¿Un nuevo dogma?
Las apariciones de Amsterdam a Ida Peerdeman, como
señalábamos en el artículo anterior, comenzaron en 1945, un
poco antes de terminar la II Guerra Mundial, y terminaron en
1959. Sin embargo, no ha sido sino hasta hace pocos años que
se les ha dado el reconocimiento oficial por parte de los
obispos. Los mensajes dados por la Santísima Virgen a esta
humilde oficinista han sido objeto de innumerables
controversias, dudas y escepticismo, de parte de diversos
sectores de la Iglesia. Y no es para menos, ya que en ellos hay anuncios y
peticiones en las que no todos están de acuerdo y que han sido objeto de
numerosos debates. Lo más relevante de estas apariciones es el pedido que la
Santísima Virgen hace al Santo Padre para que proclame un nuevo dogma:
María Corredentora, Medianera y Abogada, bajo un nuevo título: La Señora de
Todos los Pueblos. Para tal fin ha dado una oración y una imagen que ilustra
el nuevo dogma.
LA ORACION:
Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra. Haz
que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que
sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra. Que la
Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada.
Amén.
Esta oración dictada por la Santísima Virgen ha sido dada para implorar el
verdadero Espíritu sobre el mundo. Ya desde el primer mensaje del 25 de
de 1945, la Virgen habla de su oración: "Esta oración debe ser
difundida". En realidad, sólo seis años después es que la oración le es
revelada a la vidente.
Efectivamente, el 11 de febrero de 1951 Ida Peerdeman
recibe de labios de la Virgen la oración. Pero antes de que le sea revelada, Ida
pasa por momentos en los que se le comunica un gran sufrimiento. Ella misma
lo describe así: «Yo me encontraba de pie, con la Señora, delante de la Cruz.
Mientras la contemplaba, sentía dolores muy intensos... Por todo esto me
puse a llorar y le pregunté a la Señora si todo eso pasaría. Ella sonrió. Duró
un poco más y acabó. Ella me dijo: "Todos deberán regresar a la Cruz; sólo
entonces reinará la paz y la tranquilidad”. Después me dijo: “Repite lo que
digo"... Levantó las manos que tenía siempre abiertas y las juntó. Su rostro se
volvió tan celestial, tan sublime, que no es posible describirlo. Su figura se
volvió aún más transparente y bella... y la Señora dijo entonces: "Señor
Jesucristo, Hijo del Padre..." ¡Pero cómo lo decía! Penetraba en los huesos. No
he oído a nadie en el mundo decirlo de esa manera. “Manda ahora tu Espíritu"
acentuando AHORA, y “haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos
los pueblos", con énfasis particular en la palabra TODOS. La Señora pronunció
también la palabra AMEN de un modo tan bello, tan solemne... Mientras la
Señora decía Amén, todo quedaba escrito en grandes letras delante de mí".
Al principio, las palabras "que un día era María" causaron sorpresa, dudas y
perplejidad no sólo a la jerarquía eclesiástica, sino también a la misma vidente
y a su padre espiritual. En la primera publicación estas palabras fueron
suprimidas, pero la Virgen expresó en mensajes sucesivos que no estaba
contenta con el cambio del texto. Debía decir: "Que la Señora de Todos los
Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada”. La Santísima Virgen
explica de una manera sencilla el significado: "Que un día era María” significa
que muchos han conocido a María como María..., pero ahora, en este nuevo
período que comienza, quiero ser la SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. Eso
pueden comprenderlo todos" Quiere decir la Virgen que con su fiel
correspondencia a la Gracia y mediante su sufrimiento, unida a su Hijo, llegó a
ser LA MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS. Ella misma le explica a la vidente por
qué enseña esta nueva oración: "Para que imploren el verdadero Espíritu
sobre el mundo" También le dice: "No sabes juzgar la importancia de esta
oración, porque no conoces el futuro"
El 10 de mayo de 1953 la Virgen le da un mensaje para el Santo padre: “Hoy
traigo un mensaje especial. Pídele al Santo Padre que rece la oración... y que
enseñe a los pueblos a rezarla. Dile: Apóstol de Nuestro Señor Jesucristo,
enseña a tus pueblos esta oración tan sencilla y tan profunda a la vez. Es
María, la Señora de todos los Pueblos, quien te lo pide. Tú eres el Pastor de la
Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Cuida tus ovejas. Has de saber que
grandes peligros amenazan a la Iglesia y al mundo. Ahora ha llegado el
momento en que hables de María como Corredentora, Medianera y Abogada,
bajo el título de la Señora de todos los Pueblos. ¿Por qué te lo pide María?
