1. LA RAZON ES PORQUE SE HAN ENCASILLADO SOLO EN EL DECALOGO,
2. MIRAN EL PECADO COMO POCA COSA.
3. LO SIGUIENTE ES TOMADO DE:http://www.discipulosdejesus.com/modules.php?name=News&file=print&sid=401
"¿Quién está en mejor posición para determinar cuán larga será la sentencia para un criminal, el ciudadano común de la calle o el juez? ¿Quién está en mejor posición de establecer el castigo para el pecador, los seres humanos pecadores o el Todopoderoso y Santo Creador del Universo? De Su majestad soberana se dice: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono” (Sal.89:14). Y cuando Abraham intercedía por las vidas de los piadosos en las ciudades a punto de ser destruidas reconoció: “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?” (Gen.18:25).
Los escritores mencionados olvidan en su argumentación que fue precisamente el carácter odioso del pecado (Isa.59:1 Jn.3:4; Rom.7:13) lo que dejó a nuestro Señor Jesucristo sobre la cruz sin el amparo de la ayuda divina (Mat.27:46). Si el pecado fuese poca cosa para nuestro Dios, ¿Permitiría el que Su Unigénito Hijo experimentara tan horrible sufrimiento por los pecadores a fin de salvarles? (Cf. Isa.53:3-12). Rechazar la realidad del infierno como un tormento eterno sobre la premisa emocional que este es “demasiado castigo” para los incrédulos es rechazar los terribles horrores del pecado, tanto por lo que es como por lo que hace. “Aquellos que objetan la excesiva severidad del infierno no ven lo que el pecado realmente es. Ellos probablemente miran el pecado externamente, sociológicamente, legalistamente, como “un mal comportamiento”. Fallan en ver el verdadero horror del pecado y la verdadera grandeza, bondad y gozo de el Dios quien es rechazado en cada pecado” (Peter Kreeft & Ronald Tacelli, Ibíd., Pág. 300). Nota: (Las citas de Pinnock, Sttot y Edwards, a lo largo de este estudio fueron tomadas de la obra: “The Destruction of Hell: Annihilationism Examined”; por Jeff Spencer, Christian Apologetics Journal, Vol.1, Num.1 Primavera de 1998).
¿Por qué se está negando la Naturaleza Eterna del Infierno?
3. Porque la enseñanza de algunos esta diseñada para complacer la así llamada “nueva cultura de la tolerancia”.
Según la revista TIME más de la mitad de la sociedad Americana hoy no cree en el infierno. Albert Einstein expresó no creer en el Dios de la Biblia porque “No puedo imaginar a un Dios que recompensa y castiga los objetos de su creación” (Free Inquiry, Pág.31). Bertrand Russell en su popular libro “Why I Am Not a Christian” dijo: “Hubo un muy serio defecto en el carácter moral de Cristo porque el creyó en el Infierno… cualquier persona que es real y profundamente humana no podría creer en el castigo eterno. El Infierno es una doctrina de crueldad” (Págs.17-18; 1957). Aun con todo esto dicho, otra vez, nadie será capaz de alterar la realidad de un tormento eterno. Desde el Jardín de Edén, pasando por el largo periodo de Israel como pueblo elegido y atravesando todas las edades hasta nuestros días; el hombre siempre ha protestado contra los designios de Dios. El ha dicho: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” (Gén.6:3). “¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” (Rom.9:20). Toda la humanidad y aun los hombres “religiosos” podrán no estar de acuerdo con las sentencias divinas contra la desobediencia. Pero los disgustos y objeciones hábilmente plantadas no evitarán que Dios revoque su ya anticipado juicio contra las almas rebeldes (Apoc. 21:8; 22:11-12,15). Jack Moreland dio al blanco a esta inclinación del pensamiento cuando escribió: “Dios es un Sér lleno de compasión, pero él también es un ser justo, moral y puro. De manera que las decisiones de Dios no están basadas sobre el sentimentalismo Americano… Las personas hoy tienden a tomar cuidado de las virtudes más suaves como el amor y la ternura, mientras olvidan las virtudes duras de la santidad, la rectitud y la justicia”.
Por supuesto que es más cómodo oír “doctrinas conforme a nuestros propios deseos” (2 Tim.4:3-4, cf. Jer.6:14) que tener que admitir que una vida llena de impureza e incredulidad recibirá un tormento agonizante sin tregua de liberación o descanso (Apoc.14:11). De este modo la anticipada nota de David Wells en su prefacio de un libro militante contra la doctrina aniquinacionalista es completamente acertada: “Estas verdades se han vuelto delicadas y desconcertantes para las personas, no porque una nueva luz de la Biblia ha sido lanzada, sino por una nueva oscuridad de la cultura” (Hell on Trail: The Case for Eternal Punishment, 1995)."
ESPERO SUS COMENTARIOS.
