Los hombres tenemos un sentido relativo de justicia. Las definiciones variarán de persona en persona, pero siempre se concentran en lo que parece "correcto". Pero ¿qué sería entionces lo correcto?
Algunos dirán que es lo que no hace daño a otros; otros insistirán un poco más en lo que hace bien a otros.
Pero ¿qué sería "bien" y "mal"?
Algunos hablarán de necesidades humanas, otros de leyes, ...
Pero ¿qué es lo que es común a todoas esas definiciones?
Lo común es que la justicia se relaciona con una regulación de la conducta según lo establecido formalmente, según los convenios humanos...
De ahí que lo que es legal en una zona, no lo es en otra: por ejemplo, la poligamia, el consumo de droga, la prostitución, etc.
Desde el punto de vista de Dios, la justicia es regir la vida por los principios divinos. Y no me refiero a leyes, sino a la esencia de esas leyes. Independientemente que la justicia para el hombre sea relativa, para Dios no lo es, porque Él no cambia.
Rom.1:28*Y así como no aprobaron el tener a Dios en conocimiento exacto, Dios los entregó a un estado mental desaprobado, para que hicieran las cosas que no son apropiadas, 29*llenos como estaban de toda injusticia, iniquidad, codicia, maldad, estando llenos de envidia, asesinato, contienda, engaño, genio*malicioso, siendo susurradores, 30*difamadores solapados, odiadores de Dios, insolentes, altivos, presumidos, inventores de cosas perjudiciales, desobedientes a los padres, 31*sin entendimiento, falsos en los acuerdos, sin tener cariño natural, despiadados. 32*Aunque estos conocen muy bien el justo decreto de Dios, que los que practican tales cosas son merecedores de muerte, no solo siguen haciéndolas, sino que también consienten a los que las practican.
...10:1 Hermanos, la buena voluntad de mi corazón y mi ruego a Dios por ellos son, en realidad, para su salvación. 2*Porque les doy testimonio de que tienen celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto; 3*pues, a causa de no conocer la justicia de Dios, pero de procurar establecer la suya propia, no se sujetaron a la justicia de Dios. 4*Porque Cristo es el fin de la Ley, para que todo el que ejerza fe tenga justicia.
El juicio de Dios para determinar hasta qué grado fueron justas las personas o no, dependerá de sus propia definición de justicia, sus propios principios, no los cambiantes conceptos huamnos de lo correcto y lo incorrecto:
Ro.2:12*Por ejemplo, todos los que hayan pecado sin ley, también perecerán sin ley; pero todos los que hayan pecado bajo ley serán juzgados por ley. 13*Porque los oidores de ley no son los justos ante Dios, sino que a los hacedores de ley se declarará justos. 14*Porque siempre que los de las naciones que no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos, aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. 15*Son los mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio con ellos y, entre*sus propios pensamientos, están siendo acusados o hasta excusados. 16*Esto será en el día que Dios, mediante Cristo Jesús, juzgue las cosas secretas de la humanidad, conforme a las buenas nuevas que yo declaro.
Los principios justos de Dios se aprenden mediante estudio de la Biblia. Los testigos de Jehová enseñamos a las personas cómo deben comportarse para agradar a Dios aunque se ganen el odio de los hombres, ... tal como hizo Pablo mediante 'declarar las buenas nuevas'.
Ya la mayoría de los religiosos no insisten en el mal o buen comportamiento, porque han olvidado lo que es seguir tras la verdad y la justicia, lo han confundido con "conveniente" o "inconveniente e incómodo":
2Tes.2:9*Pero la presencia del desaforado es según la operación de Satanás con toda obra poderosa y señales y portentos presagiosos mentirosos, 10*y con todo engaño injusto para los que están pereciendo, como retribución porque no aceptaron el amor de la verdad para que fueran salvos. 11*Por eso Dios deja que les vaya una operación de error, para que lleguen a creer la mentira, 12*a fin de que todos ellos sean juzgados por no haber creído la verdad, sino haberse complacido en la injusticia.