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LA CONDUCTA HOMOSEXUAL DESDE LA PERSPECTIVA Y LA ÓPTICA CRISTIANA

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  • LA CONDUCTA HOMOSEXUAL DESDE LA PERSPECTIVA Y LA ÓPTICA CRISTIANA

    Puesto que este tema ya se ha discutido en este foro en el pasado, ahora propongo que lo hagamos única y exclusivamente desde la perspectiva y la óptica bíblica/cristiana. Ya hemos escuchado hasta el cansancio los argumentos humanistas de los paganos y creo que ahora es tiempo de que argumentemos dando explicaciones espirituales en contra de esta abominable conducta. No se descartan los argumentos lógicos y de sentido común en contra de la conducta homosexual puesto que estos son compatibles con lo que la Biblia enseña. Con respecto a lo anterior, alguien podría argumentar, validamente, que la proliferación de la homosexualidad, podría, en el futuro, poner en peligro la existencia y perpetuación de la especie humana y ese es un argumento que tiene un respaldo en la Escritura con el mandato de Dios de "Creced y multiplicaos".

    Obviamente los que no son cristianos también pueden participar, pero desde el principio se está dejando claro que ahora este tema se va a analizar desde la óptica bíblica/cristiana. Sobre advertencia no hay engaño.

    A continuación aportaré algo de sustento bíblico en contra de la homosexualidad:


    BIBLIA Y HOMOSEXUALIDAD

    La homosexualidad está de moda; los medios de prensa, y sobre todo la televisión, tratan de embaucarnos cada día con la idea de que la homosexualidad es moralmente neutra, que quienes la practican no merecen nuestra desaprobación, y que incluso les debemos reconocer el derecho a practicar libremente sus inclinaciones y hasta realizan desfiles y manifestaciones públicas exigiendo libertad para dar rienda suelta a sus instintos, una libertad que ni siquiera el resto de las personas nos atreveríamos a reclamar para nosotros mismos. En resumen, tratan de convencernos de que lo bueno es malo y lo malo es bueno.

    Pero este desenfreno no se ha quedado sólo en el mundo y últimamente lo vemos penetrando también en las iglesias y denominaciones cristianas. No es que este pecado no haya existido antes; pero lo que antes se ocultaba con vergüenza, hoy día se exhibe con orgullo. Así hemos visto denominaciones que se atreven a llamarse cristianas, que bendicen matrimonios homosexuales y hasta “consagran” obispos abiertamente homosexuales, los cuales se instalan descaradamente a vivir con sus parejas en la propia residencia oficial de la denominación, pretendiendo ejercer desde allí una autoridad meramente formal porque la autoridad moral hace rato que ya la perdieron.

    Ministros de culto homosexuales ejercitan en forma continuada la pedofilia sin otra reacción de parte de sus superiores que irlos cambiando sistemáticamente de parroquia en parroquia cada vez que son descubiertos y se presenta algún reclamo contra ellos. Lo que la autoridad espiritual no ha sido capaz de corregir, ha debido corregirlo la autoridad secular mediante multas millonarias que finalmente serán pagadas con los centavos de la viuda.

    Como si esto fuera poco, hace poco se descubrió una circular secreta de 1962, proveniente de una alto dignatario de la Iglesia Romana, hecha pública el 6 de agosto último por la cadena informativa CBS de EE UU, que sanciona con excomunión a quienes denuncien una agresión sexual de parte de algún ministro de dicha denominación, incluso si el denunciante es la propia víctima.

    Ante esta avalancha publicitaria, los cristianos nos estamos acostumbrando peligrosamente a mirar como normal una conducta desviada que Dios censura abierta y claramente en su palabra. Se nos dice que se trata nada más que de un simple “incidente” y hasta se pretende hacernos pensar que hay homosexuales buenos, los “no practicantes” y homosexuales malos, los “practicantes”. Siguiendo esta línea de clasificaciones, pronto podremos clasificar también a los practicantes como “permanentes-permanentes”, “permanentes ocasionales frecuentes”, “permanentes ocasionales esporádicos” y “permanentes ocasionales frustrados”; dándole a cada grupo la connotación moral que más nos acomode.

    Pero al hacer esto, estaremos olvidando que el Señor no cae en estas sutilezas; sino que dice derechamente:

    “No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel” [Deuteronomio 23:17].

