El “reunionismo” malogra la comunión

28 Febrero 1999
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Algunas bien intencionadas pero equivocadas versiones modernas en el texto de Hebreos 10:25, contribuyeron a mal entender y peor aplicar lo que originalmente era una exhortación al trato frecuente entre los cristianos.
Veamos como en la primera parte del versículo, en el afán de clarificar se distorsiona el sentido original de la asidua comunión fraternal a la que somos llamados:
“No descuidemos, como algunos, el deber que tenemos de asistir a la iglesia y cooperar con ella”. El Nuevo Testamento Viviente (Paráfrasis)
“No nos apartemos de las reuniones de la iglesia, como lo hacen siempre algunos.”. El Testamento “Nueva Vida” Editorial Mundo Hispano.
“No debemos seguir el ejemplo de los que tienen costumbre de no asistir a nuestras reuniones” Dios llega al hombre. Versión Popular. S. Bíblicas.
Tales lecturas alimentan tradiciones no escriturales y equivocadas:
1 – La iglesia no es un lugar al que se va sino que se es; con total prescindencia del lugar que esta se reúna. Cuando los hermanos de una localidad se juntan para estar congregados al nombre del Señor Jesús, son iglesia ya sea que estén reunidos en un lugar habitual o circunstancial. Pueden hacerlo en un gran edificio construido al efecto del que son propietarios; la casa de una familia cristiana; un salón alquilado; en medio de un bosque; en la playa junto al mar. Ellos son “casa de Dios” (He 3:6) y no el eventual sitio en que están reunidos. Lo que fue con el Tabernáculo y el Templo, no lo es con la iglesia: edificio y templo santo en el Señor “para morada de Dios en el Espíritu” (Ef 2:21,22).
2 – A la iglesia no se asiste sino que en ella se comparte nuestra vida en Cristo con todos los demás reunidos, dándonos a ellos con todo lo que somos y tenemos, y recibiéndoles como son y con lo que tienen para comunicarnos. No somos pues asistentes, concurrentes, comparecientes, espectadores pasivos a un show religioso, sino participantes contribuyentes con lo que podemos compartir con los demás, según los dones, talentos y bienes con los que el Señor en su bondad nos ha regalado por pura gracia. Si junto con este versículo 25 se leyera el anterior se comprobaría que es así.
3 – Nosotros no tenemos deber de respirar, beber, comer y dormir, pues en ello nos va la vida, sin que compromiso alguno nos obligue a ello. Lo mismo es con el privilegio y disfrute en la iglesia a la que no venimos ni salimos, sino que somos y estamos en ella.
4 – Se llama “reunionismo” al vicio de inventar reuniones y asistir sin falta a ellas, en la falsa creencia de estar congregado y en comunión, cuando en realidad se sigue tan ausente como de haber quedado en casa. No se entiende hoy día qué cosa sea el estar en comunión y tampoco el congregarse. Si alguien llega presuroso sobre la hora, entra sin tiempo para saludar a nadie, se sienta, acompaña el canto y las oraciones, escucha el sermón, ofrenda, y sale tan a prisa como entró, y la misma gimnasia eclesial practica no sólo infaltablemente todos los domingos, sino hasta en una, dos o más reuniones en la semana, se dirá que está normalmente congregado y es un miembro en plena comunión.
No importa que no visite a nadie ni sea visitado por nadie. ¿Para qué está el teléfono? La frecuencia de sus asistencias atestiguará a su favor.
Para algunos de nosotros, sin embargo, desde el punto de vista bíblico y racional, la tal persona no está congregada ni en comunión. La asiduidad de una rutina religiosa jamás puede reemplazar la función orgánica que cada miembro cumple en el cuerpo de Cristo.
¿Y ustedes qué opinan?
Ricardo.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Totalmente de acuerdo.

La única razón biblica para congregarce es para motivarnos unos a otros al amor y las buenas obras. Cuando el sentir de todos los reunidos es ese entonces la visión del salmista: !! Que hermoso es ver habitar a los hermanos juntos en armonia!! es una realidad.

Que lejos estamos de esa realidad. De hecho se ha enseñado que asisitir a la reuniión es darle el primer lugar a Dios porque ahi en la reunión es donde esta Dios y ahi es donde Dios hablará al creyente. !!Que falacia!!.

Conosco cientos por no decir miles de personas que NUNCA faltan a un servicio. NUNCA. Pero es todo lo que hacen reunirse a comer el pasto seco y polvoso que han comido año tras año. Se les ha enseñado que ese tiempo es el tiempo de Dios y se lo han creido. Lo trizte es que ese es único tiempo que dedican a Dios.

Una o dos horas a la semana.

Si sumamos 1 hora por semana.....(.aunque el servicio podría durar todo el dia, las personas no tenemos la capacidad de concentrarnos el 100% mas de 30 minutos). De nuevo,
para ser justos de cualquier manera vamos a dar el beneficio de la duda y vamos a decir que una persona en un culto se "concentra totalmente" 1 hora por semana.

Los numeros son estos:

1 hr X semana = a 4 horas al mes.
4 horas al mes = 48 horas por año
48 horas = a 2 dias.

Ahora multilicamos 2 dias por años y diriamos que una persona se ha concgregado sin faltar durante 30 años. Los numeros son estos:

30 años X 2 = a 60 dias.

Una perosna que cree que el "culto' es su tiempo con Dios necesita no faltar absolutamente ni un solo servico durante 30 años, y debe estar abolutamente concentrado sin ninguna distraccion para pasar 2 meses con el Señor.

!!Son numeros verdaderamente escalofriantes!!...pero es una trizte realidad por la que pasa la "iglesia" de Cristo.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Totalmente de acuerdo.

La única razón biblica para congregarce es para motivarnos unos a otros al amor y las buenas obras. Cuando el sentir de todos los reunidos es ese entonces la visión del salmista: !! Que hermoso es ver habitar a los hermanos juntos en armonia!! es una realidad.

