[h=1]¿Apoya el Antiguo Testamento la esclavitud?[/h][h=2]Un examen de textos difíciles[/h]
Por Paul Copan
En “¿Apoya el Antiguo Testamento la esclavitud? Una perspectiva general” (Revista Enrichment, primavera de 2011), he comentado la naturaleza general de la esclavitud en el Antiguo Testamento. En dicho ensayo examino tres de los textos más desafiantes del Antiguo Testamento sobre la esclavitud. Para un tratamiento en mayor profundidad, véase mi libro¿Es Dios un monstruo moral?
[h=3]¿GOLPEAR A LOS ESCLAVOS HASTA QUE MUERAN?[/h]Si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado (naqam); mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado (naqam), porque es de su propiedad (Éxodo 21:20-21).
¿Es el siervo aquí meramente propiedad? El Antiguo Testamento afirma la plena dignidad de la persona (Génesis 1:26,27; Deuteronomio 15:1-18; Job 31:13-15). Éxodo 21:20,21 prueba no ser una excepción. Si el siervo moría después de “uno o dos días”, la Ley daba al amo el beneficio de la duda de no haber tenido intención homicida. Pero si la paliza que el amo daba a su siervo le causaba la muerte inmediata, el juez declararía al amo culpable de homicidio. El verbo naqam siempre sugiere la pena capital.
Aquí vemos reforzado el tema de “vida por vida” (21:23,24), que viene a continuación de este pasaje del siervo maltratado. El amo no debería tratar a su siervo como propiedad, sino como un ser humano dignificado.
[h=3]¿DEJAR A LA ESPOSA Y A LOS HIJOS?[/h]Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él. Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre
En mi artículo de la primavera de 2011 yo hice notar que, a causa de desesperación, un hombre podría alquilar temporalmente (vender) a su esposa, hijos, y aun a sí mismo para sacar a la familia de deudas. Eso sería una servidumbrevoluntaria, muy diferente de la esclavitud anterior a la guerra. El hombre, su esposa y sus hijos tendrían un techo sobre su cabeza, con alimento y vestuario suplido por el empleador (“amo”). En cuanto a esta ley particular en Éxodo 21:2-6, algunos críticos objetan que una mujer y los hijos estén en desventaja, aun, atrapados. Para ellos, puesto que el hombre obtiene su libertad, esto refleja una tendencia anti feminista, contra los hijos, o una trampa con el fin de que el hombre permanezca con el amo si es que se casa con una mujer que está en esclavitud como él.
Tres aclaraciones están en orden:
Primero, tenemos mucha razón de pensar que este pasaje no especifica el género.Este es un ejemplo de un caso legal (“si se presenta un caso tal y tal, ésta es la manera de proceder”). Los casos legales eran típicamente de género neutro. Aun más, los jueces israelitas eran totalmente capaces de aplicar las leyes de igual manera a hombres y a mujeres. Una mujer empobrecida, cuyo padre no la daba como esposa a un hombre (viudo o divorciado) o a su hijo (Éxodo 21:7-11), podía realizar tareas domésticas del hogar, y podía obtener su libertad por esta misma ley.
Varios eruditos sugieren esta legítima lectura alternativa: Si compras una sierva hebrea, ella te servirá por seis años, pero en el séptimo año ella quedará en libertad… si le das un marido y ellos tienen hijos e hijas, el marido y los hijos pertenecerán al amo y ella podrá salir en libertad. Esta lectura tiene sentido absoluto, y no viola el espíritu de la ley.
Segundo, este escenario no es tan duro como parece al principio. Considerémoslo desde el punto de vista del siervo varón. En este caso, el amo hace arreglos para el matrimonio entre este siervo soltero y una de sus siervas. (En una servidumbre por deudas, la familia del amo podría conectarse en negociaciones matrimoniales.) Al tomar al siervo varón en su hogar para pagar una deuda, el amo ha hecho una inversión. Él podría sufrir pérdida si el siervo salía del contrato. En el servicio militar, aun si un soldado se casa, sencillamente no puede irse porque todavía le debe al ejército su tiempo. Por tanto, no tendría sentido que el hombre se fuera con su familia sin pagar la deuda..
