Re: Reencarnación o resurrección
En el plan original de Dios de la creación no cabe un infierno eteno. ¿Qué es la salvación? El regresar al estado original como Dios creó las cosas. Por ende, la salvación es universal y para todos.
¿Qué ocurre con las personas que ya han muerto y están en el mundo espiritual? ¿Cómo se salvan ellos, cómo puede ellos lograr la perfección?
El espíritu no puede crecer aparte de un cuerpo físico, pero como el suyo ya se ha descompuesto, debe regresar a la tierra para seguir creciendo o enmendando el mal hecho durante su vida terrenal. Pero no regresa para volver a nacer, ya que somos espíritus con individual única y singular, irrepetible por toda la eternidad.
¿Es eso reencarnación? Hablando estrictamente, no, porque no vuelva a nacer el espíritu, no vuelve a encarnarse en otro cuerpo especialmente preparado para él para vivir una nueva vida, sino que debe regresar en espíritu y colaborar con gente afín. Al asistir y ayudar a esas personas en la tierra a desarrollarse, el espíritu desencarnado puede crecer o enmendar sus pecados.
¿Es eso resurrección de la carne? No exactamente, pues no recibe un nuevo cuerpo biológico y material especialmente creado para él. Es resucitar de la muerte espiritual, ya que la muerte del cuerpo biológico no es un problema, sino el proceso natural creado por Dios.
Pablo, se refirió en Hebreos a este fenómeno: Hebreos 11:39; “ Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.
Dios te bendiga
Apéndice 4
En esta materia de la demonología no solo hay certezas sino también dudas. En este apéndice 4 voy a incluir un botón de muestra.
Sección I
Dos relatos acerca de posesos y almas de difuntos
El espíritu que respondía al nombre de Desire:
[Insistí en que dijera dónde vivió]
"no voy a decir dónde
no es importante
perdida, no encuentro luz
te he dicho que me iré cuando acabe de decir lo que me han
dicho que os diga
la entidad que respondía al nombre de Jaislegel:
"difícil
[Que era difícil encontrarla, la luz]
tuve mi momento el momento es mientras vives
no hay solución
Espíritus perdidos vagan buscando un descanso,
pero no lo encuentran
purifican sus pecados, muchos tardan muchos siglos,
depende de los pecados y del estado del alma
las culpas son nuestras
Algunos [están] mejor que nosotros
nosotros estamos aquí
no salimos de este mundo
[La madre de la posesa manifestó algo de pena, y el espíritu respondió]
si supieras mi vida quizá no pensarías así
la diferencia con los demonios es que no rechazamos a Dios,
fuimos malos, no pedimos perdón en su momento.
Yo mala vida, pecado
yo vivía sin Dios, como si no existiera"
Sección II
Análisis teológico de estos dos relatos
Dudé bastante si incluir en esta obra este apéndice, puesto que ofrecía más dudas que afirmaciones. Pero después me di cuenta de que al fin y al cabo lo único que hacía era ofrecer el relato de lo que se dijo. Es decir, el relato de lo que sucedió. Una cosa es lo que sucedió y otra cómo lo interpretemos. El hecho es objetivo, la interpretación es la que puede ajustarse o no a la Doctrina Católica acerca de la escatología. Por otro lado hay que añadir que se ofrecen dos relatos de este tipo de conversaciones con almas difuntas en posesos, pero entre exorcistas se cuentan muchos más relatos de este tipo a lo largo y ancho del mundo. Considero que hay cuatro interpretaciones al relato ofrecido.
La primera es la más sencilla, afirmar que el demonio miente y que por tanto se hace pasar por quien quiere y que todo lo dicho es falso.
La segunda es afirmar que se trata de un alma humana condenada. Un alma condenada pero que no sabe que está condenada ya definitivamente y que nunca encontrará la Luz.
La tercera es afirmar que se trata de un alma en el purgatorio. San Juan de la Cruz afirma en su
Subida al monte Carmelo que hay almas del purgatorio que no saben que están en el purgatorio.
La cuarta es afirmar que efectivamente hay almas que son verdaderamente espíritus perdidos. Almas que pueden buscar la Luz hasta el Juicio Final y que se pueden beneficiar de nuestras oraciones.
¿Aquel espíritu perdido era en realidad una de las almas condenadas a los niveles más ligeros de condenación que ni siquiera es todavía conciente de que estaba condenada ya de modo definitivo? ¿O era un alma condenada a uno de los más profundos niveles del purgatorio? También cabía la posibilidad quizá de que fuera lo que decía ser, tal vez lo dicho por
Desire respondía a la pregunta que tanta gente se hacía desde hacía siglos: ¿qué pasa con la gente que muere sin ser
especialmente mala, pero sin estar en Gracia de Dios? ¿Planteaba algún problema teológico el que la respuesta a ese interrogante fuera la que nos había dicho ese alma? Es decir, que el tiempo que media desde el final de la vida hasta el Juicio Final es un tiempo en el que ya no pueden ganar mérito, un tiempo en el que ya no hay una segunda oportunidad, pero que sí que es un tiempo en el que podían ir hacia la Luz o apartarse definitivamente, sin que Dios las forzara. Lo dicho
por ese alma no suponía una nueva vida, no suponía una reencarnación, sino quizá una posibilidad teológica que no entraba en colisión con los dogmas. No solo no parecía entrar en colisión con el dogma, sino que además parecía explicar mejor el destino escatológico de todas esas almas que sin estar en Gracia de Dios, sin pedir perdón, tampoco habían sido tan perversas como para rechazar a Dios. La Iglesia desde sus mismos orígenes siempre había rezado mucho por las almas
difuntas. Lo dicho por aquel espíritu perdido parecía estar en consonancia con la letra de muchas oraciones pro defunctis de la liturgia antigua y medieval.
También cabía la posibilidad de que ese tal Desire fuera un nombre inventado y que en realidad fuera un demonio que nos tratara de engañar. Pero en contra de esa posibilidad debo decir que no fui yo el que comenzó a interrogar a ese espíritu perdido. Sino que llevaba yo muchas semanas rezando a Dios para que me iluminara al tener que escribir sobre justamente este punto en mi obra sobre los demonios. Y creo que tal vez Dios fue el que me respondió a través de ese espíritu. Pero durante más de un cuarto de hora, no le pregunté nada, dejé que escribiera pero sin parar de exorcizarle. Mas los exorcismos no le hacían efecto. Según lo dicho por tal alma, es la oración a Dios la que hace salir a los espíritus de esa clase. Y eso lo comprobé, pues de nada servía exorcizarle. Incluso en determinados momentos le exorcicé con las conjuraciones más solemnes. Y no hizo ningún efecto. Es lógico pensar que no hizo ningún efecto porque no podía hacerlo, no era un demonio. Además, mientras estuvo escribiendo, todo el rato estuve rezando, pidiendo a Dios que no permitiera Él que me engañara. Pero Desire siguió escribiendo con total tranquilidad. Dios le había ordenado que nos comunicara todo aquello. En fin, cada uno que piense lo que desee, yo solo cuento aquello de lo que fui testigo en aquella sesión. SVMMA DAEMONIACA, P. José Antonio Fortea.
No es la idea adoctrinar en demonios, así que no prestes mucha atención a eso smm (y tod@s) sino pensar en lo que se nos plantea respecto al alma en estos párrafos.
Dios nos bendice a todos.