Mateo 7:2 "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido."
Pero yo me pregunto: ¿Cómo no juzgar a los demás?
Tendría que vivir en una isla desierta y solo para no poder juzgar a nadie por sus actitudes, por sus conductas, por sus obras, por sus palabras, por sus acciones y toda cosa que provenga de ellos que me afecte, que me disguste, me moleste, con lo que no esté de acuerdo y sepa que está mal o que no es lo mejor.
¡Es un mandamiento imposible de cumplir!
¡Tengo que dejar de ser humano para poder cumplir ese mandamiento!
¡Tengo que ser sordo, ciego y mudo para poder cumplir con ese mandamiento!
No se puede ser mudo, ni ciego no sordo con los humanos si no se está inhabilitado naturalmente a esos sentidos.
Tengo que estar apartado de todos y sólo para poder cumplir ese mandamiento.
¿Cómo no emitir juicios hacia los humanos?
Tengo que ser una máquina para no poder emitir juicios hacia nadie.
¡Aún en mi mente emito juicios!
Todo lo que hago después es tan solo exteriorizar lo que ya estaba adentro mío.
Tengo que no tener mente para no poder emitir juicios hacia nadie.
¿Cómo entonces se concibe el cumplimiento de este mandamiento?
Por ejemplo:
Cuando pienso que una persona es mala o buena conmigo o con los demás, ya estoy haciendo un juicio en mi mente.
Cuando pienso que una persona debería hacer esto en vez de aquello, ya estoy haciendo un juicio en mi mente.
Cuando pienso que soy juzgado injustamente, ya estoy haciendo un juicio del propio juicio que me han hecho.
Cuando oigo que mi familia hacen distinción de la gente por los barrios en donde viven: "Habla como esas mercaderas", "Parece que viene de esos últimos barrios marginales", etc. estoy oyendo juicios que hacen las personas.
Cuando me dicen: "Andá con tus amigos de la calle", están haciendo juicios también.
Y ellos no son ni drogadictos ni delincuentes ni ladrones ni gente mala.
Pero ellos le llaman "plaga", "de la calle" y percibo claramente la actitud despectiva que sienten.
Eso me molesta, y cuando yo cuestiono sus actitudes sobre esto, estoy también haciendo un juicio sobre ellos.
También cuando le oigo a mi madre decir: "¡Precioso rubio de ojos azules es!", "Ojalá que mis nietos salgan rubios".
O cuando mis padres dicen: "Esos bolivianos salieron muy indios, nosotros por lo menos salimos mas blancos por los inmigrantes", "nuestra gente es muy linda".
"Nuestra gente no sabe hablar bien ni uno ni otro idioma", "tendriamos que eliminar el otro idioma y tener uno nomás porque mezclamos todo".
"El guaraní es una lengua ordinaria, esa gente mas vulgar le gusta hablar en guaraní, es un idioma de campesinos".
"No juzguéis a los demás", dice la Palabra de Dios. Pero al juzgar la cultura de alguien, el idioma de alguien, sus características étnicas, etc. estamos juzgando a esa persona.
Porque parte de una persona es su conducta, es su actitud, es su color de piel, es su cultura, es su idioma, ¡y también es su religión!
Y yo oigo que la gente, que mi familia, que los hermanos de la iglesia y que todo el mundo en general hace juicios sobre todas esas cosas que ven o que les rodea.
Mi mamá misma dice palabras en guaraní a veces, y dice que el guaraní es una lengua ordinaria. Contra sí misma está juzgando.
También oí su devoción hacia los rubios de ojos azules y oí cuando dijo que "ojalá algunos de mis nietos lleguen a ser rubios".
Eso me molestó muchísimo. Porque yo, su hijo, no soy rubio de ojos azules, y ella llegó a decir que quería tener nietos rubios.
Está alabando lo ajeno, y está practicamente despreciando lo propio. ¿Y que es lo tan grandioso de tener nietos rubios?
Yo lo tomo como si ella no estuviese satisfecha con el color de ojos y cabello que tienen sus hijos, y como si esperase algo "mejor" después de nosotros. Es decir, nosotros no somos lo suficientemente "perfectos" físicamente delante de sus ojos carnales porque no somos rubios de ojos azules como a ella le gustan.
