Ezequiel Ataucusi Gamonal nació el 10 de abril de 1918 en el pueblito de
Cotahuasi, en la provincia de La Unión, en el departamento de Arequipa. Sus padres eran
campesinos que practicaban la religión católica romana. Ezequiel le daba mucha
importancia a ciertas experiencias religiosas. A los nueve años de edad recuerda haber
puesto en duda la adoración a los santos:
Estaba caminando delante de la estatua mientras que mi madre decía sus oraciones.Porque la interrumpí mientras oraba, me llamó la atención diciendo que nomostraba respeto. Este es Dios y te va a castigar, me dijo. Entonces yo le dije, Madre, lo que tu me indicas aquí no es Dios porque Dios tiene vida y este Dios nohabla.
Ezequiel declaró que reaccionó así porque Dios ya le había revelado aquellas verdades.
Relató que un hombre le instruyó acerca de los santos y luego se desvaneció de su vista. Su
visitante divino declaró que:
Los sacerdotes son los que inventaron los santos. Ellos los hacen por la noche y porla noche los ponen en lugares de deshecho para dejarlos ahí. Ellos hacen esto paraque alguien los encuentre y después para que el Padre��pueda declarar que esapersona es bendecida porque los ha encontrado. ��Ahora tu tienes que hacerle unbanquete al santo��. Ya ven, el fin de todo ello es la ganancia personal.
A los doce años de edad tuvo la visión de una estrella que estaba suspendida del techo de
su cuarto y brillaba en las noches. Aquellas estrellas volvían cada treinta, sesenta y a veces,
cada noventa días. Aunque no le contó la experiencia a nadie, aquello le hizo preguntarse
sobre lo que Dios le preparaba en la vida.
Como a los dieciséis años de edad, Ezequiel trabajaba en las minas de Chuquibamba,
cuando fue milagrosamente salvado por un enorme pez mientras nadaba en el río. No estaba absolutamente claro para mí, si hablaba de un sueño o de un suceso real, pero
obviamente fue un acontecimiento importante para Ezequiel:
Estaba nadando sobre un tronco de madera cuando de pronto se levantó fuera del
agua y me tiró a las aguas turbulentas. Yo estaba en grave peligro porque la
corriente me llevaba hacia las cataratas. Estaba, tal vez, a cincuenta metros de
distancia. La idea de una muerte terrible me llenó de pensamientos y grité en
desesperación. Entonces escuché tres voces llamándome. ��¡Ezequiel, levántate!��
��¡Ezequiel, levántate!������¡Ezequiel, levántate!��. Entonces un pez grande vino ��uno
grande de tal vez 1.20 metros, que se metió debajo de mi, entre mis piernas. Cuandovolví a ser conciente, descubrí que estaba a salvo en las orillas del río, habiendo sido depositado ahí por el pez. Yo solo podía preguntarme, ��¿Por qué ha dejado Diosque me sucedan estas cosas milagrosas?��
A los veinte años, luego de terminar su servicio militar, Ezequiel consiguió trabajo en la
línea del ferrocarril entre Mollendo y Matarani. Perdió su trabajo después de unas
vacaciones prolongadas; al regresar, el nuevo capataz no le quiso dar trabajo. Durante tres
a cuatro días no tuvo nada que comer, pero entonces, temprano una mañana, encontró un
panetón del cual pudo comer. El panetón le duró seis días hasta que pudo ser repuesto en el
trabajo. Nuevamente, Ezequiel se preguntaba si Dios no había puesto especialmente Su
mano en su vida.
Para cuando el trabajo en las líneas del ferrocarril terminó en 1951, Ezequiel estaba
casado y había formado una familia. Debido a que se había destacado en la colocación de
los rieles de acero, recibió una medalla de oro del presidente peruano. Luego viajó al norte,
donde trabajó en lo que ahora es la planta hidroeléctrica de Carhuamayo, hasta 1954.