Que lejos estamos de esa realidad. De hecho se ha enseñado que asisitir a la reuniión es darle el primer lugar a Dios porque ahi en la reunión es donde esta Dios y ahi es donde Dios hablará al creyente. !!Que falacia!!.

Conosco cientos por no decir miles de personas que NUNCA faltan a un servicio. NUNCA. Pero es todo lo que hacen reunirse a comer el pasto seco y polvoso que han comido año tras año. Se les ha enseñado que ese tiempo es el tiempo de Dios y se lo han creido. Lo trizte es que ese es único tiempo que dedican a Dios.

Una o dos horas a la semana.

Si sumamos 1 hora por semana.....(.aunque el servicio podría durar todo el dia, las personas no tenemos la capacidad de concentrarnos el 100% mas de 30 minutos). De nuevo,
para ser justos de cualquier manera vamos a dar el beneficio de la duda y vamos a decir que una persona en un culto se "concentra totalmente" 1 hora por semana.

Los numeros son estos:

1 hr X semana = a 4 horas al mes.
4 horas al mes = 48 horas por año
48 horas = a 2 dias.

Ahora multilicamos 2 dias por años y diriamos que una persona se ha concgregado sin faltar durante 30 años. Los numeros son estos:

30 años X 2 = a 60 dias.

Una perosna que cree que el "culto' es su tiempo con Dios necesita no faltar absolutamente ni un solo servico durante 30 años, y debe estar abolutamente concentrado sin ninguna distraccion para pasar 2 meses con el Señor.

!!Son numeros verdaderamente escalofriantes!!...pero es una trizte realidad por la que pasa la "iglesia" de Cristo.




Y las matemáticas no mienten......:quienyo:

¡Vaya estadística!......:Wow1:


mucho menos el corazón :llorando: por eso estamos como estamos!.....


DTB
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Y citando Hebreos 10:25 respecto a "no dejar de congregarse, como algunos acostumbran", bajo las mil y una amenazas de los líderes de estas "iglesias".

Me pregunto:
¿Y quién estará peor....los que dejan de congregarse, como muchos acostumbran, ó los que se congregan por costumbre, como muchos acostumbran?
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Lo triste del concepto de congregación y de congregandos de la iglesia actual, es que a la congregación se le está dando el sentido estricto de templo, conluyendo los que así creen que es allí donde se puede tener comunión no solo los unos con los otros sino con Dios.

Expresiones como "La presencia de Dios" "La nube" "Derramamiento del Espíritu Santo" "Llenura del Espíritu Santo" Y otros términos que solamente son reconocidos en estos templos, le dan a la congregación un estigma del antiguo templo de adoración del antiguo pacto.

Pero es aún mas triste el que el concepto de nosotros como el templo que Dios escogió para morar, despues del sacrificio de Cristo, se haya perdido de tal forma, que los congregandos tengan obligadamente que ir a sus congregaciones para poder tener comunión con Dios al cual dejan de escuchar en su verdadero templo, para escuchar a hombres en donde ya no habita.

Si hay algo que Dios demuestra a cada uno de nosotros, es su precencia constante en nosotros. La adoración que el Padre ahora busca de los adoradores, es que le adoren en espíritu y verdad y esto no se puede hacer en conjunto en nuestro tiempo, sino individualmente por ser cada uno de nosotros, no solo el aodrador sino el lugar donde el que ueire ser adorado está.

Sin embargo, no con esto quiere desmerecer la imporatncia de que los hermanos habitemos juntos en armonía, pero de cohabitar a convertir a la comgregación en el lugar donde mora Dios, hay una gran distancia doctrinal y un mal que enfría el amor de muchos más y más.

Les voy a dejar este pasaje, que siempre se ha tomado erroneamente, pero que para este tiempo es aplicable a las congregaciones y a los congregandos, los cuales han sido enseñados a reunirse a escuchar, dejando de lado la voz que mana de su propio interior, la cual a gritos nos quiere hacer saber, que el que mora en nosotros nos anhela celosamente y que no quiere compartir la gloria que con el habita en nosotros con nadie, con nada ni en ningún otro lugar que no sea nuestro propio corazón:

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." 2 Timoteo

La palabra nos dice que en este tiempo ya no hay necesidad de que nadie enseñe a nadie, sino que todos seremos enseñados por el Espíritu Santo de Dios. Pero...¿Como nos enseñará el Espíritu si ni siquiera reconocemos que nos enseña en su santo templo, o sea nosotros y no en los templos hechos por hombres?

Las montones de congregaciones con los montones de maestros, que por la comezón de oir (a esos maestros) cada día se llenan de sordos espirituales, son la muestra de que esto que enseña Pablo a Timoteo, no es sobre los que no saben de Dios, sino de los que ya le conocen pero que le han dejado de escuchar e identificar en ellos mismos.

¿Donde es más frecuente que el creyente sea apartado de la verdad? ¿Donde es que se enseñan más fábulas que en nigún otro lado a los creyentes? ¿Quienes son los que de sus propias concupiscencias, enseñan conforma su saber y no conforme a la verdad?

Es por esto que muchas de las verdades que se comparten encuentran tanta resistencia en los creyentes, pues las fábulas y las falsas doctrinas les tienen entenebrecido el entendimiento para que la luz de Jesús, que brilla desde nuestro propio corazón les pueda iluminar.

Ya muy pocos escuchan al Señor, la mayoría escuchan a los hombres y sus doctrinas. Ya la voz del Espíritu Santo es más difícil de identificar, por lo que muchos endosan esa voz a hombres y los idolatran como a Dios en templos hechos de hombres y no en el creyente, que es donde Dios habita y desde donde habla y enseña.

Dios les bendice!