Yo lo veo así, yo lo entiendo así, yo deduzco esto por lo que su boca dice.
Deduzco que ése es su concepto de perfección para ella en un ser humano, porque eso es lo que alaba, eso es lo que espera llegar a tener y eso es lo que destaca de alguien que considera hermoso.
Pero yo CREO que de castigo Dios no le va a dar nietos, o al menos, ella no los llegará a conocer, porque sus hijos e hijas ya son todos mayores y todavía ninguno de ellos se está preocupando en tener hijos, ni aún esposa o marido.
Probablemente yo también estoy juzgando al decir esto, pero es lo que yo estoy percibiendo.
Aún le oigo decir que la gente de los barrios marginales o pobres son gente fea.
"Este es un barrio horrible", "Gente fea ahí acá", "¡vamonos ya de acá!", "¡¿por qué tenemos que pasar por este lugar tan feo?!"
Eso me dijo una vez, y mi padre también, cuando fui con ellos en vehículo a ese barrio feo donde yo tenía amigos.
Despectivamente vieron todo.
Esos son juicios también.
Pero tal vez su corazón despectivo sea más feo que todo esa barrio marginal y que toda esa gente que vive allí.
Y este es probablemente también un juicio de parte mía contra ella.
Todo el tiempo oigo juicios, y todo el tiempo hago juicios en mi mente, y eso se exterioriza en palabras.
¿Cómo evitar hacer juicios entonces?
Siempre voy a oir que hacen juicios porque son de tal barrio, o porque es gorda, o porque anda en la calle, o porque habla como mercadera o como una ordinaria o como una campesina, o por esto y aquello.
Mis oidos no paran de oir juicios.
Y mi mente hace juicios automáticamente sobre todo.
Y CREO que así pasa con todos.
Entonces, le veo como un mandamiento imposible de cumplir.
Si ustedes saben como cumplirlo, les pido que me lo digan.
Hay cosas en la Biblia que son un misterio, y otras que son algo que humanamente se ven imposibles de hacer.
Nisiquiera creo que exista alguien que no juzgue a otro.
Aún con gente de la iglesia oí que hablaban de otros miembros, por ejemplo decían:
"La mamá de fulano es una antipática que no quiere que se vaya ahora su hijo a la iglesia".
"Mengano tiene 17 años recién y ya tiene hijos, es muy joven, no se cuidó".
"Parece que mengana quería embarazarse nomás".
"No vas a ver a los católicos que sea así como en nuestra iglesia".
"¡Eso es del diablo!" (por un juego de Mario).
"¡Esa musica es mundana!" (por una música de Eminem).
etc.
Y mi hermana, que era obrera de una iglesia evangélica hace unos años, trató de "amigos de la calle" a mis amigos, que también tienen casa, familia, madre y hermanos. Estaba enojada conmigo, y se desquitó conmigo hablando despectivamente contra ellos. Mi madre hizo lo mismo. Pero mi hermana era obrera de la iglesia, y ¿a cuánta gente de la calle se ocupó de atender ella allí?. Entonces, ¿por qué trató despectivamente como "de la calle" a las personas que yo conocí? Y ella me dijo que gente que se drogaba iba a la iglesia y que ella vió las cicatrices de esas personas que se clavaban la jeringa sobre su piel.
Y sin embargo, ninguno de mis "amigos de la calle" se aplicó ninguna jeringa drogandose, ni he visto en su piel cosa así. Aunque tampoco son perfectos, y social, económicamente y culturalmente estarán en un nivel menor. Sé que uno de ellos fuma y bebe alcohol siendo aún menor de edad.
Pero ¿qué debería hacer? ¿Debería decir lo mismo: "son plagas, son de la calle, son gente ordinaria, son marginales, son de nivel social bajo" y olvidarme de que les conozco y hacer como si no los ví o decir y hacer otra cosa parecida?
Si me limito a hacer eso, entonces yo también miro con ojos despectivos y yo también juzgo a la gente por las mismas cosas por las que juzgan ellos.
Tal vez yo la estoy juzgando por esto también, pero es el resultado de un juicio anterior. No puedo ignorar lo que claramente percibo y considero que está mal o que no es correcto.
Y yo mismo me doi cuenta que juzgo a las personas cuando califico su conducta como buena o mala, o reprecho o cuestiono algo de ellos.