Porque ella ha sido enviada por su Señor y Creador, para poder salvar el
mundo, mediante esta oración y este título, de una gran catástrofe mundial.
Tú sabes que María quiere venir como la Señora de todos los Pueblos. Ahora
ella te pide que los pueblos puedan oír este título de ti, del Santo Padre".
El 31 de Mayo de 1954, la Señora le dice a Ida que un futuro 31 de Mayo será
el día de su coronación. La vidente puede verlo por anticipado en una visión, y
la Virgen le dice que el Santo Padre lo aprobará, pero que tendrán que
ayudarlo en esto. Narra Ida: De repente, nos encontramos en una iglesia muy
grande, en San Pedro. Veo muchos cardenales y obispos reunidos. En ese
momento entra el Papa, un Papa que no conozco. Es llevado en una especie
de silla, pero luego se pone en pie. La gente lo aclama. El coro canta. Ahora el
Santo Padre anuncia algo en un idioma que yo no entiendo, teniendo
levantados dos dedos. Luego, la Señora está nuevamente de pie sobre la
tierra. Sonriendo me dice: "Así que te he dejado ver, hija mía, lo que es la
voluntad del Señor Jesucristo. Ese día será el día de la coronación de Su
Madre, la Señora de todos los Pueblos, que un día era María". La Señora
permanece un rato, mirando a lo lejos, al horizonte, sin decir nada. Esto dura
poco, y después dice: "Y la Señora se quedó con los Apóstoles hasta que vino
el Espíritu Santo. De esa manera, la Señora puede venir a sus apóstoles y a
los pueblos del mundo entero, para traerles de nuevo el Espíritu Santo".
Luego, dice clara y lentamente: "Cuando el dogma se haya proclamado, se
cumplirá más que nunca mi profecía: Desde ahora, todos los pueblos me
llamarán dichosa" (Lc 1,48). Hay aquí el anuncio de un nuevo Pentecostés.
Un buen número de personas se ha tomado en serio este encargo de María, y
han escrito al Santo Padre pidiendo la proclamación del dogma. Especialmente
grupos como Vox Populi Mariae Mediatrici y Vox Populi Dei han sido
constantes en buscar firmas para este fin. A pesar de la oposición de clérigos
y laicos que no están de acuerdo con la proclamación de este nuevo dogma,
más de cuatro millones de fieles, alrededor de cuatrocientos setenta obispos y
cuarenta cardenales han enviado su petición al Santo Padre.
LA IMAGEN.
El significado del nuevo dogma.
La Virgen misma describe detalladamente a la vidente la
imagen milagrosa: "Esta imagen es la ilustración del
nuevo dogma. Por eso he dado yo misma esta imagen a
los pueblos". El 15 de agosto de 1951, fiesta de la
Asunción de María, la Virgen le dice a Ida: Diles que
deseo ser y seré llamada la Corredentora, Medianera y
Abogada. Primero, la imagen debe ser difundida. Esta
imagen preparará el camino”.
En ella, María aparece de
pie, delante de la Cruz de su Hijo, al cual está
inseparablemente unida en su sufrimiento. De las manos
traspasadas de María brotan tres rayos: Gracia,
Redención y Paz, que descienden sobre todas las
naciones. Como en la Rue du Bac, a Catalina Labouré, se revela como la
Medianera de todas las gracias. Estos dones brotan de la Cruz de
Cristo, y ella promete que los ofrecerá a todo aquel que diga la
oración cada día, si es posible ante una cruz o ante esta imagen.
Ella lleva un paño en la cintura que es como el paño que ceñía a
su Hijo en la Cruz. Los pies se apoyan firmemente sobre el globo
terrestre, porque el Padre y el Hijo quieren presentarla ante el
mundo como la Señora de Todos los Pueblos, Corredentora,
Medianera y Abogada. Como en una imagen bíblica, María hace
ver a la vidente, en torno a todo el globo, el rebaño que
simboliza a todos los pueblos y razas de la tierra, añadiendo a
continuación: "No encontrarán la paz hasta que se detengan y levanten la
mirada hacia la Cruz, el centro del mundo".