Greivin.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Lo triste del concepto de congregación y de congregandos de la iglesia actual, es que a la congregación se le está dando el sentido estricto de templo, conluyendo los que así creen que es allí donde se puede tener comunión no solo los unos con los otros sino con Dios.

Expresiones como "La presencia de Dios" "La nube" "Derramamiento del Espíritu Santo" "Llenura del Espíritu Santo" Y otros términos que solamente son reconocidos en estos templos, le dan a la congregación un estigma del antiguo templo de adoración del antiguo pacto.

Pero es aún mas triste el que el concepto de nosotros como el templo que Dios escogió para morar, despues del sacrificio de Cristo, se haya perdido de tal forma, que los congregandos tengan obligadamente que ir a sus congregaciones para poder tener comunión con Dios al cual dejan de escuchar en su verdadero templo, para escuchar a hombres en donde ya no habita.

Si hay algo que Dios demuestra a cada uno de nosotros, es su precencia constante en nosotros. La adoración que el Padre ahora busca de los adoradores, es que le adoren en espíritu y verdad y esto no se puede hacer en conjunto en nuestro tiempo, sino individualmente por ser cada uno de nosotros, no solo el aodrador sino el lugar donde el que ueire ser adorado está.

Sin embargo, no con esto quiere desmerecer la imporatncia de que los hermanos habitemos juntos en armonía, pero de cohabitar a convertir a la comgregación en el lugar donde mora Dios, hay una gran distancia doctrinal y un mal que enfría el amor de muchos más y más.

Les voy a dejar este pasaje, que siempre se ha tomado erroneamente, pero que para este tiempo es aplicable a las congregaciones y a los congregandos, los cuales han sido enseñados a reunirse a escuchar, dejando de lado la voz que mana de su propio interior, la cual a gritos nos quiere hacer saber, que el que mora en nosotros nos anhela celosamente y que no quiere compartir la gloria que con el habita en nosotros con nadie, con nada ni en ningún otro lugar que no sea nuestro propio corazón:

"Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas." 2 Timoteo

La palabra nos dice que en este tiempo ya no hay necesidad de que nadie enseñe a nadie, sino que todos seremos enseñados por el Espíritu Santo de Dios. Pero...¿Como nos enseñará el Espíritu si ni siquiera reconocemos que nos enseña en su santo templo, o sea nosotros y no en los templos hechos por hombres?

Las montones de congregaciones con los montones de maestros, que por la comezón de oir (a esos maestros) cada día se llenan de sordos espirituales, son la muestra de que esto que enseña Pablo a Timoteo, no es sobre los que no saben de Dios, sino de los que ya le conocen pero que le han dejado de escuchar e identificar en ellos mismos.

¿Donde es más frecuente que el creyente sea apartado de la verdad? ¿Donde es que se enseñan más fábulas que en nigún otro lado a los creyentes? ¿Quienes son los que de sus propias concupiscencias, enseñan conforma su saber y no conforme a la verdad?

Es por esto que muchas de las verdades que se comparten encuentran tanta resistencia en los creyentes, pues las fábulas y las falsas doctrinas les tienen entenebrecido el entendimiento para que la luz de Jesús, que brilla desde nuestro propio corazón les pueda iluminar.

Ya muy pocos escuchan al Señor, la mayoría escuchan a los hombres y sus doctrinas. Ya la voz del Espíritu Santo es más difícil de identificar, por lo que muchos endosan esa voz a hombres y los idolatran como a Dios en templos hechos de hombres y no en el creyente, que es donde Dios habita y desde donde habla y enseña.

Dios les bendice!

Greivin.


Amén mi hermano!
 
Respuestas a Mensajes # 2 y 3 de Oscar Capi y Voz777:

Respuestas a Mensajes # 2 y 3 de Oscar Capi y Voz777:

Oscar: Lo que tú dices que en las mega iglesias se lee (pues dicen cosas como si fuesen citas de las mismas Escrituras), requiere ser así, pues a la tan mentada “unción” en el púlpito, pasillos y las mismas bancas, corresponderá la suculenta ofrenda de tanto bolsillos y carteras alegres que más generosamente se abrirán cuanto mayor sea el jolgorio con los brincos y las danzas.

Voz777: Llama poderosamente la atención que si creemos que tenemos toda una eternidad para pasar en la presencia del Señor, no nos anticipemos un poco comenzando ya ahora en cualquier lugar donde nos encontremos para disfrutar de nuestro Dios, sin esperar al programa que luce en el cartel al frente del edificio de reunión. La casa de cualquier hermano es umbral del cielo, y hasta el encuentro aparentemente fortuito en plena calle recrea el gozo que allí tendremos al reconocernos.

Ojalá nadie nos malentienda como que estamos desalentando a la concurrencia a las reuniones. Por el contrario, quisiéramos animar a todos a que busquen reunirse donde y cuando sea, sin limitarse a un calendario fijo, como el que vengo viendo en mi ciudad desde hace medio siglo, en un cartel cuyas letras -cada vez más despintadas- sugiere que en el milenio todavía seguirá invitando a reuniones dos horas a la semana.

Saludos cordiales.
Ricardo.
 
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# 5 de Oscar Capi: Lo que tú te preguntas: "¿Y quién estará peor....los que dejan de congregarse, como muchos acostumbran, ó los que se congregan por costumbre, como muchos acostumbran?" hace bastante tiempo que me lo vengo preguntando pero sin atreverme a plantear la pregunta a otros. Un exceso de prudencia me hizo temer poder ser malentendido, a la vez que cierto escozor en la conciencia me sugería inclinarme hacia la segunda parte de la cuestión planteada.
# 6 de Greivin: Todo lo que dices, por abundante que sea y mal que nos pese, es verdad. Toda conciencia no cauterizada podrá corroborarlo. Mientras algunos como tú, Oscar y Voz777 tengan el valor y la lucidez para decir lo que dicen, aliento todavía la esperanza de que muchos hijos de Dios sean iluminados y salgan de entre las penunbras por donde vagan.
Saludos.
Ricardo.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Y citando Hebreos 10:25 respecto a "no dejar de congregarse, como algunos acostumbran", bajo las mil y una amenazas de los líderes de estas "iglesias".

