-Esto es lo que todo el mundo está haciendo, inconsciente de que está viviendo “la previa” de los juicios apocalípticos.
-Aumenta el hambre; la pobreza e indigencia; la delincuencia y la criminalidad; los vicios y la corrupción extrema.
-Disminuyen los empleos, los valores morales y la unidad familiar.
-Los ciudadanos acusan a sus políticos de la nefasta administración pública, y estos a su vez al mismo pueblo que no los votó en las anteriores elecciones. El gobierno de turno culpa al anterior del desastre heredado, y el próximo ya se previene de las dificultades que tendrá que arrostrar para reponerse de los males causados por el actual.
-A más de todos los males sociales que afectan la salud y la educación de los sectores de la población menos privilegiados, la contaminación del aire y agua; espantosos incendios que no pueden apagarse; terremotos; erupciones volcánicas; tsunamis; inundaciones; huracanes cada vez más numerosos y furiosos; inviernos gélidos y veranos recalcitrantes. Enfermedades nuevas, y reaparición de otras que se creían ya superadas. La resistencia de virus y bacterias a los fármacos utilizados; etc., etc.
- ¿Qué ha pasado?
-No solo que el hombre se olvidó de Dios para no seguir sus mandamientos, sino que hasta lo desterró de la vida, el hogar, la sociedad, la nación y el planeta. ¡Ni siquiera se encuentra a Dios en las iglesias!
-El deicidio no ha dado resultado: la indiferencia lo substituye.
-Ahora “queda mal” hasta nombrar a Dios en cualquiera circunstancia que sea.
-Los creyentes sentimos miedo o vergüenza de exteriorizar nuestra fe.
-Seguimos siendo creyentes ¡pero quiera Dios que pasando inadvertidos!
Cordiales saludos
-Aumenta el hambre; la pobreza e indigencia; la delincuencia y la criminalidad; los vicios y la corrupción extrema.
-Disminuyen los empleos, los valores morales y la unidad familiar.
-Los ciudadanos acusan a sus políticos de la nefasta administración pública, y estos a su vez al mismo pueblo que no los votó en las anteriores elecciones. El gobierno de turno culpa al anterior del desastre heredado, y el próximo ya se previene de las dificultades que tendrá que arrostrar para reponerse de los males causados por el actual.
-A más de todos los males sociales que afectan la salud y la educación de los sectores de la población menos privilegiados, la contaminación del aire y agua; espantosos incendios que no pueden apagarse; terremotos; erupciones volcánicas; tsunamis; inundaciones; huracanes cada vez más numerosos y furiosos; inviernos gélidos y veranos recalcitrantes. Enfermedades nuevas, y reaparición de otras que se creían ya superadas. La resistencia de virus y bacterias a los fármacos utilizados; etc., etc.
- ¿Qué ha pasado?
-No solo que el hombre se olvidó de Dios para no seguir sus mandamientos, sino que hasta lo desterró de la vida, el hogar, la sociedad, la nación y el planeta. ¡Ni siquiera se encuentra a Dios en las iglesias!
-El deicidio no ha dado resultado: la indiferencia lo substituye.
-Ahora “queda mal” hasta nombrar a Dios en cualquiera circunstancia que sea.
-Los creyentes sentimos miedo o vergüenza de exteriorizar nuestra fe.
-Seguimos siendo creyentes ¡pero quiera Dios que pasando inadvertidos!
Cordiales saludos