los mercaderes y artesanos descansen el venerable día del sol. Empero que los labradores atiendan con plena libertad al cultivo de los campos; ya que acontece a menudo que ningún otro día es tan adecuado para la siembra del grano o para plantar la viña; de aquí que no se deba dejar pasar el tiempo favorable concedido por el cielo. Codex Justinianus, lib. 3, tít. 12, párr. 2 (3).

"Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades, y los oficios de todas las artes el venerable día del sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos, pues acontece con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia."—Código de Justiniano, lib. 3, tít. 12, párr. 2 (3) (en la edición, en Latín y castellano, por García del Corral, del Cuerpo del derecho civil romano, tomo 4, pág. 333, Barcelona, 1892).

El original en latín se halla además en J. L. v. Mosheim: Institutionem Historia Ecclesiastica antiquioris et recensioris, sig. 4, parte 2, cap. 4, sec. 5, y en otras muchas obras.

El Diccionario Enciclopédico Hisp.— Amer., art. Domingo, dice: "El emperador Constantino, en el año 321, fue el primero que ordenó una rigurosa observación del domingo, prohibiendo toda clase de negocios jurídicos, ocupaciones y trabajos; únicamente se permitía a los labradores que trabajaran los domingos en faenas agrícolas, si el tiempo era favorable. Una ley posterior del año 425 prohibió la celebración de toda clase de representaciones teatrales, y finalmente en el siglo VIII se aplicaron en todo su rigor al domingo cristiano las prohibiciones del Sábado judaico."


"Edictos reales, concilios generales y ordenanzas de la iglesia sostenidos por el poder civil fueron los peldaños por medio de los cuales el día de fiesta pagano alcanzó su puesto de honor en el mundo cristiano. La primera medida pública que impuso la observancia del domingo fue la ley promulgada por Constantino. (Año 321 de J C.) Dicho edicto requería que los habitantes de las ciudades descansaran en "el venerable día del sol," pero permitía a los del campo que prosiguiesen sus faenas agrícolas. A pesar de ser en realidad ley pagana, fue impuesta por el emperador después que hubo aceptado nominalmente el cristianismo.
Como el mandato real no parecía substituir de un modo suficiente la autoridad divina, Eusebio, obispo que buscó el favor de los príncipes y amigo íntimo y adulador especial de Constantino, aseveró que Cristo había transferido el día de reposo del sábado al domingo. No se pudo aducir una sola prueba de las Santas Escrituras en favor de la nueva doctrina. Eusebio mismo reconoce involuntariamente la falsedad de ella y señala a los verdaderos autores del cambio. "Nosotros hemos transferido al domingo, día del Señor —dice— todas las cosas que debían hacerse en el sábado." —Roberto Cox, Sabbath Laws and Sabbath Duties, pág. 538. Pero por infundado que fuese el argumento en favor del domingo, sirvió para envalentonar a los hombres y animarlos a pisotear el sábado del Señor. Todos los que deseaban ser honrados por el mundo aceptaron el día festivo popular.

Con el afianzamiento del papado fue enalteciéndose más y más la institución del domingo. Por algún tiempo el pueblo siguió ocupándose en los trabajos agrícolas fuera de las horas de culto, y el séptimo día, o sábado, siguió siendo considerado como el día de reposo. Pero lenta y seguramente fue efectuándose el cambio. Se prohibió a los magistrados que fallaran en lo civil los domingos. Poco después se dispuso que todos sin distinción de clase social se abstuviesen del trabajo ordinario, so pena de multa para los señores y de azotes para los siervos. Más tarde se decretó que los ricos serían castigados con la pérdida de la mitad de sus bienes y que finalmente, si se obstinaban en desobedecer, se les hiciese esclavos. Los de las clases inferiores debían sufrir destierro perpetuo.

Se recurrió también a los milagros. Entre otros casos maravillosos, se refería que un campesino que iba a labrar su campo en día domingo limpió su arado con un hierro que le penetró en la mano, y por dos años enteros no lo pudo sacar, "sufriendo con ello mucho dolor y vergüenza." —Francisco West, Historical and Practical Discourse on the Lord's Day, pág. 174.