Tercero, el hombre que queda libre tiene tres opciones:(a) Podría esperar que su esposa e hijos terminaran el tiempo de servicio que les queda, mientras él trabaja en otra parte. Su esposa e hijos no estarían “atascados” en la casa del amo por el resto de sus vidas. Ellos podrían ser liberados cuando la esposa pagara su deuda. Sin embargo, si el hombre recién liberado trabajara en otra parte, tendría que separarse de su familia, y su amo ya no le proveería alimento, vestuario y alojamiento. Por otra parte, si él viviera con su familia después de ser liberado, todavía tendría que pagar alimentación y alojamiento. Por tanto, esta situación le crearía su propio conjunto de desafíos financieros.
(b) Él podría obtener un trabajo decente en alguna parte y ahorrar dinero para pagar al amo con el fin de que deje a su esposa e hijos libres de obligaciones contractuales. El problema es que le sería muy difícil sostenerse a sí mismo y ganar suficiente dinero para liberar a su familia de la deuda.
(c) Podría comprometerse a trabajar en forma permanente para su empleador – un contrato de por vida (versículos 5,6). Así podría permanecer con su familia y quedarse en una condición económica bastante estable, formalizando su intención en una ceremonia legal ante los jueces (“Dios”) dejando que se le perforara la oreja con una lezna.
Los occidentales no debieran imponer soluciones modernas en problemas difíciles de la antigüedad; más bien, necesitamos tener una mejor comprensión de la naturaleza de la servidumbre israelita y de las circunstancias sociales y económicas que la rodeaban. Estamos hablando de servidumbre voluntaria en circunstancias infortunadas, durante tiempos económicos funestos. Las leyes de Israel proveían redes de salvamento para protección, no para opresión.
[h=3]¿POSESIÓN DE ESCLAVOS EXTRANJEROS?[/h]“Mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos… Así tu esclavo como tu esclava que tuvieres, serán de las gentes que están en vuestro alrededor; de ellos podréis comprar esclavos y esclavas. También podréis comprar de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de las familias de ellos nacidos en vuestra tierra, que están con vosotros, los cuales podréis tener por posesión. Y los podréis dejar en herencia para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os serviréis de ellos; pero en vuestros hermanos los hijos de Israel no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza” (Levítico 25:42-46).
Este texto a muchos les causa problemas, pero considere los siguientes puntos. Primero, según Levítico 19:33,34, Israel debía amar al extranjero en la tierra. También, las leyes del Éxodo (Éxodo 21:20,21,26,27) protegen de abuso a todas las personas que sirven a otros, no solamente a los judíos.
Segundo, el verbo adquirir (qanah) en Levítico 25:39-51 no necesariamente habla de comprar o vender siervos extranjeros como propiedad. Este verbo aparece en Génesis 4:1 (Eva habiendo “adquirido” un varón), y 14:19 (Dios como “creador” del cielo y de la tierra), y Booz que “toma” a Rut como esposa (Rut 4:10), claramente una compañera en su plenitud y no una inferior.
Tercero, los “forasteros” en servidumbre (Levítico 25:45) se les considera capaces de adquirir suficientes “medios” para comprar su propia libertad (versículo 47). Ellos no se quedaban inevitablemente en una servidumbre de por vida. El texto continúa: “Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere” (versículo 47). Los términos extranjero (ger) yforastero (toshab) están conectados a los términos en el versículo 45. Esto es, que los siervos extranjeros “adquiridos” podían potencialmente mejorar de tal modo su condición hasta el punto de comprar siervos ellos mismos. (Por cierto, estaba prohibido que un forastero comprara un siervo israelita.) En principio, todas las personas en servidumbre en Israel podían ser liberadas, a menos que hubieran cometido un crimen.
Cuarto, en algunos casos, los siervos extranjeros podían ascender y aparentemente igualar a los ciudadanos israelitas. Por ejemplo, el descendiente de Caleb, Sesán, tuvo una hija, que se casó con un siervo egipcio: Y Sesán no tuvo hijos, sino hijas; pero tenía Sesán un siervo egipcio llamado Jarha. A éste Sesán dio su hija por mujer, y ella dio a luz a Atai (1 Crónicas 2:34-35). Aquí tenemos un matrimonio entre un siervo extranjero y una persona libre y de cierto abolengo. La implicación clave es que los derechos de herencia recaerían en el hijo de un siervo: Atai.