Me pregunto:
¿Y quién estará peor....los que dejan de congregarse, como muchos acostumbran, ó los que se congregan por costumbre, como muchos acostumbran?

la segunda opccion .............es lo peor
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Es que no sirve de nada asistir religiosamente para cumplir con un rito. Además, si leemos, en el primer siglo las reuniones habituales eran en las casas. En un lugar con 100 ó 200 personas no se puede participar mucho, hay poco trato personal con otros, no hay verdadera comunión entre la gente.
Los grupos eran chicos, como el del señor Jesucristo que el grupo habitual era de 12 personas, ese debería ser el máximo.
Después sí hay situaciones especiales donde se puede necesitar hacer una reunión más grande, pero no era lo cotidiano eso.

Y uno no va a la reunión para cumplir con un mandamiento gravoso de Dios, va porque desea edificar y ser edificado. Sino mejor que ni vaya.

Sobre el asunto que indica que no dejen de congregarse, es porque congregarse es una necesidad en el cuerpo de Cristo. Uno necesita oír la Palabra de Dios, las manifestaciones del espíritu, etc.
Puede que alguno piense que total Dios está en todos lados, y puedo orar en mi casa, y estudiar en mi casa, pero en realidad, hace falta.
Si alguien no va a ningún lado, no es que no pueda llevar una vida con Dios, pero le va a costar más, y se va a perder de cosas.

Pero también hay que ver adónde va a ir, viendo lo que hay, por ahí para muchos es mejor ni ir.
Realmente no sabría qué indicarle a alguien que vive en un lugar donde no hay reuniones donde se enseñen cosas correctas.

Piensa: si tú eres mormón, y en una ciudad no hay iglesia mormona, ¿mandarías a tu conocido a una iglesia de los Testigos de Jehová (o viceversa. O un católico a una protestante, o un protestante a una católica, etc)?.
Les van a enseñar cualquier cosa, mejor que ni vaya.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Totalmente de acuerdo.

La única razón biblica para congregarce es para motivarnos unos a otros al amor y las buenas obras. Cuando el sentir de todos los reunidos es ese entonces la visión del salmista: !! Que hermoso es ver habitar a los hermanos juntos en armonia!! es una realidad.

Que lejos estamos de esa realidad. De hecho se ha enseñado que asisitir a la reuniión es darle el primer lugar a Dios porque ahi en la reunión es donde esta Dios y ahi es donde Dios hablará al creyente. !!Que falacia!!.

Conosco cientos por no decir miles de personas que NUNCA faltan a un servicio. NUNCA. Pero es todo lo que hacen reunirse a comer el pasto seco y polvoso que han comido año tras año. Se les ha enseñado que ese tiempo es el tiempo de Dios y se lo han creido. Lo trizte es que ese es único tiempo que dedican a Dios.

Una o dos horas a la semana.

Si sumamos 1 hora por semana.....(.aunque el servicio podría durar todo el dia, las personas no tenemos la capacidad de concentrarnos el 100% mas de 30 minutos). De nuevo,
para ser justos de cualquier manera vamos a dar el beneficio de la duda y vamos a decir que una persona en un culto se "concentra totalmente" 1 hora por semana.

Los numeros son estos:

1 hr X semana = a 4 horas al mes.
4 horas al mes = 48 horas por año
48 horas = a 2 dias.

Ahora multilicamos 2 dias por años y diriamos que una persona se ha concgregado sin faltar durante 30 años. Los numeros son estos:

30 años X 2 = a 60 dias.

Una perosna que cree que el "culto' es su tiempo con Dios necesita no faltar absolutamente ni un solo servico durante 30 años, y debe estar abolutamente concentrado sin ninguna distraccion para pasar 2 meses con el Señor.

!!Son numeros verdaderamente escalofriantes!!...pero es una trizte realidad por la que pasa la "iglesia" de Cristo.
Saludos en el nombre de Cristo:
Si esa a sido la experiencia de ambos que triste. pero dejenme les digo a los dos otro lado de la historia habemos creyentes que disfrutamos de la comunion unos con otros que al mirarnos nos abrazamos y al abrazarnos decimos una oracion para que Dios nos guarde uno al otro e sentido el amor de mis Hermanos cuando me abrazan y se sonrien al saludarme siento la sinceridad de ellos y son muy amados por mi es algo espiritual, cuando voy a la oracion a las 5 A.M. formamos un circulo nos tomamos de las manos cada cual expone una peticion y luego levantamos nuestras manos unidas como familia y le pedimos misericordia a Dios por cada uno de los presentes, y luego recitamos el salmo 91, cuando nos reunimos para los servicios yo voy con la expectativa de recivir bendicion de gozarme y alegrarme junto con ellos de ser de edificacion para ellos, levanto mis manos alabo al Senor y hago de el canto mi oracion a Dios no me da pena postrarme en el santuario como sumision ante mi Dios, y otra cosa yo en lo personal vivo cada dia para mi Dios y Senor 365 dias de el ano cada hora cada minuto y asi lo hare mientras el espiritu dure dentro de mi porque mi Dios es digno es hermoso vivir para El, cuando juzges a la Iglesia de el Senor recuerda todavia hay un pueblo que le ama y vive para El!
Dios te guarde.
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Re: El “reunionismo” malogra la comunión

...Yo, como evangélico retirado, veo ahora en las palabras de mi hermano ricardo, una verdad que antes no veía, aunque había algo en mi corazón que me decía que algo andaba mal cuando fui servidor de la última congregación a la que asistía regularmente.