EL TÍTULO. Resumen del nuevo dogma
La Santísima Virgen María ha hecho una promesa en Amsterdam: "Con este
título salvaré al mundo”. Este título de MADRE Y SEÑORA DE TODOS LOS
PUEBLOS" expresa la vocación universal de María respecto a todos los
pueblos, a todos los continentes, a todas las razas y hombres de todas las
confesiones religiosas, porque Ella es verdaderamente la Madre de todos los
hombres.
EL REINO DE DIOS. El 31 de mayo de 1955, la Virgen dijo: “Cuando
empecéis a pedir al Santo Padre la proclamación del dogma, la Señora
cumplirá su promesa y vendrá la verdadera Paz. La verdadera Paz, pueblos,
es el Reino de Dios. El Reino de Dios está más cerca que nunca. Comprended
bien estas palabras... ESTÁ MÁS CERCA QUE NUNCA»
Las últimas apariciones las cuales tuvieron lugar los días 31 de Mayo casi
todas, constituyen una grandiosa conclusión de todos los mensajes. En estas
visiones celestiales, la Señora enseña el camino que la humanidad deberá
seguir, el camino que conduce al gran Misterio de la Eucaristía, el Milagro
diario.
Las apariciones de Amsterdam ocurrieron 28 años después
de las de Fátima, Portugal, y 28 años más tarde, en 1973,
ocurrieron las de Akita, Japón, donde un suceso
extraordinario dio prueba de la veracidad de las apariciones
de Amsterdam: Una imagen de madera de la Señora de
Todos los Pueblos lloró 101 veces y exudó sangre de la
herida de una mano. El obispo Ito, testigo del
acontecimiento, confirmó la sobrenaturalidad del hecho y
los mensajes de Akita.
En Fátima la Virgen anunció un tiempo de paz; en Amsterdam afirmó que ese
tiempo de paz es el Reino de Cristo. En Medjugorje, ha pedido: “Deseo
renovar con ustedes la oración e invitarlos al ayuno, el cual deseo ofrecer a mi
Hijo Jesús por la llegada de un tiempo nuevo, un tiempo de primavera”
(Mensaje del 25-10-2000).
Las apariciones de Amsterdam a Ida Peerdeman, como
señalábamos en el artículo anterior, comenzaron en 1945, un
poco antes de terminar la II Guerra Mundial, y terminaron en
1959. Sin embargo, no ha sido sino hasta hace pocos años que
se les ha dado el reconocimiento oficial por parte de los
obispos. Los mensajes dados por la Santísima Virgen a esta
humilde oficinista han sido objeto de innumerables
controversias, dudas y escepticismo, de parte de diversos
sectores de la Iglesia. Y no es para menos, ya que en ellos hay anuncios y
peticiones en las que no todos están de acuerdo y que han sido objeto de
numerosos debates. Lo más relevante de estas apariciones es el pedido que la
Santísima Virgen hace al Santo Padre para que proclame un nuevo dogma:
María Corredentora, Medianera y Abogada, bajo un nuevo título: La Señora de
Todos los Pueblos. Para tal fin ha dado una oración y una imagen que ilustra
el nuevo dogma.
LA ORACION:
Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra. Haz
que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que
sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra. Que la
Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada.
Amén.
Esta oración dictada por la Santísima Virgen ha sido dada para implorar el
verdadero Espíritu sobre el mundo. Ya desde el primer mensaje del 25 de
de 1945, la Virgen habla de su oración: "Esta oración debe ser
difundida". En realidad, sólo seis años después es que la oración le es
revelada a la vidente.
Efectivamente, el 11 de febrero de 1951 Ida Peerdeman
recibe de labios de la Virgen la oración. Pero antes de que le sea revelada, Ida
pasa por momentos en los que se le comunica un gran sufrimiento. Ella misma
lo describe así: «Yo me encontraba de pie, con la Señora, delante de la Cruz.
