Lunes
Predicar el Evangelio del Reino
Semana 2--- Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado
Lunes --- Leer con oración: Mt 3:1-6; 4:17; 10:5-7; Lc 1:41; 3:4-5; 16:16
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 3:2)
UN CAMBIO DE MANERA DE PENSAR
El tema de esta semana es "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mt 3:2; 4:17; 10:5-7). Los cuatro evangelios nos hablan con respecto al reino de los cielos. Juan el Bautista, el precursor del Señor Jesús, estando aún en el vientre materno, se estremeció cuando su madre recibió el saludo de María. Esto fue una señal de que él había percibido que el Hijo de Dios estaba por nacer (Lc 1:41). Juan el Bautista sabía que su misión era preparar el camino del Señor para enderezar sus sendas (3:3-5). Además, su misión también consistía en realizar la transición del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento (Mt 16:16).
La revelación que le fue dada era que la dispensación del reino de Israel estaba terminando y que el reino de los cielos se había acercado. Él nació en la casa de un sacerdote, por tanto, era del linaje de los sacerdotes del Antiguo Testamento (1:5-9), pero sabía que la función de tal linaje estaba por terminar (Mt 3:1-2). Juan el Bautista, aunque era un sacerdote, no vivió según el reglamento de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Tanto su dieta como su manera de vestir no condecían con la ley. Aunque él tenía el derecho de alimentarse del pan de cebada, de la carne de los animales sacrificados y de vestirse con la vestidura sacerdotal, usaba vestidos de pelo de camello y tenía una alimentación basada en langostas y miel silvestre (Mt 3:4; cfr. Ex 28:4; 29:33). En otras palabras, la dispensación del reino de Israel terminaría en Juan el Bautista para que surgiese, entonces, el reino de los cielos.
La revelación de Dios es que Él desea establecer Su reino en la tierra. A partir de Génesis, en el huerto de Edén tenemos una figura del reino. Así como el huerto establece un límite, el reino también tiene un límite. En el Antiguo Testamento el Señor reveló que debería surgir un reino, sin embargo, Nimrod apareció como un vigoroso cazador delante de Dios, el cual era exaltado por los hombres (Gn 10:8-9). A partir de Nimrod, a quien Satanás usó para anticiparse al reino de Dios, se inició el reino de los hombres (v. 10), que era una imitación del primero. Este hombre edificó una ciudad y una torre allí, para que su cúspide llegase hasta los cielos. No obstante, en ese reino no se invocaba el nombre del Señor, sino que se exaltaba el nombre del hombre (11:4), esto perduró hasta la era de los patriarcas.
En medio de tal situación, el Señor llamó a Abraham para dar continuidad a Su reino en la tierra. A lo largo del segundo periodo de dos mil años, Él escogió la descendencia de Abraham para hacer de ella un reino, una gran nación según Su promesa (12:1-2). A partir de Abraham y de sus descendientes, Isaac y Jacob, el Señor desarrolló la nación de Israel (32:28). La intención de Dios era que Su reino surgiese en la tierra a través de esa nación, por eso, Él los reunió junto al monte Sinaí y les dijo que haría de ellos un reino de sacerdotes y una nación santa (Ex 19:2-6). Seguidamente vino el reino de Israel, que tampoco pudo cumplir la voluntad de Dios y, fue por esta razón que Dios los abandonó. Entonces, Dios mismo tuvo que hacerse hombre para traer Su reino a la tierra, e hizo de Su Hijo el Rey del reino de los cielos.
La función de Juan el Bautista era hacer la transición de la dispensación del reino de Israel a la del reino de los cielos. Esta fue la razón por la cual predicaba a los hombres sobre la necesidad del arrepentimiento, pues, sólo teniendo un cambio de manera de pensar, todos ellos podrían seguir al Rey del reino de los cielos cuando viniese. Además, ese cambio de manera de pensar haría que ellos abandonasen las tradiciones religiosas. Juan el Bautista bautizaba en las aguas, como una señal de que todas las cosas antiguas debían ser sepultadas (Mt 3:5-6). ¡Alabado sea el Señor!
Punto Clave: Arrepentirse para entrar en el reino de los cielos.
Pregunta: ¿Cuál fue la misión de Juan el Bautista?