Las congregaciones cristianas no son logias o clubes sociales donde tengamos el cristianismo como un hobby. Yo preferiría estar en un pequeño estudio bíblico con un puñado de recién nacido en Cristo, enseñándoles lo bueno que Él ha sido conmigo... porque es tan triste perderse en un gran edificio donde los cristianos somos como fantasmas, viendo al hermano pero sin querer saber si su vida es realmente bendecida con la unción de lo alto, o es tan humano, torpe y necesitado de midericordia y dirección como yo...
 
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#10 a Nube33: Dices que la segunda opción es la peor (resignarse a la rutina). Aunque ambas opciones creo que son malas, es también muy difícil decidirse por la menos mala. La experiencia de la vida y lo que hemos aprendido de la historia de la iglesia en casi dos milenios, nos permite buscar el lado bueno -si lo hay-, de cada una, y ver las distintas posibilidades. Por un lado, tenemos que admitir que el que se va lo hace con la expectativa de hallar fuera lo que no ha encontrado durante todo el tiempo que permaneció allí dentro; por otro lado, el que se queda, ora y espera en el Señor que Él cambie las cosas. Ha ocurrido que en ocasiones, no se han visto frustradas las esperanzas de unos y otros.
Comenzando con la propia Biblia, tenemos algún versículo bastante negativo respecto a los que se fueron de la congregación, y paradójicamente hay otros que animan o mandan a salir del lugar donde se encuentran.
1 - "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros" (1Juan 2:19). Este versículo arrancado de su contexto ha sido manipulado para legitimar a los buenos (los que se quedaron) y execrar a los malos (los que se fueron). Basta leer el versículo anterior para darse cuenta de que aquí Juan no está hablando de cristianos desertores de su iglesia, sino de los anticristos, que no proceden del judaísmo ni del paganismo sino del seno de la misma cristiandad, como Pablo ya lo había prevenido a los ancianos de la iglesia en Éfeso (Hch 20:30). Una cosa es irse de la iglesia porque ya no se soporta ese ámbito de santidad, fidelidad a la Palabra de Dios y amor fraternal; y otra muy distinta porque ya no se aguanta al pecado encubierto, apostasía y frialdad espiritual.
2 - "Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré" (2Co. 6:17). Esta cita que hace Pablo de Isaías 52:11, ha sido bien y mal usada.
Bien, por los que se inspiraron en ella no soportando más una religión vana y muerta, y salieron abiertos al Señor, su Espíritu y su Palabra.La historia de los disidentes muchas veces muestra el comienzo de avivamientos auténticos en fidelidad a Dios y a las Escrituras.
Mal, por quienes se creyeron mejores que los demás hermanos (Isaías 65:5) creyendo hallar alguna virtud en el mero hecho de salir, sin darse cuenta que están formando un grupo elitista y exclusivista, mucho peor del que salieron.
"Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio" (Hebreos 13:13). Este texto ha recibido igual tratamiento que el anterior:
Bien, por quienes se sintieron llamados a salir fuera de un sistema (religión, confesión, denominación) para reencontrarse afuera con el Señor de su iglesia.
Mal, por quienes buscaban emanciparse de un poder autócrata bajo el cual gemían, para puertas afuera establecer el suyo propio sobre los incautos seguidores.
"¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!" (Ap. 18:4). Igual que en los dos textos anteriores.

De todas maneras, el cristiano dispone de una buena ayuda en las siete cartas a las iglesias en Asia de Apocalipsis 2 y 3, para tratar de ver si está ubicado en alguna de esas situaciones eclesiásticas. Por ejemplo, actualmente es común el identificarse con la última, Laodicea, donde al mismo Señor Jesús lo han dejado fuera de la iglesia. Es cierto que donde hayan dos o tres congregados en su nombre Él está en medio de ellos. Pero pueden haber doscientos o trescientos; dos mil o tres mil, que oran en la reunión agradeciendo Su presencia al estar reunidos en su nombre, cantan mucho acerca de Él y su grande amor; dicen de Él muchas otras cosas bonitas, pero sin embargo no se le toma en cuenta para nada, menospreciando su señorío (2Pe 2:10), pues las pretendidas "cabezas delegadas en la tierra" hacen y deshacen como quieren sin recordar siquiera que Jesucristo es único Señor, Cabeza, Maestro y Líder de su Iglesia. De semejante manera, pretenden manipular al Espíritu Santo cuando primeramente le contristaron, luego lo resistieron y finalmente lo apagaron cuando el Señor retiró su candelero de tal lugar (Ap 2:5).

#11 a CreyenteX: es muy bueno todo lo que escribes, con una pequeña observación que me permito; es cuando dices: "12 personas, ese debería ser el máximo". El riesgo en esa frase está con ese mentado grupo de los G12 que se basa precisamente en hacer hincapié en el número. De hecho, con Jesús eran 13, pero las reuniones del Señor con sus discípulos fácilmente superaran tal número pues le seguían muchos discípulos más aparte de los Doce. El encargo de Pablo a Timoteo no contiene vestigio alguno de una progresión geométrica sobre el número 12 (2Ti 2:2).

#12 a siervodcristo y #13 horizonte-71: Por gracia de Dios es también mi privilegio de dos años a esta parte compartir con los hermanos locales en un reducido grupo en el hogar de unos hermanos, pero anteriormente también sufrí el involuntario ostracismo de no tener adonde ir, si bien era visitado ocasionalmente por hermanos y siempre me hallaba visitando a otros. Lamentablemente, nuestras privilegiadas y circunstanciales situaciones apenas sirven como testimonio para infundir esperanza a los muchos que padecen por una rutina religiosa que no lleva a nada.
Cordiales saludos.
Ricardo.
 
