Consejos bíblicos para manejar nuestras emociones

Ikki

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13 Marzo 2020
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Consejos bíblicos para manejar nuestras emociones
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Todos tenemos emociones negativas que controlar y positivas que cultivar. En la Biblia encontramos consejos prácticos que nos ayudan a llevar vidas más felices y productivas.

¿Por qué debemos controlar la ira?

Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;
Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. (Proverbios 16:32)
Aunque a veces la ira puede estar justificada, el darle rienda suelta puede llevarnos a decir y a hacer cosas de las que luego nos arrepentimos. Ya que nadie que la ira tiende a ofuscarnos, por lo cual nadie puede pensar con claridad si antes no se ha tranquilizado.

Hay quienes piensan que dejarse llevar por la ira es señal de fortaleza, pero resulta que es todo lo contrario. De hecho la Biblia dice: Como ciudad derribada y sin muro es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda. (Proverbios 16:32) Ya que, como dije anteriormente quien está iracundo no está pensando con claridad, así que no sabrá defenderse y por ende queda vulnerable.

Informarse de los hechos y escuchar atentamente a los implicados nos permitirá entender bien la situación y mantener la calma para buscar una solución (Proverbios 19:11).

Seamos agradecidos
Sed agradecidos. (Colosenses 3:15)
Hay quienes dicen que solo quienes son agradecidos son felices, incluso quienes han sufrido una gran pérdida. Dar gracias por lo que tienen en lugar de enfocarse en lo que les hace falta los han llevado a superar las emociones negaivas.

Puede que estemos preocupados por algo que deseemos o necesitamos, tanto así que no veamos motivo alguno para agradecer. Pero conviene hacer un alto en el camino y pensar en todas aquellas cosas por las que podemos agradecer y anotarlas. No necesariamente cosas grandes, puede ser aquello que damos por sentado, como el que podamos caminar o ver, el que tengamos un techo para descansar, etc.

Algo que puede ayudarnos es darle las gracias a familiares y amigos. Pensar en lo que valoramos de ellos y decírselo en persona, mediante una red social o por teléfono. Si ponemos en práctica estos consejos, con el tiempo notaremos que el problema no es tan grave como parece y que realmente no estamos tan solos como creíamos.

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