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Semana 2--- Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado
Lunes --- Leer con oración: Mt 3:1-6; 4:17; 10:5-7; Lc 1:41; 3:4-5; 16:16
“Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 3:2)
UN CAMBIO DE MANERA DE PENSAR
El tema de esta semana es "Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado" (Mt 3:2; 4:17; 10:5-7). Los cuatro evangelios nos hablan con respecto al reino de los cielos. Juan el Bautista, el precursor del Señor Jesús, estando aún en el vientre materno, se estremeció cuando su madre recibió el saludo de María. Esto fue una señal de que él había percibido que el Hijo de Dios estaba por nacer (Lc 1:41). Juan el Bautista sabía que su misión era preparar el camino del Señor para enderezar sus sendas (3:3-5). Además, su misión también consistía en realizar la transición del Antiguo Testamento al Nuevo Testamento (Mt 16:16).
La revelación que le fue dada era que la dispensación del reino de Israel estaba terminando y que el reino de los cielos se había acercado. Él nació en la casa de un sacerdote, por tanto, era del linaje de los sacerdotes del Antiguo Testamento (1:5-9), pero sabía que la función de tal linaje estaba por terminar (Mt 3:1-2). Juan el Bautista, aunque era un sacerdote, no vivió según el reglamento de los sacerdotes del Antiguo Testamento. Tanto su dieta como su manera de vestir no condecían con la ley. Aunque él tenía el derecho de alimentarse del pan de cebada, de la carne de los animales sacrificados y de vestirse con la vestidura sacerdotal, usaba vestidos de pelo de camello y tenía una alimentación basada en langostas y miel silvestre (Mt 3:4; cfr. Ex 28:4; 29:33). En otras palabras, la dispensación del reino de Israel terminaría en Juan el Bautista para que surgiese, entonces, el reino de los cielos.
La revelación de Dios es que Él desea establecer Su reino en la tierra. A partir de Génesis, en el huerto de Edén tenemos una figura del reino. Así como el huerto establece un límite, el reino también tiene un límite. En el Antiguo Testamento el Señor reveló que debería surgir un reino, sin embargo, Nimrod apareció como un vigoroso cazador delante de Dios, el cual era exaltado por los hombres (Gn 10:8-9). A partir de Nimrod, a quien Satanás usó para anticiparse al reino de Dios, se inició el reino de los hombres (v. 10), que era una imitación del primero. Este hombre edificó una ciudad y una torre allí, para que su cúspide llegase hasta los cielos. No obstante, en ese reino no se invocaba el nombre del Señor, sino que se exaltaba el nombre del hombre (11:4), esto perduró hasta la era de los patriarcas.
En medio de tal situación, el Señor llamó a Abraham para dar continuidad a Su reino en la tierra. A lo largo del segundo periodo de dos mil años, Él escogió la descendencia de Abraham para hacer de ella un reino, una gran nación según Su promesa (12:1-2). A partir de Abraham y de sus descendientes, Isaac y Jacob, el Señor desarrolló la nación de Israel (32:28). La intención de Dios era que Su reino surgiese en la tierra a través de esa nación, por eso, Él los reunió junto al monte Sinaí y les dijo que haría de ellos un reino de sacerdotes y una nación santa (Ex 19:2-6). Seguidamente vino el reino de Israel, que tampoco pudo cumplir la voluntad de Dios y, fue por esta razón que Dios los abandonó. Entonces, Dios mismo tuvo que hacerse hombre para traer Su reino a la tierra, e hizo de Su Hijo el Rey del reino de los cielos.
La función de Juan el Bautista era hacer la transición de la dispensación del reino de Israel a la del reino de los cielos. Esta fue la razón por la cual predicaba a los hombres sobre la necesidad del arrepentimiento, pues, sólo teniendo un cambio de manera de pensar, todos ellos podrían seguir al Rey del reino de los cielos cuando viniese. Además, ese cambio de manera de pensar haría que ellos abandonasen las tradiciones religiosas. Juan el Bautista bautizaba en las aguas, como una señal de que todas las cosas antiguas debían ser sepultadas (Mt 3:5-6). ¡Alabado sea el Señor!
Punto Clave: Arrepentirse para entrar en el reino de los cielos.
Pregunta: ¿Cuál fue la misión de Juan el Bautista?