¡Es un circulo vicioso de juicios!:
Yo les juzgo, ellos me juzgan, yo les juzgo por cómo me juzgan, ellos les juzgan a otros, yo les juzgo porque juzgan a otros, ellos me juzgan porque les juzgo a ellos.
¡Es como el infinito del reflejo de un espejo que refleja a otro espejo!
Y esto lo he visto en "gente de afuera" (que no son de la iglesia) y "gente de adentro" (que son de la iglesia).
En mi familia, en extraños y en mí mismo.
Aún mis cuadernos y escritos están llenos de juicios hacia y contra todos.
Juicios que se producen automáticamente en la mente y que posteriormente se exteriorizan.
Aunque muchos de mis juicios están exteriorizados en cuadernos pero invisibles para el mundo, como si estuvieran en mi mento, porque están allí guardados, no son para nadie, son como un testimonio mudo de mis experiencias y de muchas cosas que pienso y que no puedo decir porque les va a caer amargo, o porque nisiquiera tengo intención de querer que lo sepan, tan solo siento la necesidad de registrarlo, para dejar en claro aquello en lo que no estoy de acuerdo, me molesta o critico, y lo que pienso sobre aquello, aunque a nadie le importe y nadie tenga conocimiento de eso.
Digo que estos juicios se producen automáticamente porque así es.
Por ejemplo, si alguien te escupe en la cara o de dice un insulto horrible, lo primero que uno siente es un malestar, un desagrado que es inevitable no sentir.
Es como si te derramasen agua fría, es inevitable no sentir el intenso frío repentino que cayó sobre tu cuerpo.
Si por ejemplo estoy viendo una película y de repente viene mi hermana y de un tiro abre el lector y saca el disco, mientras yo estaba atento a la película, y encima me dice:
"Me vas a rayar mi CD", es un malestar inmediato, repentino, instantáneo y automático el que uno siente, y al instante hace un juicio mi mente: "¡Que molesta es esta!", "¡Cómo no le soporto!".
Aunque selle mi boca y no diga nada, en mi mente estoy calificando su conducta y juzgando su acto y a ella misma como mala al momento que ese malestar que me produjo el acto que cometió está carcomiendo la armonía, paz o tranquilidad que tenía hasta antes que ella hiciese lo que hizo.
O por ejemplo, cuando mi papá me dice: "Antes caminabas 20 cuadras para irte hasta tal barrio y al supermercado que está a la vuelta no quieres ir".
Allí estoy siendo juzgado, aunque tenga razón, es un juicio en mi contra.
Y después oigo a mi mamá decirle a mi hermana: "Tu papá se va hasta allá lejos a que le arreglen su auto y tiene que regresar en colectivo, y acá a lado tiene otro mecánico y no quiere irse allí. Después de tanto que le dije por fin tu papá se va al mecánico que está acá cerca".
Es decir, mi papá me juzgaba a mí por caminar 20 cuadras a donde yo quería ir, pero él hacía lo mismo, yendose a otro barrio lejos de casa a que le reparen su automóvil cuando tenía había un taller mecánico cerca de casa en nuestro mismo barrio.
Después de yo enterarme de eso, le juzgué a mi papá porque él me juzgó porque yo caminaba 20 cuadras siendo que él hacia lo mismo al irse a otro barrio lejano a que le reparen su auto.
¿Entienden ahora?
¡Es un circulo de juicios!
Él era un hipócrita juzgandome, aunque yo en otros juicios que hice fui también un hipócrita.
¡Y lo peor es que aún meses después de dejar de caminar 20 cuadras como lo hacía antes, él seguía juzgandome por haber yo caminado 20 cuadras en el pasado, como si fuera un pecado que yo habia cometido!
¡No saben cuánto me molestaba!
¡Por algo que yo ya no hacía, él seguía juzgándome!
(Por lo menos ahora yo sé lo del taller mecánico, así la proxima vez que el me haga recordar que yo caminaba 20 cuadras antes, yo le voy a hacer recordar que él se iba a otro barrio lejos a que le reparen su auto cuando tenía acá a lado de caso a 2 o 3 cuadras nada más.)
Hay un millar de juicios más que en toda la vida cotidiana hacemos inevitablemente.
Si saben el secreto para no juzgar a nadie, quiero conocerlo.