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#10 a Nube33: Dices que la segunda opción es la peor (resignarse a la rutina). Aunque ambas opciones creo que son malas, es también muy difícil decidirse por la menos mala. La experiencia de la vida y lo que hemos aprendido de la historia de la iglesia en casi dos milenios, nos permite buscar el lado bueno -si lo hay-, de cada una, y ver las distintas posibilidades. Por un lado, tenemos que admitir que el que se va lo hace con la expectativa de hallar fuera lo que no ha encontrado durante todo el tiempo que permaneció allí dentro; por otro lado, el que se queda, ora y espera en el Señor que Él cambie las cosas. Ha ocurrido que en ocasiones, no se han visto frustradas las esperanzas de unos y otros.
Comenzando con la propia Biblia, tenemos algún versículo bastante negativo respecto a los que se fueron de la congregación, y paradójicamente hay otros que animan o mandan a salir del lugar donde se encuentran.
1 - "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros, porque si hubieran sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestara que no todos son de nosotros" (1Juan 2:19). Este versículo arrancado de su contexto ha sido manipulado para legitimar a los buenos (los que se quedaron) y execrar a los malos (los que se fueron). Basta leer el versículo anterior para darse cuenta de que aquí Juan no está hablando de cristianos desertores de su iglesia, sino de los anticristos, que no proceden del judaísmo ni del paganismo sino del seno de la misma cristiandad, como Pablo ya lo había prevenido a los ancianos de la iglesia en Éfeso (Hch 20:30). Una cosa es irse de la iglesia porque ya no se soporta ese ámbito de santidad, fidelidad a la Palabra de Dios y amor fraternal; y otra muy distinta porque ya no se aguanta al pecado encubierto, apostasía y frialdad espiritual.
2 - "Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo impuro; y yo os recibiré" (2Co. 6:17). Esta cita que hace Pablo de Isaías 52:11, ha sido bien y mal usada.
Bien, por los que se inspiraron en ella no soportando más una religión vana y muerta, y salieron abiertos al Señor, su Espíritu y su Palabra.La historia de los disidentes muchas veces muestra el comienzo de avivamientos auténticos en fidelidad a Dios y a las Escrituras.
Mal, por quienes se creyeron mejores que los demás hermanos (Isaías 65:5) creyendo hallar alguna virtud en el mero hecho de salir, sin darse cuenta que están formando un grupo elitista y exclusivista, mucho peor del que salieron.
"Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su oprobio" (Hebreos 13:13). Este texto ha recibido igual tratamiento que el anterior:
Bien, por quienes se sintieron llamados a salir fuera de un sistema (religión, confesión, denominación) para reencontrarse afuera con el Señor de su iglesia.
Mal, por quienes buscaban emanciparse de un poder autócrata bajo el cual gemían, para puertas afuera establecer el suyo propio sobre los incautos seguidores.
"¡Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados ni recibáis parte de sus plagas!" (Ap. 18:4). Igual que en los dos textos anteriores.

De todas maneras, el cristiano dispone de una buena ayuda en las siete cartas a las iglesias en Asia de Apocalipsis 2 y 3, para tratar de ver si está ubicado en alguna de esas situaciones eclesiásticas. Por ejemplo, actualmente es común el identificarse con la última, Laodicea, donde al mismo Señor Jesús lo han dejado fuera de la iglesia. Es cierto que donde hayan dos o tres congregados en su nombre Él está en medio de ellos. Pero pueden haber doscientos o trescientos; dos mil o tres mil, que oran en la reunión agradeciendo Su presencia al estar reunidos en su nombre, cantan mucho acerca de Él y su grande amor; dicen de Él muchas otras cosas bonitas, pero sin embargo no se le toma en cuenta para nada, menospreciando su señorío (2Pe 2:10), pues las pretendidas "cabezas delegadas en la tierra" hacen y deshacen como quieren sin recordar siquiera que Jesucristo es único Señor, Cabeza, Maestro y Líder de su Iglesia. De semejante manera, pretenden manipular al Espíritu Santo cuando primeramente le contristaron, luego lo resistieron y finalmente lo apagaron cuando el Señor retiró su candelero de tal lugar (Ap 2:5).

#11 a CreyenteX: es muy bueno todo lo que escribes, con una pequeña observación que me permito; es cuando dices: "12 personas, ese debería ser el máximo". El riesgo en esa frase está con ese mentado grupo de los G12 que se basa precisamente en hacer hincapié en el número. De hecho, con Jesús eran 13, pero las reuniones del Señor con sus discípulos fácilmente superaran tal número pues le seguían muchos discípulos más aparte de los Doce. El encargo de Pablo a Timoteo no contiene vestigio alguno de una progresión geométrica sobre el número 12 (2Ti 2:2).

#12 a siervodcristo y #13 horizonte-71: Por gracia de Dios es también mi privilegio de dos años a esta parte compartir con los hermanos locales en un reducido grupo en el hogar de unos hermanos, pero anteriormente también sufrí el involuntario ostracismo de no tener adonde ir, si bien era visitado ocasionalmente por hermanos y siempre me hallaba visitando a otros. Lamentablemente, nuestras privilegiadas y circunstanciales situaciones apenas sirven como testimonio para infundir esperanza a los muchos que padecen por una rutina religiosa que no lleva a nada.
Cordiales saludos.
Ricardo.
 
Re: Respuestas a los mensajes:

Re: Respuestas a los mensajes:

bueno hermano en mi caso salid de mi congregacion por esto porque no aguantaba los pecados emcubierto y la frialdad espiritual ....
 
Re: Respuestas a los mensajes:

Re: Respuestas a los mensajes:

#11 a CreyenteX: es muy bueno todo lo que escribes, con una pequeña observación que me permito; es cuando dices: "12 personas, ese debería ser el máximo". El riesgo en esa frase está con ese mentado grupo de los G12 que se basa precisamente en hacer hincapié en el número. De hecho, con Jesús eran 13, pero las reuniones del Señor con sus discípulos fácilmente superaran tal número pues le seguían muchos discípulos más aparte de los Doce. El encargo de Pablo a Timoteo no contiene vestigio alguno de una progresión geométrica sobre el número 12 (2Ti 2:2).