    Dios no los califica si acaso son sodomitas completos, sodomitas a medias o sodomitas-apenas. Dice taxativamente: “ni haya sodomita…”

    Pero no solamente prohíbe todo tipo de sodomía, sino que además la califica como abominable, es decir, que siente aversión por ella, la aborrece, la condena y la maldice enérgicamente:

    “Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”. [1 Reyes 14:24]

    La pone en un mismo plano con el bestialismo, al que califica de perversión:

    (Levítico 18: 22, 23) “No te echarás con varón como con mujer; es abominación. Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión.”

    Y la castiga con la pena de muerte:

    “Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.” [Levítico 20:13]

    La sodomía también se presenta en estrecha asociación con la idolatría, de modo que vemos a los reyes de Judá, que cuando actúan rectamente ante los ojos de Dios, combaten tanto la una como la otra. Asa, rey de Judá, hizo lo recto ante los ojos de Dios:

    “porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho.” [1 Reyes 15:12]; y su hijo Josafat, que: “anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová” [1 Reyes 22:43], “barrió también de la tierra el resto de los sodomitas que había quedado en el tiempo de su padre Asa” [ 1 Reyes 22:46].

    El origen del homosexualismo está en el abandono de Dios, en el no tomarlo en cuenta. En que habiendo conocido a Dios, no se le da el honor que merece ni se obedece su voluntad. La Palabra de Dios, según Pablo, en el primer capítulo de su epístola dirigida a los romanos, que eran expertos practicantes en esto de la homosexualidad, nos explica claramente como este es un proceso que empieza por ignorar a Dios, pasa por la idolatría, y continúa por la desviación de las inclinaciones naturales, que se reorientan hacia los de su mismo sexo:

    “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.” [Romanos 1:21-27].

    Esto produce una corrupción general de las costumbres; ya que un vez perdido el autocontrol y el dominio propio, se entra por un camino de depravación creciente en el cual, a la falta inicial del homosexualismo se agregan después toda clase de corrupciones semejantes o peores, si es que existe algo peor, cuyo único destino es la muerte eterna:


    “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican ." [Romanos 1:28:32].

    Y si alguna duda cabe todavía de que este hábito cierra las puertas del cielo a quienes lo adquieren, Dios dice a los habitantes de Corinto, que tampoco lo hacían mal en materia de desenfreno sexual:

    “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” [1 Corintios 6:9,10].

    Más aún, los homosexuales figuran entre aquellos transgresores y desobedientes que se oponen a la sana doctrina del evangelio de Dios:

    “Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado."[1 Timoteo 1:9-11].


    ¿Más claro?; pero algunos dirán: ¿Qué hacemos con nuestros hermanos que sufren esta lacra? ¡No los podemos rechazar, por cuanto Cristo también murió por ellos!

    “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores , Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” [Romanos 5:8-9 ].

    Ciertamente; pero no por eso debemos dejar de exhortarlos a un cambio de vida de acuerdo con las promesas de nuestro Señor para quienes reconocen su pecado:

    “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego”. [Lucas 3:8-9].

    Recordándoles la alternativa horrenda que espera a quienes no quieren aprovechar el don de Dios del arrepentimiento:

    “Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores,” [2 Pedro 2:9-10].

    Por que también ellos deben arrepentirse, cambiar de actitud y mostrar por sus obras que ahora son hijos de Dios, renacidos del agua y del Espíritu:

    “Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” [Hechos 11:18].

    “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras” [Santiago 2:17-18]

    Confiando en que las cosas viejas pasaron; porque todas son hechas nuevas:

    “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” . [2 Corintios 5:17-19].

    Y que con la ayuda del Señor podrán superar su vicio; pero por ningún motivo podremos aceptarles que proclamen, hagan alarde y justifiquen su condición, no dando señales de arrepentimiento ni deseo de cambio. No tienen por qué marginarse de las mismas exigencias que se les hace a los alcohólicos, los fumadores, los jugadores, los malhablados y demás pecadores públicos cuyo único lugar en la iglesia, mientras no cambien de mentalidad, es la banca del penitente; pero nunca la silla del líder.

    Fuente y autor: Desconocidos.

    __________________________________________________ __________________________________________________ ___________



    Me parece importante mencionar que en la actualidad, incluso algunos que se dicen cristianos ya están sucumbiendo al mundo cuando le dan su visto bueno al pecado de la sodomía, invocando argumentos de tolerancia, humanidad, igualdad, discriminación, "amor al prójimo" y un largo etcétera.