Pero yo me pregunto: ¿Cómo no juzgar a los demás?
Tendría que vivir en una isla desierta y solo para no poder juzgar a nadie por sus actitudes, por sus conductas, por sus obras, por sus palabras, por sus acciones y toda cosa que provenga de ellos que me afecte, que me disguste, me moleste, con lo que no esté de acuerdo y sepa que está mal o que no es lo mejor.
¡Es un mandamiento imposible de cumplir!
¡Tengo que dejar de ser humano para poder cumplir ese mandamiento!
¡Tengo que ser sordo, ciego y mudo para poder cumplir con ese mandamiento!
No se puede ser mudo, ni ciego no sordo con los humanos si no se está inhabilitado naturalmente a esos sentidos.
Tengo que estar apartado de todos y sólo para poder cumplir ese mandamiento.
¿Cómo no emitir juicios hacia los humanos?
Tengo que ser una máquina para no poder emitir juicios hacia nadie.
¡Aún en mi mente emito juicios!
Todo lo que hago después es tan solo exteriorizar lo que ya estaba adentro mío.
Tengo que no tener mente para no poder emitir juicios hacia nadie.
¿Cómo entonces se concibe el cumplimiento de este mandamiento?
Por ejemplo:
Cuando pienso que una persona es mala o buena conmigo o con los demás, ya estoy haciendo un juicio en mi mente.
Cuando pienso que una persona debería hacer esto en vez de aquello, ya estoy haciendo un juicio en mi mente.
Cuando pienso que soy juzgado injustamente, ya estoy haciendo un juicio del propio juicio que me han hecho.
Cuando oigo que mi familia hacen distinción de la gente por los barrios en donde viven: "Habla como esas mercaderas", "Parece que viene de esos últimos barrios marginales", etc. estoy oyendo juicios que hacen las personas.
Cuando me dicen: "Andá con tus amigos de la calle", están haciendo juicios también.
Y ellos no son ni drogadictos ni delincuentes ni ladrones ni gente mala.
Pero ellos le llaman "plaga", "de la calle" y percibo claramente la actitud despectiva que sienten.
Eso me molesta, y cuando yo cuestiono sus actitudes sobre esto, estoy también haciendo un juicio sobre ellos.
También cuando le oigo a mi madre decir: "¡Precioso rubio de ojos azules es!", "Ojalá que mis nietos salgan rubios".
O cuando mis padres dicen: "Esos bolivianos salieron muy indios, nosotros por lo menos salimos mas blancos por los inmigrantes", "nuestra gente es muy linda".
"Nuestra gente no sabe hablar bien ni uno ni otro idioma", "tendriamos que eliminar el otro idioma y tener uno nomás porque mezclamos todo".
"El guaraní es una lengua ordinaria, esa gente mas vulgar le gusta hablar en guaraní, es un idioma de campesinos".
"No juzguéis a los demás", dice la Palabra de Dios. Pero al juzgar la cultura de alguien, el idioma de alguien, sus características étnicas, etc. estamos juzgando a esa persona.
Porque parte de una persona es su conducta, es su actitud, es su color de piel, es su cultura, es su idioma, ¡y también es su religión!
Y yo oigo que la gente, que mi familia, que los hermanos de la iglesia y que todo el mundo en general hace juicios sobre todas esas cosas que ven o que les rodea.
Mi mamá misma dice palabras en guaraní a veces, y dice que el guaraní es una lengua ordinaria. Contra sí misma está juzgando.
También oí su devoción hacia los rubios de ojos azules y oí cuando dijo que "ojalá algunos de mis nietos lleguen a ser rubios".
Eso me molestó muchísimo. Porque yo, su hijo, no soy rubio de ojos azules, y ella llegó a decir que quería tener nietos rubios.
Está alabando lo ajeno, y está practicamente despreciando lo propio. ¿Y que es lo tan grandioso de tener nietos rubios?
Yo lo tomo como si ella no estuviese satisfecha con el color de ojos y cabello que tienen sus hijos, y como si esperase algo "mejor" después de nosotros. Es decir, nosotros no somos lo suficientemente "perfectos" físicamente delante de sus ojos carnales porque no somos rubios de ojos azules como a ella le gustan.
Yo lo veo así, yo lo entiendo así, yo deduzco esto por lo que su boca dice.