Si lo pensé cuando lo escribía. Mira, que una religión tenga un punto correcto o que se aproxima un poco a lo correcto y 1000 otros incorrectos, no quiere decir que por todo lo malo en lo demás, haya también que rechazar es punto correcto.

Y no digo que tengan que ser 12 (ó 13) sí o sí, pero sí que deben ser pocos.
También aclaré que hay casos especiales donde se juntaban muchos más, pero son otro tipo de reuniones, y no lo que se hace habitualmente.

Es que con mucha gente no hay verdadera comunión con todos, no se puede saber como andan cada uno, si necesita charlar algo, que uno ore por algo, etc. No puede haber participación, es otra cosa.
 
Respuesta a Mensaje # 16: Hermana Nube33:

Respuesta a Mensaje # 16: Hermana Nube33:

Uno pensaría que lo normal sería que cuando el mundo y sus placeres o las pasiones de la carne consiguen vencer la débil resistencia que se le opone, el miembro de la iglesia mejor haría en irse de una buena vez al mundo para pecar desenfrenadamente y darse todos los gustos y satisfacer todos los apetitos que tanto le atraen. Pero apenas excepcionalmente hemos conocido algún que otro caso así. Lo común es que se pretenda gozar lo mejor del mundo, la carne y el pecado, manteniendo a la vez el prestigio que se ha ganado a nivel eclesiástico. Esto es realmente una tontería; porque estando en el chiquero con los cerdos, los restos de conciencia que le queden no le permiten disfrutar a pleno del barro y la inmundicia. Y por otro lado, estando en el clima espiritual de la iglesia, la doble vida que sabe está viviendo tampoco le permite siquiera un momento de solaz espiritual.
Pero también es cierto que si Satanás no se vuelve más feo y monstruoso de lo que ya es, se debe a que todavía le encanta lucir su faz angelical.
En la mayoría de los casos ocurre tal como a tí te ha acontecido: los que pecan encubren y son ayudados a tapar su infamia; y los que se sienten llamados a ser santos y quieren ser coherentes con la fe que profesan, no les queda otra que salir, pues comienzan a resultar incómodos y fastidiosos a la elite gobernante.
Ahora, si los pecadores "permanecen fieles" y los santos se vuelven "desleales desertores", ¿éso es iglesia o qué cosa es? "Sinagoga de Satanás" dice el Señor en Ap 2:9; 3:9. El punto es, que aunque uno sienta el imperioso llamado del Señor para salir inmediatamente de tal lugar, la opción no es la de recluirse debajo de la cama sino procurar en el vecindario a otros hermanos fieles, santos y espirituales, con prescindencia de su denominación.
El Señor te acompañe siempre.
Ricardo.
 
Re: El “reunionismo” malogra la comunión

Estimados aquí les doy para vuestro análisis un material con relación a las 'reuniones'.
Saludos