Quinto, Dios exigía que Israel protegiera a los siervos extranjeros que se hubieran fugado dentro de los límites de Israel y que no se les devolviera a sus duros amos (Deuteronomio 23:15,16); también estaba prohibido el rapto de esclavos (Éxodo 21:16; Deuteronomio 24:7). Por tanto, debemos entender Levítico 25 teniendo en mente estas medidas de protección generales y humanitarias.
Sexto, puesto que a los no israelitas no se les permitía adquirir tierras en Israel, los extranjeros sin hogar y sin tierra no tendrían otra cosa que elegir sino allegarse a una familia israelita como siervos, lo que parecería haber sido la única alternativa posible, y no necesariamente una mala alternativa. John Goldingay escribe: “Tal vez muchas personas se sentirían razonablemente felices de llegar a ser siervos por un período bastante largo, o por toda la vida. Los siervos se consideran como parte de la familia”. Él añade: “Uno puede aun imaginar a gente que comenzaba como siervos por deudas tomando la decisión de ser siervos voluntarios porque amaban a su amo y a su casa (Deuteronomio 15:16,17).
Séptimo, varios eruditos ven al siervo “hebreo” de Éxodo 21:2 como un extranjero sin afiliación política que ha llegado a Israel. Nótese que él no estaba forzado a una servidumbre de por vida (a menos que así lo decidiera él mismo); podía ser liberado en el séptimo año, presumiblemente para volver a su lugar de origen.
Entonces, estos son algunos de los pasajes que hablan de la servidumbre en el Antiguo Testamento, y las explicaciones razonadas para ellos. En el próximo número de Enrichment daré un vistazo a la esclavitud en el Nuevo Testamento.
PAUL COPAN, Ph.D., West Palm Beach, Florida, es catedrático de filosofía y ética en Palm Beach Atlantic University. Es autor y redactor de varios libros, entre ellos When God Goes to Starbucks [Cuando Dios va a Starbucks]. También es presidente de la Evangelical Philosophical Society.
Por Paul Copan
En “¿Apoya el Antiguo Testamento la esclavitud? Una perspectiva general” (Revista Enrichment, primavera de 2011), he comentado la naturaleza general de la esclavitud en el Antiguo Testamento. En dicho ensayo examino tres de los textos más desafiantes del Antiguo Testamento sobre la esclavitud. Para un tratamiento en mayor profundidad, véase mi libro¿Es Dios un monstruo moral?
[h=3]¿GOLPEAR A LOS ESCLAVOS HASTA QUE MUERAN?[/h]Si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su mano, será castigado (naqam); mas si sobreviviere por un día o dos, no será castigado (naqam), porque es de su propiedad (Éxodo 21:20-21).
¿Es el siervo aquí meramente propiedad? El Antiguo Testamento afirma la plena dignidad de la persona (Génesis 1:26,27; Deuteronomio 15:1-18; Job 31:13-15). Éxodo 21:20,21 prueba no ser una excepción. Si el siervo moría después de “uno o dos días”, la Ley daba al amo el beneficio de la duda de no haber tenido intención homicida. Pero si la paliza que el amo daba a su siervo le causaba la muerte inmediata, el juez declararía al amo culpable de homicidio. El verbo naqam siempre sugiere la pena capital.
Aquí vemos reforzado el tema de “vida por vida” (21:23,24), que viene a continuación de este pasaje del siervo maltratado. El amo no debería tratar a su siervo como propiedad, sino como un ser humano dignificado.
[h=3]¿DEJAR A LA ESPOSA Y A LOS HIJOS?[/h]Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él. Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre
En mi artículo de la primavera de 2011 yo hice notar que, a causa de desesperación, un hombre podría alquilar temporalmente (vender) a su esposa, hijos, y aun a sí mismo para sacar a la familia de deudas. Eso sería una servidumbrevoluntaria, muy diferente de la esclavitud anterior a la guerra. El hombre, su esposa y sus hijos tendrían un techo sobre su cabeza, con alimento y vestuario suplido por el empleador (“amo”). En cuanto a esta ley particular en Éxodo 21:2-6, algunos críticos objetan que una mujer y los hijos estén en desventaja, aun, atrapados. Para ellos, puesto que el hombre obtiene su libertad, esto refleja una tendencia anti feminista, contra los hijos, o una trampa con el fin de que el hombre permanezca con el amo si es que se casa con una mujer que está en esclavitud como él.