Más tarde, el papa ordenó que los sacerdotes del campo amonestasen a los que violasen el domingo y los indujeran a venir a la iglesia para rezar, no fuese que atrajesen alguna gran calamidad sobre sí mismos y sobre sus vecinos. Un concilio eclesiástico adujo el argumento tan frecuentemente empleado desde entonces, y hasta por los protestantes, de que en vista de que algunas personas habían sido muertas por el rayo mientras trabajaban en día domingo, ése debía ser el día de reposo. "Es evidente —decían los prelados— cuán grande era el desagrado de Dios al verlos despreciar ese día." Luego se dirigió un llamamiento para que los sacerdotes y ministros, reyes y príncipes y todos los fieles "hicieran cuanto les fuera posible para que ese día fuese repuesto en su honor y para que fuese más devotamente observado en lo por venir, para honra de la cristiandad." —Tomás Morer, Discourse in Six Dialogues on the Name, Notion, and Observation of the Lord's Day, pág. 271.

Como los decretos de los concilios resultaran insuficientes, se instó a las autoridades civiles a promulgar un edicto que inspirase terror al pueblo y le obligase a abstenerse de trabajar el domingo. En un sínodo reunido en Roma, todos los decretos anteriores fueron confirmados con mayor fuerza y solemnidad, incorporados en la ley eclesiástica y puestos en vigencia por las autoridades civiles en casi toda la cristiandad. (Véase Heylyn, History of the Sabbath, parte 2, cap. 5, sec. 7.)

A pesar de esto la falta de autoridad bíblica en favor de la observancia del domingo no originaba pocas dificultades. El pueblo ponía en tela de juicio el derecho de sus maestros para echar a un lado la declaración positiva de Jehová: "El séptimo día Sábado es del Señor tu Dios" a fin de honrar el día del sol. Se necesitaban otros expedientes para suplir la falta de testimonios bíblicos. Un celoso defensor del domingo que visitó a fines del siglo XII las iglesias de Inglaterra, encontró resistencia por parte de testigos fieles de la verdad; sus esfuerzos resultaron tan inútiles que abandonó el país por algún tiempo en busca de medios que le permitiesen apoyar sus enseñanzas. Cuando regresó, la falta había sido suplida y entonces tuvo mayor éxito. Había traído consigo un rollo que presentaba como del mismo Dios, y que contenía el mandamiento que se necesitaba para la observancia del domingo, con terribles amenazas para aterrar a los desobedientes. Se afirmaba que ese precioso documento, fraude tan vil como la institución misma que pretendía afianzar, había caído del cielo y había sido encontrado en Jerusalén sobre el altar de San Simeón, en el Gólgota. Pero en realidad, de donde procedía era del palacio pontifical de Roma. La jerarquía papal consideró siempre como legítimos los fraudes y las adulteraciones que favoreciesen el poder y la prosperidad de la iglesia.

El rollo prohibía trabajar desde la hora novena (3 de la tarde) del sábado hasta la salida del sol el lunes; y su autoridad se declaraba confirmada por muchos milagros. Se decía que personas que habían trabajado más allá de la hora señalada habían sufrido ataques de parálisis. Un molinero que intentó moler su trigo vio salir en vez de harina un chorro de sangre y la rueda del molino se paró a pesar del buen caudal de agua. Una mujer que había puesto masa en el horno la encontró cruda al sacarla, no obstante haber estado el horno muy caliente. Otra que había preparado su masa para cocer el pan a la hora novena, pero resolvió ponerla a un lado hasta el lunes, la encontró convertida en panes y cocida por el poder divino. Un hombre que coció pan después de la novena hora del sábado, encontró, al partirlo por la mañana siguiente, que salía sangre de él. Mediante tales invenciones absurdas y supersticiosas fue cómo los abogados del domingo trataron de hacerlo sagrado. (Véase Rogelio de Hoveden, Annals, tomo 2, págs. 528-530.)