  • #2
    Imágenes que hablan más de mil palabras:

    Sexualidad bien explicada.jpg

    Genética 2.jpg

    Comentario


    • #3
      Muy interesante:

      http://www.familyresearchinst.org/20...homosexuality/

      Male Homosexual Behavior

      Men having sex with other men leads to greater health risks than men having sex with women1 not only because of promiscuity but also because of the nature of sex among men. A British researcher summarizes the danger as follows:
      “Male homosexual behaviour is not simply either ‘active’ or ‘passive,’ since penile-anal, mouth-penile, and hand-anal sexual contact is usual for both partners, and mouth-anal contact is not infrequent. . . . Mouth-anal contact is the reason for the relatively high incidence of diseases caused by bowel pathogens in male homosexuals. Trauma may encourage the entry of micro-organisms and thus lead to primary syphilitic lesions occurring in the anogenital area. . . In addition to sodomy, trauma may be caused by foreign bodies, including stimulators of various kinds, penile adornments, and prostheses.”2
      Although the specific activities addressed below may be practiced by heterosexuals at times, homosexual men engage in these activities to a far greater extent.3
      a. Anal-genital
      Anal intercourse is the sine qua non of sex for many gay men.4 Yet human physiology makes it clear that the body was not designed to accommodate this activity. The rectum is significantly different from the vagina with regard to suitability for penetration by a penis. The vagina has natural lubricants and is supported by a network of muscles. It is composed of a mucus membrane with a multi-layer stratified squamous epithelium that allows it to endure friction without damage and to resist the immunological actions caused by semen and sperm. In comparison, the anus is a delicate mechanism of small muscles that comprise an “exit-only” passage. With repeated trauma, friction and stretching, the sphincter loses its tone and its ability to maintain a tight seal. Consequently, anal intercourse leads to leakage of fecal material that can easily become chronic.
      The potential for injury is exacerbated by the fact that the intestine has only a single layer of cells separating it from highly vascular tissue, that is, blood. Therefore, any organisms that are introduced into the rectum have a much easier time establishing a foothold for infection than they would in a vagina. The single layer tissue cannot withstand the friction associated with penile penetration, resulting in traumas that expose both participants to blood, organisms in feces, and a mixing of bodily fluids.
      Furthermore, ejaculate has components that are immunosuppressive. In the course of ordinary reproductive physiology, this allows the sperm to evade the immune defenses of the female. Rectal insemination of rabbits has shown that sperm impaired the immune defenses of the recipient.5 Semen may have a similar impact on humans.6
      The end result is that the fragility of the anus and rectum, along with the immunosuppressive effect of ejaculate, make anal-genital intercourse a most efficient manner of transmitting HIV and other infections. The list of diseases found with extraordinary frequency among male homosexual practitioners as a result of anal intercourse is alarming:
      Anal Cancer
      Chlamydia trachomatis
      Cryptosporidium
      Giardia lamblia
      Herpes simplex virus
      Human immunodeficiency virus
      Human papilloma virus
      Isospora belli
      Microsporidia
      Gonorrhea
      Viral hepatitis types B & C
      Syphilis7
      Sexual transmission of some of these diseases is so rare in the exclusively heterosexual population as to be virtually unknown. Others, while found among heterosexual and homosexual practitioners, are clearly predominated by those involved in homosexual activity. Syphilis, for example is found among heterosexual and homosexual practitioners. But in 1999, King County, Washington (Seattle), reported that 85 percent of syphilis cases were among self-identified homosexual practitioners.8 And as noted above, syphilis among homosexual men is now at epidemic levels in San Francisco.9
      A 2010 CDC data analysis underscores the disproportionate impact of HIV and syphilis among gay and bisexual men in the United States. The data, presented at CDC’s 2010 National STD Prevention Conference, found that the rate of new HIV diagnoses among men who have sex with men (MSM) is more than 44 times that of other men and more than 40 times that of women. The rate of primary and secondary syphilis among MSM is more than 46 times that of other men and more than 71 times that of women.10
      A 1988 CDC survey identified 21 percent of all Hepatitis B cases as being homosexually transmitted while 18 percent were heterosexually transmitted.11 Since homosexuals comprise such a small percent of the population (only 1-3 percent),12 they have a significantly higher rate of infection than heterosexuals.13
      Anal intercourse also puts men at significant risk for anal cancer. Anal cancer is the result of infection with some subtypes of human papilloma virus (HPV), which are known viral carcinogens. Data as of 1989 showed the rates of anal cancer in male homosexual practitioners to be 10 times that of heterosexual males, and growing.13 Thus, the prevalence of anal cancer among gay men is of great concern. For those with AIDS, the rates are doubled.14
      Other physical problems associated with anal intercourse are:
      hemorrhoids
      anal fissures
      anorectal trauma
      retained foreign bodies.15


      b. Oral-anal

      There is an extremely high rate of parasitic and other intestinal infections documented among male homosexual practitioners because of oral-anal contact. In fact, there are so many infections that a syndrome called “the Gay Bowel” is described in the medical literature.16 “Gay bowel syndrome constitutes a group of conditions that occur among persons who practice unprotected anal intercourse, anilingus, or fellatio following anal intercourse.”17 Although some women have been diagnosed with some of the gastrointestinal infections associated with “gay bowel,” the vast preponderance of patients with these conditions are men who have sex with men.18