Antes de dejar el norte fue a vivir a la misma ciudad de Carhuamayo por ocho meses.
Durante ese tiempo, al comienzo, abrió un taller de carpintería y luego se instaló en una
tienda de componer calzado. Ezequiel fue a trabajar en las minas de Cerro de Pasco por
cierto tiempo; las fechas son vagas. Dejó este trabajo y viajó a la ciudad de Huancayo.
Con el dinero recibido de su indemnización, pudo comprar herramientas para abrir su
tienda de componer calzado.
Fue en 1955 que él con toda su familia cayó enfermo y todos sus planes se desbarataron.
Los ahorros de toda su vida se consumieron en medicinas, y por último, tuvo que vender
sus herramientas de componer calzado. Toda la familia viajó a la ciudad de Picoy en la
provincia de Tarma, en donde instaló otro taller de componer calzado, y en donde el iba
recibir el llamado de Dios.
Hasta entonces Ezequiel no sabía lo que era la Biblia ni el significado del Evangelio.
Sólo había experimentado lo que el considera manifestaciones divinas, como se bosquejó
antes, en revelaciones, sueños, visiones e intervenciones milagrosas. Reconoce que a la
edad de doce años había tenido un encuentro intrascendente con la Iglesia Adventista y que
había sido criado con la costumbre de oír misa en la Iglesia Católica Romana.
Antes de su llamamiento divino, Ezequiel confiesa haber sido visitado los lunes,
miércoles y viernes por un adventista llamado Manuel Vela.5 Manuel siempre llevaba un
paquete cuando visitaba a Ezequiel y una noche lo dejó en el hogar de Ezequiel junto con
un folleto titulado Meditaciones Matutinas. Al día siguiente, cuando Manuel regresó a
recoger el paquete, Ezequiel lo persuadió para que le revelase su contenido. Dentro había
un ejemplar de la Biblia, que al abrirse, le descubrió a Ezequiel que la senda del hombre
estaba trazada y que el perdón de Dios de los pecados era ofrecido por gracia.
Cotahuasi, en la provincia de La Unión, en el departamento de Arequipa. Sus padres eran
campesinos que practicaban la religión católica romana. Ezequiel le daba mucha
importancia a ciertas experiencias religiosas. A los nueve años de edad recuerda haber
puesto en duda la adoración a los santos:
Estaba caminando delante de la estatua mientras que mi madre decía sus oraciones.Porque la interrumpí mientras oraba, me llamó la atención diciendo que nomostraba respeto. Este es Dios y te va a castigar, me dijo. Entonces yo le dije, Madre, lo que tu me indicas aquí no es Dios porque Dios tiene vida y este Dios nohabla.
Ezequiel declaró que reaccionó así porque Dios ya le había revelado aquellas verdades.
Relató que un hombre le instruyó acerca de los santos y luego se desvaneció de su vista. Su
visitante divino declaró que:
Los sacerdotes son los que inventaron los santos. Ellos los hacen por la noche y porla noche los ponen en lugares de deshecho para dejarlos ahí. Ellos hacen esto paraque alguien los encuentre y después para que el Padre��pueda declarar que esapersona es bendecida porque los ha encontrado. ��Ahora tu tienes que hacerle unbanquete al santo��. Ya ven, el fin de todo ello es la ganancia personal.
A los doce años de edad tuvo la visión de una estrella que estaba suspendida del techo de
su cuarto y brillaba en las noches. Aquellas estrellas volvían cada treinta, sesenta y a veces,
cada noventa días. Aunque no le contó la experiencia a nadie, aquello le hizo preguntarse
sobre lo que Dios le preparaba en la vida.