Mientras la contemplaba, sentía dolores muy intensos... Por todo esto me
puse a llorar y le pregunté a la Señora si todo eso pasaría. Ella sonrió. Duró
un poco más y acabó. Ella me dijo: "Todos deberán regresar a la Cruz; sólo
entonces reinará la paz y la tranquilidad”. Después me dijo: “Repite lo que
digo"... Levantó las manos que tenía siempre abiertas y las juntó. Su rostro se
volvió tan celestial, tan sublime, que no es posible describirlo. Su figura se
volvió aún más transparente y bella... y la Señora dijo entonces: "Señor
Jesucristo, Hijo del Padre..." ¡Pero cómo lo decía! Penetraba en los huesos. No
he oído a nadie en el mundo decirlo de esa manera. “Manda ahora tu Espíritu"
acentuando AHORA, y “haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos
los pueblos", con énfasis particular en la palabra TODOS. La Señora pronunció
también la palabra AMEN de un modo tan bello, tan solemne... Mientras la
Señora decía Amén, todo quedaba escrito en grandes letras delante de mí".
Al principio, las palabras "que un día era María" causaron sorpresa, dudas y
perplejidad no sólo a la jerarquía eclesiástica, sino también a la misma vidente
y a su padre espiritual. En la primera publicación estas palabras fueron
suprimidas, pero la Virgen expresó en mensajes sucesivos que no estaba
contenta con el cambio del texto. Debía decir: "Que la Señora de Todos los
Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada”. La Santísima Virgen
explica de una manera sencilla el significado: "Que un día era María” significa
que muchos han conocido a María como María..., pero ahora, en este nuevo
período que comienza, quiero ser la SEÑORA DE TODOS LOS PUEBLOS. Eso
pueden comprenderlo todos" Quiere decir la Virgen que con su fiel
correspondencia a la Gracia y mediante su sufrimiento, unida a su Hijo, llegó a
ser LA MADRE DE TODOS LOS PUEBLOS. Ella misma le explica a la vidente por
qué enseña esta nueva oración: "Para que imploren el verdadero Espíritu
sobre el mundo" También le dice: "No sabes juzgar la importancia de esta
oración, porque no conoces el futuro"
El 10 de mayo de 1953 la Virgen le da un mensaje para el Santo padre: “Hoy
traigo un mensaje especial. Pídele al Santo Padre que rece la oración... y que
enseñe a los pueblos a rezarla. Dile: Apóstol de Nuestro Señor Jesucristo,
enseña a tus pueblos esta oración tan sencilla y tan profunda a la vez. Es
María, la Señora de todos los Pueblos, quien te lo pide. Tú eres el Pastor de la
Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Cuida tus ovejas. Has de saber que
grandes peligros amenazan a la Iglesia y al mundo. Ahora ha llegado el
momento en que hables de María como Corredentora, Medianera y Abogada,
bajo el título de la Señora de todos los Pueblos. ¿Por qué te lo pide María?
Porque ella ha sido enviada por su Señor y Creador, para poder salvar el
mundo, mediante esta oración y este título, de una gran catástrofe mundial.
Tú sabes que María quiere venir como la Señora de todos los Pueblos. Ahora
ella te pide que los pueblos puedan oír este título de ti, del Santo Padre".
El 31 de Mayo de 1954, la Señora le dice a Ida que un futuro 31 de Mayo será
el día de su coronación. La vidente puede verlo por anticipado en una visión, y
la Virgen le dice que el Santo Padre lo aprobará, pero que tendrán que
ayudarlo en esto. Narra Ida: De repente, nos encontramos en una iglesia muy
grande, en San Pedro. Veo muchos cardenales y obispos reunidos. En ese
momento entra el Papa, un Papa que no conozco. Es llevado en una especie
de silla, pero luego se pone en pie. La gente lo aclama. El coro canta. Ahora el
Santo Padre anuncia algo en un idioma que yo no entiendo, teniendo
levantados dos dedos. Luego, la Señora está nuevamente de pie sobre la
tierra. Sonriendo me dice: "Así que te he dejado ver, hija mía, lo que es la
voluntad del Señor Jesucristo. Ese día será el día de la coronación de Su
Madre, la Señora de todos los Pueblos, que un día era María". La Señora
permanece un rato, mirando a lo lejos, al horizonte, sin decir nada. Esto dura
poco, y después dice: "Y la Señora se quedó con los Apóstoles hasta que vino
el Espíritu Santo. De esa manera, la Señora puede venir a sus apóstoles y a
los pueblos del mundo entero, para traerles de nuevo el Espíritu Santo".
Luego, dice clara y lentamente: "Cuando el dogma se haya proclamado, se
cumplirá más que nunca mi profecía: Desde ahora, todos los pueblos me
llamarán dichosa" (Lc 1,48). Hay aquí el anuncio de un nuevo Pentecostés.