Tres aclaraciones están en orden:
Primero, tenemos mucha razón de pensar que este pasaje no especifica el género.Este es un ejemplo de un caso legal (“si se presenta un caso tal y tal, ésta es la manera de proceder”). Los casos legales eran típicamente de género neutro. Aun más, los jueces israelitas eran totalmente capaces de aplicar las leyes de igual manera a hombres y a mujeres. Una mujer empobrecida, cuyo padre no la daba como esposa a un hombre (viudo o divorciado) o a su hijo (Éxodo 21:7-11), podía realizar tareas domésticas del hogar, y podía obtener su libertad por esta misma ley.
Varios eruditos sugieren esta legítima lectura alternativa: Si compras una sierva hebrea, ella te servirá por seis años, pero en el séptimo año ella quedará en libertad… si le das un marido y ellos tienen hijos e hijas, el marido y los hijos pertenecerán al amo y ella podrá salir en libertad. Esta lectura tiene sentido absoluto, y no viola el espíritu de la ley.
Segundo, este escenario no es tan duro como parece al principio. Considerémoslo desde el punto de vista del siervo varón. En este caso, el amo hace arreglos para el matrimonio entre este siervo soltero y una de sus siervas. (En una servidumbre por deudas, la familia del amo podría conectarse en negociaciones matrimoniales.) Al tomar al siervo varón en su hogar para pagar una deuda, el amo ha hecho una inversión. Él podría sufrir pérdida si el siervo salía del contrato. En el servicio militar, aun si un soldado se casa, sencillamente no puede irse porque todavía le debe al ejército su tiempo. Por tanto, no tendría sentido que el hombre se fuera con su familia sin pagar la deuda..
Tercero, el hombre que queda libre tiene tres opciones:(a) Podría esperar que su esposa e hijos terminaran el tiempo de servicio que les queda, mientras él trabaja en otra parte. Su esposa e hijos no estarían “atascados” en la casa del amo por el resto de sus vidas. Ellos podrían ser liberados cuando la esposa pagara su deuda. Sin embargo, si el hombre recién liberado trabajara en otra parte, tendría que separarse de su familia, y su amo ya no le proveería alimento, vestuario y alojamiento. Por otra parte, si él viviera con su familia después de ser liberado, todavía tendría que pagar alimentación y alojamiento. Por tanto, esta situación le crearía su propio conjunto de desafíos financieros.
(b) Él podría obtener un trabajo decente en alguna parte y ahorrar dinero para pagar al amo con el fin de que deje a su esposa e hijos libres de obligaciones contractuales. El problema es que le sería muy difícil sostenerse a sí mismo y ganar suficiente dinero para liberar a su familia de la deuda.
(c) Podría comprometerse a trabajar en forma permanente para su empleador – un contrato de por vida (versículos 5,6). Así podría permanecer con su familia y quedarse en una condición económica bastante estable, formalizando su intención en una ceremonia legal ante los jueces (“Dios”) dejando que se le perforara la oreja con una lezna.
Los occidentales no debieran imponer soluciones modernas en problemas difíciles de la antigüedad; más bien, necesitamos tener una mejor comprensión de la naturaleza de la servidumbre israelita y de las circunstancias sociales y económicas que la rodeaban. Estamos hablando de servidumbre voluntaria en circunstancias infortunadas, durante tiempos económicos funestos. Las leyes de Israel proveían redes de salvamento para protección, no para opresión.
[h=3]¿POSESIÓN DE ESCLAVOS EXTRANJEROS?[/h]“Mis siervos, los cuales saqué yo de la tierra de Egipto; no serán vendidos a manera de esclavos… Así tu esclavo como tu esclava que tuvieres, serán de las gentes que están en vuestro alrededor; de ellos podréis comprar esclavos y esclavas. También podréis comprar de los hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de las familias de ellos nacidos en vuestra tierra, que están con vosotros, los cuales podréis tener por posesión. Y los podréis dejar en herencia para vuestros hijos después de vosotros, como posesión hereditaria; para siempre os serviréis de ellos; pero en vuestros hermanos los hijos de Israel no os enseñorearéis cada uno sobre su hermano con dureza” (Levítico 25:42-46).