Tanto en Escocia como en Inglaterra se logró hacer respetar mejor el domingo mezclándolo en parte con el sábado antiguo. Pero variaba el tiempo que se debía guardar como sagrado. Un edicto del rey de Escocia declaraba que "se debía considerar como santo el sábado a partir del medio día" y que desde ese momento hasta el lunes nadie debía ocuparse en trabajos mundanos.— Morer, págs. 290, 291.

Pero a pesar de todos los esfuerzos hechos para establecer la santidad del domingo, los mismos papistas confesaban públicamente la autoridad divina del sábado y el origen humano de la institución que lo había suplantado. En el siglo XVI un concilio papal ordenó explícitamente: "Recuerden todos los cristianos que el séptimo día fue consagrado por Dios y aceptado y observado no sólo por los judíos, sino también por todos los que querían adorar a Dios; no obstante nosotros los cristianos hemos cambiado el sábado de ellos en el día del Señor, domingo." —Id., págs. 281, 282. Los que estaban pisoteando la ley divina no ignoraban el carácter de la obra que estaban realizando. Se estaban colocando deliberadamente por encima de Dios.

Un ejemplo sorprendente de la política de Roma contra los que no concuerdan con ella se encuentra en la larga y sangrienta persecución de los valdenses, algunos de los cuales observaban el sábado. Otros sufrieron de modo parecido por su fidelidad al cuarto mandamiento. La historia de las iglesias de Etiopía, o Abisinia, es especialmente significativa. En medio de las tinieblas de la Edad Media, se perdió de vista a los cristianos del África central, quienes, olvidados del mundo, gozaron de plena libertad en el ejercicio de su fe. Pero al fin Roma descubrió su existencia y el emperador de Abisinia fue pronto inducido a reconocer al papa como vicario de Cristo. Esto fue principio de otras concesiones. Se proclamó un edicto que prohibía la observancia del sábado, bajo las penas más severas. (Véase Miguel Geddes, Church History of Ethiopia, págs. 311, 312.) Pero la tiranía papal se convirtió luego en yugo tan amargo que los abisinios resolvieron sacudirlo. Después de una lucha terrible, los romanistas fueron expulsados de Abisinia y la antigua fe fue restablecida. Las iglesias se regocijaron en su libertad y no olvidaron jamás la lección que habían aprendido respecto al engaño, al fanatismo y al poder despótico de Roma. En medio de su reino aislado se sintieron felices de permanecer desconocidos para el resto de la cristiandad.

Las iglesias de África observaban el sábado como lo había observado la iglesia papal antes de su completa apostasía. Al mismo tiempo que guardaban el séptimo día en obediencia al mandamiento de Dios, se abstenían de trabajar el domingo conforme a la costumbre de la iglesia. Al lograr el poder supremo, Roma había pisoteado el día de reposo de Dios para enaltecer el suyo propio; pero las iglesias de África, desconocidas por cerca de mil años, no participaron de esta apostasía. Cuando cayeron bajo el cetro de Roma, fueron forzadas a dejar a un lado el verdadero día de reposo y a exaltar el falso; pero apenas recobraron su independencia volvieron a obedecer el cuarto mandamiento."


Bendiciones.

Luego todo Israel será salvo.

Muy buen aporte,hermano GABRIEL,Dios le bendiga,aunque creo que el afan es exasperar.que por supuesto no lo lograra este individuo,BENDICIONES
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Muy buen aporte,hermano GABRIEL,Dios le bendiga,aunque creo que el afan es exasperar.que por supuesto no lo lograra este individuo,BENDICIONES

No es cuestion de desperar, es cuestion de que dia descansaba Cosntantino(el exadventista), el dia de Saturno acaso.
Lo que les falta es acusarlo de judio
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

No es cuestion de desperar, es cuestion de que dia descansaba Cosntantino(el exadventista), el dia de Saturno acaso.
Lo que les falta es acusarlo de judio

Tienes mucha razon,LASAETA,tomaremos en cuenta tu propuesta.SALUDOS.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Tienes mucha razon,LASAETA,tomaremos en cuenta tu propuesta.SALUDOS.
No es una propuesta, es una interrogante para demostrar la necedad de los que rechazan a Cristo y pretenden hacer pasar por judios
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

No es una propuesta, es una interrogante para demostrar la necedad de los que rechazan a Cristo y pretenden hacer pasar por judios

No eres consecuente ni con tus propios aportes,lo que indica que la necedad se vuelve hacia su propulsor,o sea tu.(efecto boomerang).

