Todas las personas creyentes, a la hora de terribles sufrimientos, nos preguntamos como puede ser que Dios permita que nos suceda eso, que Dios no nos libre. Y no podemos entenderlo.
El salmista como hombre que ha sufrido grandemente, dice lo que todos sentimos y Cristo también.
Como hombre que era El Señor, sufrió como uno cualquiera de nosotros. Como Dios no podía morir, así que su condición de hombre semejante a la nuestra, clamó como clamaríamos cualquiera de nosotros.
Lo que es cierto, es que al recordarnos el salmo, tambien en él nos recuerda la gloria de la salvación de Dios y fué precisamente al morir Cristo en la cruz, que la deuda quedó pagada y que el rescate por nuestras injusticias, fué culminado, cumplido.
Bendiciones.