2. MIRAN EL PECADO COMO POCA COSA.
3. LO SIGUIENTE ES TOMADO DE:http://www.discipulosdejesus.com/modules.php?name=News&file=print&sid=401
"¿Quién está en mejor posición para determinar cuán larga será la sentencia para un criminal, el ciudadano común de la calle o el juez? ¿Quién está en mejor posición de establecer el castigo para el pecador, los seres humanos pecadores o el Todopoderoso y Santo Creador del Universo? De Su majestad soberana se dice: “Justicia y juicio son el cimiento de tu trono” (Sal.89:14). Y cuando Abraham intercedía por las vidas de los piadosos en las ciudades a punto de ser destruidas reconoció: “Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿No ha de hacer lo que es justo?” (Gen.18:25).
Los escritores mencionados olvidan en su argumentación que fue precisamente el carácter odioso del pecado (Isa.59:1 Jn.3:4; Rom.7:13) lo que dejó a nuestro Señor Jesucristo sobre la cruz sin el amparo de la ayuda divina (Mat.27:46). Si el pecado fuese poca cosa para nuestro Dios, ¿Permitiría el que Su Unigénito Hijo experimentara tan horrible sufrimiento por los pecadores a fin de salvarles? (Cf. Isa.53:3-12). Rechazar la realidad del infierno como un tormento eterno sobre la premisa emocional que este es “demasiado castigo” para los incrédulos es rechazar los terribles horrores del pecado, tanto por lo que es como por lo que hace. “Aquellos que objetan la excesiva severidad del infierno no ven lo que el pecado realmente es. Ellos probablemente miran el pecado externamente, sociológicamente, legalistamente, como “un mal comportamiento”. Fallan en ver el verdadero horror del pecado y la verdadera grandeza, bondad y gozo de el Dios quien es rechazado en cada pecado” (Peter Kreeft & Ronald Tacelli, Ibíd., Pág. 300). Nota: (Las citas de Pinnock, Sttot y Edwards, a lo largo de este estudio fueron tomadas de la obra: “The Destruction of Hell: Annihilationism Examined”; por Jeff Spencer, Christian Apologetics Journal, Vol.1, Num.1 Primavera de 1998).
¿Por qué se está negando la Naturaleza Eterna del Infierno?
3. Porque la enseñanza de algunos esta diseñada para complacer la así llamada “nueva cultura de la tolerancia”.
Según la revista TIME más de la mitad de la sociedad Americana hoy no cree en el infierno. Albert Einstein expresó no creer en el Dios de la Biblia porque “No puedo imaginar a un Dios que recompensa y castiga los objetos de su creación” (Free Inquiry, Pág.31). Bertrand Russell en su popular libro “Why I Am Not a Christian” dijo: “Hubo un muy serio defecto en el carácter moral de Cristo porque el creyó en el Infierno… cualquier persona que es real y profundamente humana no podría creer en el castigo eterno. El Infierno es una doctrina de crueldad” (Págs.17-18; 1957). Aun con todo esto dicho, otra vez, nadie será capaz de alterar la realidad de un tormento eterno. Desde el Jardín de Edén, pasando por el largo periodo de Israel como pueblo elegido y atravesando todas las edades hasta nuestros días; el hombre siempre ha protestado contra los designios de Dios. El ha dicho: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” (Gén.6:3). “¿Quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?” (Rom.9:20). Toda la humanidad y aun los hombres “religiosos” podrán no estar de acuerdo con las sentencias divinas contra la desobediencia. Pero los disgustos y objeciones hábilmente plantadas no evitarán que Dios revoque su ya anticipado juicio contra las almas rebeldes (Apoc. 21:8; 22:11-12,15). Jack Moreland dio al blanco a esta inclinación del pensamiento cuando escribió: “Dios es un Sér lleno de compasión, pero él también es un ser justo, moral y puro. De manera que las decisiones de Dios no están basadas sobre el sentimentalismo Americano… Las personas hoy tienden a tomar cuidado de las virtudes más suaves como el amor y la ternura, mientras olvidan las virtudes duras de la santidad, la rectitud y la justicia”.
Por supuesto que es más cómodo oír “doctrinas conforme a nuestros propios deseos” (2 Tim.4:3-4, cf. Jer.6:14) que tener que admitir que una vida llena de impureza e incredulidad recibirá un tormento agonizante sin tregua de liberación o descanso (Apoc.14:11). De este modo la anticipada nota de David Wells en su prefacio de un libro militante contra la doctrina aniquinacionalista es completamente acertada: “Estas verdades se han vuelto delicadas y desconcertantes para las personas, no porque una nueva luz de la Biblia ha sido lanzada, sino por una nueva oscuridad de la cultura” (Hell on Trail: The Case for Eternal Punishment, 1995)."
ESPERO SUS COMENTARIOS.