Deduzco que ése es su concepto de perfección para ella en un ser humano, porque eso es lo que alaba, eso es lo que espera llegar a tener y eso es lo que destaca de alguien que considera hermoso.
Pero yo CREO que de castigo Dios no le va a dar nietos, o al menos, ella no los llegará a conocer, porque sus hijos e hijas ya son todos mayores y todavía ninguno de ellos se está preocupando en tener hijos, ni aún esposa o marido.
Probablemente yo también estoy juzgando al decir esto, pero es lo que yo estoy percibiendo.
Aún le oigo decir que la gente de los barrios marginales o pobres son gente fea.
"Este es un barrio horrible", "Gente fea ahí acá", "¡vamonos ya de acá!", "¡¿por qué tenemos que pasar por este lugar tan feo?!"
Eso me dijo una vez, y mi padre también, cuando fui con ellos en vehículo a ese barrio feo donde yo tenía amigos.
Despectivamente vieron todo.
Esos son juicios también.
Pero tal vez su corazón despectivo sea más feo que todo esa barrio marginal y que toda esa gente que vive allí.
Y este es probablemente también un juicio de parte mía contra ella.
Todo el tiempo oigo juicios, y todo el tiempo hago juicios en mi mente, y eso se exterioriza en palabras.
¿Cómo evitar hacer juicios entonces?
Siempre voy a oir que hacen juicios porque son de tal barrio, o porque es gorda, o porque anda en la calle, o porque habla como mercadera o como una ordinaria o como una campesina, o por esto y aquello.
Mis oidos no paran de oir juicios.
Y mi mente hace juicios automáticamente sobre todo.
Y CREO que así pasa con todos.
Entonces, le veo como un mandamiento imposible de cumplir.
Si ustedes saben como cumplirlo, les pido que me lo digan.
Hay cosas en la Biblia que son un misterio, y otras que son algo que humanamente se ven imposibles de hacer.
Nisiquiera creo que exista alguien que no juzgue a otro.
Aún con gente de la iglesia oí que hablaban de otros miembros, por ejemplo decían:
"La mamá de fulano es una antipática que no quiere que se vaya ahora su hijo a la iglesia".
"Mengano tiene 17 años recién y ya tiene hijos, es muy joven, no se cuidó".
"Parece que mengana quería embarazarse nomás".
"No vas a ver a los católicos que sea así como en nuestra iglesia".
"¡Eso es del diablo!" (por un juego de Mario).
"¡Esa musica es mundana!" (por una música de Eminem).
etc.
Y mi hermana, que era obrera de una iglesia evangélica hace unos años, trató de "amigos de la calle" a mis amigos, que también tienen casa, familia, madre y hermanos. Estaba enojada conmigo, y se desquitó conmigo hablando despectivamente contra ellos. Mi madre hizo lo mismo. Pero mi hermana era obrera de la iglesia, y ¿a cuánta gente de la calle se ocupó de atender ella allí?. Entonces, ¿por qué trató despectivamente como "de la calle" a las personas que yo conocí? Y ella me dijo que gente que se drogaba iba a la iglesia y que ella vió las cicatrices de esas personas que se clavaban la jeringa sobre su piel.
Y sin embargo, ninguno de mis "amigos de la calle" se aplicó ninguna jeringa drogandose, ni he visto en su piel cosa así. Aunque tampoco son perfectos, y social, económicamente y culturalmente estarán en un nivel menor. Sé que uno de ellos fuma y bebe alcohol siendo aún menor de edad.
Pero ¿qué debería hacer? ¿Debería decir lo mismo: "son plagas, son de la calle, son gente ordinaria, son marginales, son de nivel social bajo" y olvidarme de que les conozco y hacer como si no los ví o decir y hacer otra cosa parecida?
Si me limito a hacer eso, entonces yo también miro con ojos despectivos y yo también juzgo a la gente por las mismas cosas por las que juzgan ellos.
Tal vez yo la estoy juzgando por esto también, pero es el resultado de un juicio anterior. No puedo ignorar lo que claramente percibo y considero que está mal o que no es correcto.
Y yo mismo me doi cuenta que juzgo a las personas cuando califico su conducta como buena o mala, o reprecho o cuestiono algo de ellos.