Reuniones para animarse al amor y a las buenas obras <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:eek:ffice:eek:ffice" /><o:p></o:p>
Estos hechos nos ayudan a apreciar el sentimiento y la fuerza de esta exhortación citada con frecuencia:<o:p></o:p>
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.<SUP><SUP>[1]</SUP></SUP><SUP>[58]</SUP><o:p></o:p>
La libertad cristiana no ofrece ninguna excusa para mostrar apatía hacia otros, y vivir simplemente para uno mismo. El amor atrae a la gente entre sí. Como miembros del cuerpo de Cristo, somos “miembros que pertenecemos individualmente unos a otros”.<SUP><SUP>[2]</SUP></SUP><SUP>[59]</SUP> Entonces ¿puede decirse que este énfasis en reunirse en el texto citado pone límites a nuestra libertad cristiana, inhibe nuestra expresión de ella, o nos sujeta otra vez a la ley, a reglas? Al contrario, da mayor significado, mayor valor a nuestra libertad.<o:p></o:p>
No hay nada relacionado con la rigidez o el formalismo de las obras de ley en nuestro interés personal en los demás, en mostrar afecto por ellos y por su crecimiento espiritual, en nuestro deseo de estar con ellos en reunión fraternal. Ni en la exhortación de Hebreos 10:24, 25 ni en ninguna otra parte de las Escrituras tenemos un conjunto declarado de reglas que rijan estas reuniones de compañeros creyentes.<SUP><SUP>[3]</SUP></SUP><SUP>[60]</SUP> Algunos emplean este texto como una forma de “garrote” espiritual para forzar la asistencia estricta a reuniones celebradas rutinariamente en momentos específicos, aunque el hacer eso exige que se vaya más allá de lo que contiene la exhortación. La palabra griega que se vierte “abandonar”, “dejar de” (o en términos similares), denota deserción o abandono, algo mucho más serio que una mera irregularidad o falta de frecuencia ocasional.<SUP><SUP>[4]</SUP></SUP><SUP>[61]</SUP> Tampoco hay nada que muestre que los apóstoles de Jesús presentasen jamás la asistencia a esas reuniones como de mayor mérito como “adoración” que otras expresiones de amor y de fe hechas en una vida cotidiana cristiana. No encontramos esta idea en ninguno de los escritos apostólicos. Como lo expresa una obra antes citada, los cristianos aprendieron, o fueron estimulados a aprender, que:<o:p></o:p>
. . . la adoración envuelve toda la vida de uno, toda palabra y acción, y no conoce lugar o momento especial. . . . Puesto que todos los lugares y momentos se han convertido ahora en una ocasión para la adoración, Pablo no puede hablar de la asamblea cristiana en la iglesia [ekklesia] de modo distintivo para este fin. Ya están adorando a Dios, de modo aceptable o inaceptable, en cualquier cosa que estén haciendo.<SUP><SUP>[5]</SUP></SUP><SUP>[62]</SUP><o:p></o:p>
Al considerar la evidencia bíblica de la comunidad cristiana primitiva, el hecho notable es que no encontramos ningún patrón para saber cómo deben ser las reuniones cristianas. Inicialmente, después del Pentecostés, los apóstoles y otros se reunían diariamente en el templo para discusión y exhortación.<SUP><SUP>[6]</SUP></SUP><SUP>[63]</SUP> No es realista asumir que la mayoría sería capaz de hacer eso después de ese período inicial, ni hay ninguna indicación de que lo hiciera. Su compartir comidas con sus hermanos en varios hogares se lista junto con sus reuniones en el templo, y, puesto que las comidas eran a menudo la ocasión para que Cristo proveyese informalmente beneficio espiritual, parece que esto era cierto también en este caso.<o:p></o:p>
En Éfeso, Pablo se reunió durante los primeros tres meses en la sinagoga, por lo tanto de modo semanal cada sábado.<SUP><SUP>[7]</SUP></SUP><SUP>[64]</SUP> Cuando dejó de ir a la sinagoga, mantuvo discusiones “cada día en la escuela de uno llamado Tiranno”, haciendo esto por un período de dos años.<SUP><SUP>[8]</SUP></SUP><SUP>[65]</SUP> No es lógico asumir que aquellos que se reunían con él eran las mismas personas cada día, pues pocas personas podrían estar libres para pasar tiempo de este modo por un período de dos años. Sabemos que Pablo estaba allí un día tras otro; no sabemos definitivamente de nadie más que estuviese allí. Tampoco hay nada que indique que después de eso en Éfeso—o en alguna otra parte—los cristianos se reuniesen con idéntica frecuencia. En muchas ciudades del imperio romano la población esclava era muy grande, llegando a un tercio de la población de las mayores ciudades, como Roma, Éfeso, Antioquía y Corinto.<SUP><SUP>[9]</SUP></SUP><SUP>[66]</SUP> Aunque muchos de éstos no eran meros peones, sino que tenían cargos a veces de gran responsabilidad, todavía es inverosímil que la mayoría de los esclavos fuesen libres de asistir a las reuniones a voluntad.<o:p></o:p>
Aparte de estos relatos en el libro de Hechos, las Escrituras Cristianas, aunque están repletas de todo tipo de exhortaciones, simplemente no contienen nada que esboce o recomiende ningún programa específico para las reuniones cristianas, como tiempo, frecuencia o formato. La exhortación de reunirse está ahí, siendo el amor entre compañeros la fuerza motivadora. Se afirma que el objetivo y propósito esencial es incitarse mutuamente al amor y a las obras excelentes; pero la forma y manera de hacerlo se dejan abiertas.<o:p></o:p>
Este rasgo de las reuniones informales entre cristianos primitivos permitía que las personas se expresasen ellas mismas, que fuesen ellas mismas, que hablasen desde su propia mente y corazón, no que simplemente repitiesen material suministrado, participando en una sesión de preguntas y respuestas catequista, preconcebida, estrechamente controlada. Las personas llegarían a conocerse genuinamente unas a otras, a saber en realidad cómo sentían y cómo veían los asuntos los demás, no se limitarían a solamente oírles hacer declaraciones que en realidad eran representativas del pensamiento y de la opinión de otra persona más bien que del propio individuo.<o:p></o:p>

<HR align=left SIZE=1 width="33%">[1][58] Hebreos 10:24, 25, Versión Reina-Valera

[2][59] Romanos 12:5

[3][60] El Expositor’s New Testament (Tomo IV, página 347), al discutir Hebreos 10:25, comenta sobre el uso que hace el escritor del término más bien largo episynagoge eauton (reuniéndose juntos por sí mismos) en lugar del más simple synagoge (asamblea, congregación), diciendo que synagoge “podría haber sugerido el edificio y las reuniones formalistas, mientras que episynagoge eauton denota meramente el reunirse de los cristianos.

[4][61] Compare el uso que se hace de ella en Mateo 27:46 y 2 Corintios 4:9

[5][62] Paul’s Idea of Community, página 92.<o:p></o:p>

[6][63] Hechos 2:46; 5:42

[7][64] Hechos 19:1, 8. La evidencia señala a una asistencia similar a la sinagoga por parte de muchos cristianos inicialmente, continuando esa asistencia evidentemente hasta que la oposición la hizo desfavorable. (Hechos 18:24-26; compare con Juan 16:1, 2).

[8][65] Hechos 19:8-10, Versión Reina-Valera

[9][66] The International Standard Bible Encyclopedia, Tomo V, página 544.
 
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#17 a CreyenteX: De dos años a esta parte disfruto del privilegio de reunirme con un grupo de hermanos que generalmente anda alrededor de los doce, pocos más, pocos menos. Con la experiencia adquirida con ellos, creo que no descuidaríamos el trato fraternal si este número se duplicase o triplicase. Si el corazón está debidamente ejercitado delante del Señor, seguramente que Él nos guiará a atender a los doce, a los 120 (Hechos 1), a los 3.000 y 5.000 convertidos en los capítulos sucesivos. Un grupo cristiano no es necesariamente malo por ser numeroso ni necesariamente bueno por ser reducido. Las oportunidades obviamente que se multiplican siendo menos mientras que tienden a diluirse siendo más, pero si el Señor con su Espíritu están con nosotros la Palabra de Dios iluminará nuestro sendero.

#19 a Older1976: El material que aportaste es excelente. Vale la pena leer y releer un artículo como ese. Ojalá los lectores no se queden meramente asintiendo al mismo, sino que lo compartan con otros y vean como el Señor pueda guiarlos a experimentar todo lo bueno de lo que allí se habla. Muchísimas gracias.
Ricardo.