Como a los dieciséis años de edad, Ezequiel trabajaba en las minas de Chuquibamba,
cuando fue milagrosamente salvado por un enorme pez mientras nadaba en el río. No estaba absolutamente claro para mí, si hablaba de un sueño o de un suceso real, pero
obviamente fue un acontecimiento importante para Ezequiel:
Estaba nadando sobre un tronco de madera cuando de pronto se levantó fuera del
agua y me tiró a las aguas turbulentas. Yo estaba en grave peligro porque la
corriente me llevaba hacia las cataratas. Estaba, tal vez, a cincuenta metros de
distancia. La idea de una muerte terrible me llenó de pensamientos y grité en
desesperación. Entonces escuché tres voces llamándome. ��¡Ezequiel, levántate!��
��¡Ezequiel, levántate!������¡Ezequiel, levántate!��. Entonces un pez grande vino ��uno
grande de tal vez 1.20 metros, que se metió debajo de mi, entre mis piernas. Cuandovolví a ser conciente, descubrí que estaba a salvo en las orillas del río, habiendo sido depositado ahí por el pez. Yo solo podía preguntarme, ��¿Por qué ha dejado Diosque me sucedan estas cosas milagrosas?��
A los veinte años, luego de terminar su servicio militar, Ezequiel consiguió trabajo en la
línea del ferrocarril entre Mollendo y Matarani. Perdió su trabajo después de unas
vacaciones prolongadas; al regresar, el nuevo capataz no le quiso dar trabajo. Durante tres
a cuatro días no tuvo nada que comer, pero entonces, temprano una mañana, encontró un
panetón del cual pudo comer. El panetón le duró seis días hasta que pudo ser repuesto en el
trabajo. Nuevamente, Ezequiel se preguntaba si Dios no había puesto especialmente Su
mano en su vida.
Para cuando el trabajo en las líneas del ferrocarril terminó en 1951, Ezequiel estaba
casado y había formado una familia. Debido a que se había destacado en la colocación de
los rieles de acero, recibió una medalla de oro del presidente peruano. Luego viajó al norte,
donde trabajó en lo que ahora es la planta hidroeléctrica de Carhuamayo, hasta 1954.
Antes de dejar el norte fue a vivir a la misma ciudad de Carhuamayo por ocho meses.
Durante ese tiempo, al comienzo, abrió un taller de carpintería y luego se instaló en una
tienda de componer calzado. Ezequiel fue a trabajar en las minas de Cerro de Pasco por
cierto tiempo; las fechas son vagas. Dejó este trabajo y viajó a la ciudad de Huancayo.
Con el dinero recibido de su indemnización, pudo comprar herramientas para abrir su
tienda de componer calzado.
Fue en 1955 que él con toda su familia cayó enfermo y todos sus planes se desbarataron.
Los ahorros de toda su vida se consumieron en medicinas, y por último, tuvo que vender
sus herramientas de componer calzado. Toda la familia viajó a la ciudad de Picoy en la
provincia de Tarma, en donde instaló otro taller de componer calzado, y en donde el iba
recibir el llamado de Dios.
Hasta entonces Ezequiel no sabía lo que era la Biblia ni el significado del Evangelio.
Sólo había experimentado lo que el considera manifestaciones divinas, como se bosquejó
antes, en revelaciones, sueños, visiones e intervenciones milagrosas. Reconoce que a la
edad de doce años había tenido un encuentro intrascendente con la Iglesia Adventista y que
había sido criado con la costumbre de oír misa en la Iglesia Católica Romana.
Antes de su llamamiento divino, Ezequiel confiesa haber sido visitado los lunes,
miércoles y viernes por un adventista llamado Manuel Vela.5 Manuel siempre llevaba un
paquete cuando visitaba a Ezequiel y una noche lo dejó en el hogar de Ezequiel junto con
un folleto titulado Meditaciones Matutinas. Al día siguiente, cuando Manuel regresó a
recoger el paquete, Ezequiel lo persuadió para que le revelase su contenido. Dentro había
un ejemplar de la Biblia, que al abrirse, le descubrió a Ezequiel que la senda del hombre
estaba trazada y que el perdón de Dios de los pecados era ofrecido por gracia.