Re: ¿Fue Constantino quién cambió el día de adoración de sábado a domingo?
Estimado manuel5. Saludos cordiales.
Tú dices:
....NO fue Constantino.
...
..Y tal como lo demostró en sus investigaciones el difunto pastor adventista italiano Samuele BACCHIOCHI, fué a partir del año 135 d.C. aproximadamente que los cristianos observaban ya el domingo en lugar del sábado, seguramente y, entre otras cosas, para distinguirse de los judios perseguidos en aquellos días por el Imperio romano.
..
...(Soy ex-miembro de la IASD)
Respondo: Bacchiocchi estudió en 1969 en la universidad gregoriana Pontifical en Roma.
Su estudios y trabajo histórico sobre el tema del cambio del sábado al domingo, que fue la base de de su tesis doctoral en la Pontificia Universidad Gregoriana (1974). Siendo el primer no-católicos en ser admitido, desde su inicio en el siglo XVI, e increíblemente fue galardonado con una medalla de oro por el papa Pablo VI,(un galardon de La Bestia apocalíptica), la distinción summa cum laude (latín "con la más alta alabanza").
De regreso, Bacchiocchi, devuelve la mano a este poder colocando su pequeña semilla de desconfianza y defendiendo a la Bestia de Apoc. 13.
Sabemos que Bacchiocchi estudió en antros del Vaticano
El ex- jesuita Alberto Rivera nos adviertía como los jesuitas tienen muchos planes de infiltración al respecto.
Tú dices: "Conocí a su padre que era miembro de la iglesia Roma-Ostia, cuando yo era miembro de la Iglesia Roma-Via Appia (allá por el año 1.985), en Italia." (Manuel5.)
El hermano evangélico Pedro García, nos dejó el siguiente testimonio sobre ti: “Yo lo supe desde la primera palabra porque a un Romanista se lo huele a lo lejos...pero a lo lejos...buen olfato. No?” (
Pedro García W # 426)
"Aun cuando los agentes de Roma estén tratando de infiltrarse, expulsando, demandando y dispersando al pueblo Adventista del Séptimo Día de Dios en "átomos independientes", nuestro poderoso Dios tiene una "comunidad de creyentes" que no obedecerá ciegamente a la "curia" papal. Escuche: "Dios tiene una iglesia en la tierra, que es Su pueblo escogido, que guarda Sus mandamientos. Él está conduciendo, no ramas extraviadas, no uno aquí y otro allá, sino un pueblo. No hay motivo para dudar, ni temer que la obra fracase. Dios está al frente de ella y Él colocará todas las cosas en orden" Maranata: 127. (Pr. Jan Marcussen)
En 1867 Ellen White recibió una notable visión sobre la injerencia católico-jesuita en la Iglesia Adventista, estando en Battle Creek. Aparece en el Tomo 1 de los “Testimonios para la Iglesia”, en inglés, en la página 577 dice así:
“Esa noche soñé que yo estaba en Battle Creek mirando hacia el lado de afuera de la ventana de la puerta y vi una compañía marchando hacia la casa, de dos en dos. Parecían severos y decididos. Yo los conocí bien y me volví a abrir la puerta del salón para recibirlos, pero pensé que debería mirar nue-vamente. La escena había cambiado. La compañía ahora presentaba la apariencia de una procesión católica. Uno sostenía en su mano una cruz, otro una caña. Y cuando se acercaron, el que estaba cargando una caña hizo un círculo alrededor de la casa, diciendo tres veces: ‘Esta casa está proscrita. Los bienes deben confiscarse. Ellos han hablado contra nuestra santa orden’. El terror se apoderó de mí, y corrí atravesando la casa, saliendo por la puerta norte, y me encontré en medio de una compañía, algunos de los cuales yo conocía, pero no me atreví a hablarles una palabra a ellos por temor a ser traicionada. Yo intenté buscar un lugar retirado donde pudiese llorar y orar sin encontrar ojos ávidos e inquisitivos dondequiera me volviese. Frecuentemente repetía: ‘¡Si tan solo pudiera entender esto! ¡Si ellos me dije-sen lo que he dicho o lo que he hecho!’.
Yo lloré y oré mucho cuando vi nuestros bienes confiscados. Traté de leer simpatía o piedad hacia mí en las miradas de los que estaban a mi alrededor, y me fijé en los semblantes de varios de quienes yo pensaba que me hablarían y me confortarían si no temiesen ser observados por otros. Hice un intento de escapar de la multitud, pero al notar que me estaban vigilando, oculté mis intenciones. Comencé a llorar en voz alta, diciendo: ‘¡Si me dijeran tan solo lo que he hecho o lo que he dicho!’. Mi marido que estaba durmiendo en una cama en el mismo cuarto me oyó llorar en voz alta y me despertó. Mi almohada estaba mojada con las lágrimas, y una triste depresión de espíritu estaba sobre mí”. 1T:577-578.
Los bienes de Ellen White son indudablemente sus escritos. Ellos “han hablado contra nuestra santa orden”, obviamente, una orden católica que se apoderaría solapadamente de la Asociación General (en aquella época en Battle Creek). ¿Contra cuál ‘santa orden’ habló Ellen White? ... algunos dicen que se referia a: los jesuitas de Roma
Existe una alta sospecha de que el famoso, y admirado Pr. Samuele Bacchiocchi sea un jesuita infiltrado. Siempre nos intrigó el hecho de que tuviera el imprimatur vaticano, y el prólogo firmado por un jesuita de renombre, puesto que se graduó en la máxima institución católico del mundo, la Universidad Gregoriana Pontificia de Roma, institución fundada por los jesuitas.
El Pr. Bacchiocchi siempre ha ido en contra de ciertas enseñanzas puntuales del Espíritu de Profecía, Esa fue su labor jesuita como profesor de la Universidad Andrews: sembrar desconfianza en los alumnos sobre los escritos de Elena G. de White. Ya los resultados se ven en nuestra iglesia.
Bendiciones.
Luego todo Israe lserá salvo.