Re: Matrimonio a prueba de fuego
67 % se divorcia
Primera Hora / Ilustración / Jonathan Rodríguez Osorio
lunes, 2 de febrero de 2009
Actualizado hace 17 horas
¿Estás buscando pareja? ¿Quieres casarte? Tienes que irte a Fajardo o a la Isla Nena. Puedes optar por Dorado o Culebra. Éstos son los municipios con las tasas más altas de bodas. Allí la probabilidad de contraer matrimonio es mayor de acuerdo con el número de habitantes.
Y si piensas que el matrimonio “es para siempre”, agarra las maletas y vete para Aibonito o Utuado. Ésas son las regiones con el menor número de divorcios en el país. ¿Será el friito de las montañas?
Las estadísticas más recientes del Departamento de Salud (2004 y 2005) reflejan que cada día los puertorriqueños se casan menos y se divorcian más.
Muchas personas ven el matrimonio -religioso o civil- como algo anticuado, y ante la avalancha de divorcios recurren a otro tipo de relaciones de pareja. Algunos optan por uniones consensuales. Los más liberales recurren a la convivencia on and off (la pareja convive pero no bajo el mismo techo). Esta modalidad está cogiendo auge, sobre todo entre los jóvenes y entre “los mayorcitos”.
Los datos oficiales indican que en 2005, por cada 100 matrimonios que se celebraron en la Isla, se decretaron 67 divorcios. De cada 10 uniones, siete terminaron en divorcio. “Ésa es la cifra más alta registrada en los últimos 43 años”, alertó la demógrafa Judith Rodríguez, quien interpretó para Primera Hora las últimas estadísticas del Departamento de Salud.
Rodríguez explicó que la cifra más baja en el periodo estudiado fue en 1963, cuando la razón era de 27 divorcios por cada 100 matrimonios. La demógrafa dijo que el porciento de cambio desde 1963 hasta 2005, es de un 151 por ciento.
“A partir de 2003 y hasta 2005 estas cifras presentan una tendencia alcista sin precedentes”, sostuvo.
Rodríguez advirtió que de acuerdo con estos valores “es evidente que la institución del matrimonio legal está en decadencia” en Puerto Rico, y el riesgo de que se divorcien los que están casados cada vez es mayor.
La demógrafa apuntó como uno de los factores para la reducción en los matrimonios durante los últimos años, el desbalance entre hombres y mujeres en edades casaderas.
“Se comienza a dar un déficit de hombres como resultado de las muertes violentas a temprana edad. El género femenino se ve desfavorecido en la búsqueda de un compañero y si a eso le añadimos el hecho de que en Puerto Rico la mujer está estudiando más, la búsqueda de pareja se le hace más difícil”, dijo la experta.
Opinó que otro factor que puede estar contribuyendo es la liberación del sector mayormente masculino que hace pública su preferencia sexual con personas de su propio género.
Dijo también que algunas mujeres adultas de mayor edad optan por la convivencia para no perder las ayudas económicas que reciben. “Muchas personas piensan que es más fácil convivir porque cuando la relación se tiene que acabar no tienen que pasar por un proceso tedioso como lo es el divorcio. También el tener un papel no da garantía de fidelidad”, sostuvo la demógrafa.
El catedrático asociado de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, Arnaldo Torres Degró, dijo que un indicador del cambio en los patrones de casamientos es el aumento dramático en el número de niños nacidos de madres que no están legal- mente casadas en el país.
Torres Degró indicó que las cifras del Departamento de Salud arrojan que en el 1995 el 57.36 por ciento de los nacidos vivos provenían de madres legalmente casadas y en 2005, la cifra se redujo a 43.73 por ciento. De forma diametralmente opuesta, los nacimientos vivos de madres que manifestaron no estar casadas legalmente han ido aumentando desde 1995 de forma consistente.
En el 1995, el 42.74 por ciento de los nacidos vivos reportados provenían de madres no casadas legalmente, y en 2005, la cifra aumentó a 56.87 por ciento. Esta trayectoria alcista es muy probable que continúe, pronosticó Torres Degró, un profesor de Demografía.
“Los datos sugieren que la familia en función del matrimonio ha ido disminuyendo con respecto a la procreación. Es evidente que en Puerto Rico los nacimientos provenientes de familias producto de un matrimonio entre un hombre y una mujer han ido mermando, a tal punto que desde el 2000 nacen menos niños y niñas provenientes de madres legalmente casadas”, sostuvo.
Dijo que la población está optando por otras uniones aunque eso no signifique que posteriormente se decida por un matrimonio convencional.
“Ahora los jóvenes ven a un Ricky Martin que tiene dos hijos y no se casa. Los patrones han cambiado; la forma de la unión ha cambiado y ha cambiado para quedarse a menos que surja un cambio dramático de valores”, acotó Torres Degró.