(Lo que les falta es acusarlo de Judio),esta no es pregunta,es sarcasmo puro,ni que decir de la afirmacion necia e ignorante de aseverar que Constantino fue ASD.

Ahora ,con respecto a que tu "interrogante" es "para demostrar la necedad de los que rechazan a Cristo y pretenden hacer pasar por Judios" te agradeceria si pudieras ser mas explicito,Saludos.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

No eres consecuente ni con tus propios aportes,lo que indica que la necedad se vuelve hacia su propulsor,o sea tu.(efecto boomerang).

(Lo que les falta es acusarlo de Judio),esta no es pregunta,es sarcasmo puro,ni que decir de la afirmacion necia e ignorante de aseverar que Constantino fue ASD.

Ahora ,con respecto a que tu "interrogante" es "para demostrar la necedad de los que rechazan a Cristo y pretenden hacer pasar por Judios" te agradeceria si pudieras ser mas explicito,Saludos.

Si usted pretende descansar el Sabado, dado al pueblo judio y sin serlo se atreve a reclamarlo como propio ponga atencion a lo que dice la Escritura:

Seran entregados a la Sinagoga de Satanas
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Estimado lasaeta. Saludos cordiales.

Tú dices:


Si usted pretende descansar el Sabado, dado al pueblo judio y sin serlo se atreve a reclamarlo como propio ponga atencion a lo que dice la Escritura:

Seran entregados a la Sinagoga de Satanas

Respondo: "Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día."

Antes que hubiera algún judío, ya Dios reposó el séptimo día (el sábado)

Hoy en día el Israel espiritual en obediencia al Señor, reposa en el día que Él guardó, bendijo y santificó.


Bendiciones.

Luego todo Israel será salvo.
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Si usted pretende descansar el Sabado, dado al pueblo judio y sin serlo se atreve a reclamarlo como propio ponga atencion a lo que dice la Escritura:

Seran entregados a la Sinagoga de Satanas

Mateo 12:8 Porque Señor es del.sábado el Hijo del hombre.

Lucas 4:16 Y vino á Nazaret, donde había sido criado; y entró, conforme á su costumbre, el día del.sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

Hechos 13:14 Y ellos pasando de Perge, llegaron á Antioquía de Pisidia, y entrando en la sinagoga un día de.sábado, sentáronse.
Hechos 13:42 Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el.sábado siguiente les hablasen estas palabras.
Hechos 13:44 Y el.sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad á oir la palabra de Dios.
Hechos 15:21 Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leído cada.sábado.
Hechos 16:13 Y un día de.sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración; y sentándonos, hablamos á las mujeres que se habían juntado.


Despues de que Cristo ascendió al cielo los discipulos siguieron guardando el Sábado,y asi lo enseñaron tambien a los Gentiles.

Si Cristo lo hubiera cambiado o abolido lo hubiera especificado;lo que El hizo fue enseñarnos su correcta observancia
.

Marcos 3:4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en.sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

El Sabado es un principio universal para la humanidad,otorgado en el mismo Eden. BENDICIONES HERMANO>
 
Re: Constantino ex Adventista, porque eso de cambiar el Sabado para el Domingo

Estimado lasaeta. Saludos cordiales.

Tú dices:




Respondo: "Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día."

Antes que hubiera algún judío, ya Dios reposó el séptimo día (el sábado)

Hoy en día el Israel espiritual en obediencia al Señor, reposa en el día que Él guardó, bendijo y santificó.


Bendiciones.

Luego todo Israel será salvo.

Todos tenmemos biblia, por lo que sabemos lo que se dice

Pero descanso Dios


Pero algunos pretenden descansar sin haber acabado su obra

Y no entraron ern su descanso

Pregunta:

Ya usted acabo su obra para igualarse a Dios, para pretender entrar en su reposo