Este texto a muchos les causa problemas, pero considere los siguientes puntos. Primero, según Levítico 19:33,34, Israel debía amar al extranjero en la tierra. También, las leyes del Éxodo (Éxodo 21:20,21,26,27) protegen de abuso a todas las personas que sirven a otros, no solamente a los judíos.
Segundo, el verbo adquirir (qanah) en Levítico 25:39-51 no necesariamente habla de comprar o vender siervos extranjeros como propiedad. Este verbo aparece en Génesis 4:1 (Eva habiendo “adquirido” un varón), y 14:19 (Dios como “creador” del cielo y de la tierra), y Booz que “toma” a Rut como esposa (Rut 4:10), claramente una compañera en su plenitud y no una inferior.
Tercero, los “forasteros” en servidumbre (Levítico 25:45) se les considera capaces de adquirir suficientes “medios” para comprar su propia libertad (versículo 47). Ellos no se quedaban inevitablemente en una servidumbre de por vida. El texto continúa: “Si el forastero o el extranjero que está contigo se enriqueciere” (versículo 47). Los términos extranjero (ger) yforastero (toshab) están conectados a los términos en el versículo 45. Esto es, que los siervos extranjeros “adquiridos” podían potencialmente mejorar de tal modo su condición hasta el punto de comprar siervos ellos mismos. (Por cierto, estaba prohibido que un forastero comprara un siervo israelita.) En principio, todas las personas en servidumbre en Israel podían ser liberadas, a menos que hubieran cometido un crimen.
Cuarto, en algunos casos, los siervos extranjeros podían ascender y aparentemente igualar a los ciudadanos israelitas. Por ejemplo, el descendiente de Caleb, Sesán, tuvo una hija, que se casó con un siervo egipcio: Y Sesán no tuvo hijos, sino hijas; pero tenía Sesán un siervo egipcio llamado Jarha. A éste Sesán dio su hija por mujer, y ella dio a luz a Atai (1 Crónicas 2:34-35). Aquí tenemos un matrimonio entre un siervo extranjero y una persona libre y de cierto abolengo. La implicación clave es que los derechos de herencia recaerían en el hijo de un siervo: Atai.
Quinto, Dios exigía que Israel protegiera a los siervos extranjeros que se hubieran fugado dentro de los límites de Israel y que no se les devolviera a sus duros amos (Deuteronomio 23:15,16); también estaba prohibido el rapto de esclavos (Éxodo 21:16; Deuteronomio 24:7). Por tanto, debemos entender Levítico 25 teniendo en mente estas medidas de protección generales y humanitarias.
Sexto, puesto que a los no israelitas no se les permitía adquirir tierras en Israel, los extranjeros sin hogar y sin tierra no tendrían otra cosa que elegir sino allegarse a una familia israelita como siervos, lo que parecería haber sido la única alternativa posible, y no necesariamente una mala alternativa. John Goldingay escribe: “Tal vez muchas personas se sentirían razonablemente felices de llegar a ser siervos por un período bastante largo, o por toda la vida. Los siervos se consideran como parte de la familia”. Él añade: “Uno puede aun imaginar a gente que comenzaba como siervos por deudas tomando la decisión de ser siervos voluntarios porque amaban a su amo y a su casa (Deuteronomio 15:16,17).
Séptimo, varios eruditos ven al siervo “hebreo” de Éxodo 21:2 como un extranjero sin afiliación política que ha llegado a Israel. Nótese que él no estaba forzado a una servidumbre de por vida (a menos que así lo decidiera él mismo); podía ser liberado en el séptimo año, presumiblemente para volver a su lugar de origen.
Entonces, estos son algunos de los pasajes que hablan de la servidumbre en el Antiguo Testamento, y las explicaciones razonadas para ellos. En el próximo número de Enrichment daré un vistazo a la esclavitud en el Nuevo Testamento.