Un buen número de personas se ha tomado en serio este encargo de María, y
han escrito al Santo Padre pidiendo la proclamación del dogma. Especialmente
grupos como Vox Populi Mariae Mediatrici y Vox Populi Dei han sido
constantes en buscar firmas para este fin. A pesar de la oposición de clérigos
y laicos que no están de acuerdo con la proclamación de este nuevo dogma,
más de cuatro millones de fieles, alrededor de cuatrocientos setenta obispos y
cuarenta cardenales han enviado su petición al Santo Padre.
LA IMAGEN.

El significado del nuevo dogma.
La Virgen misma describe detalladamente a la vidente la
imagen milagrosa: "Esta imagen es la ilustración del
nuevo dogma. Por eso he dado yo misma esta imagen a
los pueblos". El 15 de agosto de 1951, fiesta de la
Asunción de María, la Virgen le dice a Ida: Diles que
deseo ser y seré llamada la Corredentora, Medianera y
Abogada. Primero, la imagen debe ser difundida. Esta
imagen preparará el camino”.
En ella, María aparece de
pie, delante de la Cruz de su Hijo, al cual está
inseparablemente unida en su sufrimiento. De las manos
traspasadas de María brotan tres rayos: Gracia,
Redención y Paz, que descienden sobre todas las
naciones. Como en la Rue du Bac, a Catalina Labouré, se revela como la
Medianera de todas las gracias. Estos dones brotan de la Cruz de
Cristo, y ella promete que los ofrecerá a todo aquel que diga la
oración cada día, si es posible ante una cruz o ante esta imagen.
Ella lleva un paño en la cintura que es como el paño que ceñía a
su Hijo en la Cruz. Los pies se apoyan firmemente sobre el globo
terrestre, porque el Padre y el Hijo quieren presentarla ante el
mundo como la Señora de Todos los Pueblos, Corredentora,
Medianera y Abogada. Como en una imagen bíblica, María hace
ver a la vidente, en torno a todo el globo, el rebaño que
simboliza a todos los pueblos y razas de la tierra, añadiendo a
continuación: "No encontrarán la paz hasta que se detengan y levanten la
mirada hacia la Cruz, el centro del mundo".
EL TÍTULO. Resumen del nuevo dogma
La Santísima Virgen María ha hecho una promesa en Amsterdam: "Con este
título salvaré al mundo”. Este título de MADRE Y SEÑORA DE TODOS LOS
PUEBLOS" expresa la vocación universal de María respecto a todos los
pueblos, a todos los continentes, a todas las razas y hombres de todas las
confesiones religiosas, porque Ella es verdaderamente la Madre de todos los
hombres.
EL REINO DE DIOS. El 31 de mayo de 1955, la Virgen dijo: “Cuando
empecéis a pedir al Santo Padre la proclamación del dogma, la Señora
cumplirá su promesa y vendrá la verdadera Paz. La verdadera Paz, pueblos,
es el Reino de Dios. El Reino de Dios está más cerca que nunca. Comprended
bien estas palabras... ESTÁ MÁS CERCA QUE NUNCA»
Las últimas apariciones las cuales tuvieron lugar los días 31 de Mayo casi
todas, constituyen una grandiosa conclusión de todos los mensajes. En estas
visiones celestiales, la Señora enseña el camino que la humanidad deberá
seguir, el camino que conduce al gran Misterio de la Eucaristía, el Milagro
diario.
Las apariciones de Amsterdam ocurrieron 28 años después
de las de Fátima, Portugal, y 28 años más tarde, en 1973,
ocurrieron las de Akita, Japón, donde un suceso
extraordinario dio prueba de la veracidad de las apariciones
de Amsterdam: Una imagen de madera de la Señora de
Todos los Pueblos lloró 101 veces y exudó sangre de la
herida de una mano. El obispo Ito, testigo del
acontecimiento, confirmó la sobrenaturalidad del hecho y
los mensajes de Akita.
En Fátima la Virgen anunció un tiempo de paz; en Amsterdam afirmó que ese
tiempo de paz es el Reino de Cristo. En Medjugorje, ha pedido: “Deseo
renovar con ustedes la oración e invitarlos al ayuno, el cual deseo ofrecer a mi
Hijo Jesús por la llegada de un tiempo nuevo, un tiempo de primavera”
(Mensaje del 25-10-2000).