¡Es un circulo vicioso de juicios!:
Yo les juzgo, ellos me juzgan, yo les juzgo por cómo me juzgan, ellos les juzgan a otros, yo les juzgo porque juzgan a otros, ellos me juzgan porque les juzgo a ellos.
¡Es como el infinito del reflejo de un espejo que refleja a otro espejo!
Y esto lo he visto en "gente de afuera" (que no son de la iglesia) y "gente de adentro" (que son de la iglesia).
En mi familia, en extraños y en mí mismo.
Aún mis cuadernos y escritos están llenos de juicios hacia y contra todos.
Juicios que se producen automáticamente en la mente y que posteriormente se exteriorizan.
Aunque muchos de mis juicios están exteriorizados en cuadernos pero invisibles para el mundo, como si estuvieran en mi mento, porque están allí guardados, no son para nadie, son como un testimonio mudo de mis experiencias y de muchas cosas que pienso y que no puedo decir porque les va a caer amargo, o porque nisiquiera tengo intención de querer que lo sepan, tan solo siento la necesidad de registrarlo, para dejar en claro aquello en lo que no estoy de acuerdo, me molesta o critico, y lo que pienso sobre aquello, aunque a nadie le importe y nadie tenga conocimiento de eso.
Digo que estos juicios se producen automáticamente porque así es.
Por ejemplo, si alguien te escupe en la cara o de dice un insulto horrible, lo primero que uno siente es un malestar, un desagrado que es inevitable no sentir.
Es como si te derramasen agua fría, es inevitable no sentir el intenso frío repentino que cayó sobre tu cuerpo.
Si por ejemplo estoy viendo una película y de repente viene mi hermana y de un tiro abre el lector y saca el disco, mientras yo estaba atento a la película, y encima me dice:
"Me vas a rayar mi CD", es un malestar inmediato, repentino, instantáneo y automático el que uno siente, y al instante hace un juicio mi mente: "¡Que molesta es esta!", "¡Cómo no le soporto!".
Aunque selle mi boca y no diga nada, en mi mente estoy calificando su conducta y juzgando su acto y a ella misma como mala al momento que ese malestar que me produjo el acto que cometió está carcomiendo la armonía, paz o tranquilidad que tenía hasta antes que ella hiciese lo que hizo.
O por ejemplo, cuando mi papá me dice: "Antes caminabas 20 cuadras para irte hasta tal barrio y al supermercado que está a la vuelta no quieres ir".
Allí estoy siendo juzgado, aunque tenga razón, es un juicio en mi contra.
Y después oigo a mi mamá decirle a mi hermana: "Tu papá se va hasta allá lejos a que le arreglen su auto y tiene que regresar en colectivo, y acá a lado tiene otro mecánico y no quiere irse allí. Después de tanto que le dije por fin tu papá se va al mecánico que está acá cerca".
Es decir, mi papá me juzgaba a mí por caminar 20 cuadras a donde yo quería ir, pero él hacía lo mismo, yendose a otro barrio lejos de casa a que le reparen su automóvil cuando tenía había un taller mecánico cerca de casa en nuestro mismo barrio.
Después de yo enterarme de eso, le juzgué a mi papá porque él me juzgó porque yo caminaba 20 cuadras siendo que él hacia lo mismo al irse a otro barrio lejano a que le reparen su auto.
¿Entienden ahora?
¡Es un circulo de juicios!
Él era un hipócrita juzgandome, aunque yo en otros juicios que hice fui también un hipócrita.
¡Y lo peor es que aún meses después de dejar de caminar 20 cuadras como lo hacía antes, él seguía juzgandome por haber yo caminado 20 cuadras en el pasado, como si fuera un pecado que yo habia cometido!
¡No saben cuánto me molestaba!
¡Por algo que yo ya no hacía, él seguía juzgándome!
(Por lo menos ahora yo sé lo del taller mecánico, así la proxima vez que el me haga recordar que yo caminaba 20 cuadras antes, yo le voy a hacer recordar que él se iba a otro barrio lejos a que le reparen su auto cuando tenía acá a lado de caso a 2 o 3 cuadras nada más.)
Hay un millar de juicios más que en toda la vida cotidiana hacemos inevitablemente.
Si saben el secreto para no juzgar a nadie, quiero conocerlo.