      “Rimming” is the street name given to oralanal contact. It is because of this practice that intestinal parasites ordinarily found in the tropics are encountered in the bodies of American gay men. Combined with anal intercourse and other homosexual practices, “rimming” provides a rich opportunity for a variety of infections.

      Men who have sex with men account for the lion’s share of the increasing number of cases in America of sexually transmitted infections that are not generally spread through sexual contact. These diseases, with consequences that range from severe and even life-threatening to mere annoyances, include Hepatitis A,19 Giardia lamblia, Entamoeba histolytica,20 Epstein-Barr virus,21 Neisseria meningitides,22 Shigellosis, Salmonellosis, Pediculosis, scabies and Campylobacter.23 The U.S. Centers for Disease Control (CDC) identified a 1991 outbreak of Hepatitis A in New York City, in which 78 percent of male respondents identified themselves as homosexual or bisexual.24While Hepatitis A can be transmitted by routes other than sexual, a preponderance of Hepatitis A is found in gay men in multiple states.25 Salmonella is rarely associated with sexual activity except among gay men who have oral-anal and oral-genital contact following anal intercourse.26 The most unsettling new discovery is the reported sexual transmission of typhoid. This water-borne disease, well known in the tropics, only infects 400 people each year in the United States, usually as a result of ingestion of contaminated food or water while abroad. But sexual transmission was diagnosed in Ohio in a series of male sex partners of one male who had traveled to Puerto Rico.27

      In America, Human Herpes Virus 8 (called Herpes Type 8 or HHV-8) is a disease found exclusively among male homosexual practitioners. Researchers have long noted that men who contracted AIDS through homosexual behavior frequently developed a previously rare form of cancer called Kaposi’s sarcoma. Men who contract HIV/AIDS through heterosexual sex or intravenous drug use rarely display this cancer. Recent studies confirm that Kaposi’s sarcoma results from infection with HHV-8. The New England Journal of Medicine described one cohort in San Francisco where 38 percent of the men who admitted any homosexual contact within the previous five years tested positive for this virus while none of the exclusively heterosexual men tested positive. The study predicted that half of the men with both HIV and HHV-8 would develop the cancer within 10 years.28 The medical literature is currently unclear as to the precise types of sexual behavior that transmit HHV-8, but there is a suspicion that it may be transmitted via saliva.29

      c. Human Waste

      Some gay men sexualize human waste, including the medically dangerous practice of coprophilia, which means sexual contact with highly infectious fecal wastes.30 This practice exposes the participants to all of the risks of anal-oral contact and many of the risks of analgenital contact.

      d. Fisting

      “Fisting” refers to the insertion of a hand or forearm into the rectum, and is far more damaging than anal intercourse. Tears can occur, along with incompetence of the anal sphincter. The result can include infections, inflammation and, consequently, enhanced susceptibility to future STDs. Twenty-two percent of homosexuals in one survey admitted to having participated in this practice.31

      e. Sadism

      The sexualization of pain and cruelty is described as sadism, named for the 18th Century novelist, the Marquis de Sade. His novel Justine describes repeated rapes and non-consensual whippings.32 Not all persons who practice sadism engage in the same activities. But a recent advertisement for a sadistic “conference” included a warning that participants might see “intentional infliction of pain [and] cutting of the skin with bleeding . . . .” Scheduled workshops included “Vaginal Fisting” (with a demonstration), “Sacred Sexuality and Cutting” with “a demonstration of a cutting with a live subject,” “Rough Rope,” and a “Body Harness” workshop that was to involve “demonstrating and coaching the tying of erotic body harnesses that involve the genitals, male and female.”33 A similar event entitled the “Vicious Valentine” occurred near Chicago on Feb. 15-17, 2002.34 The medical consequences of such activities range from mild to fatal, depending upon the nature of the injuries inflicted.35 As many as 37 percent of homosexuals have practiced some form of sadism.36

      f. Conclusion

      The consequences of homosexual activity have significantly altered the delivery of medical care to the population at-large. With the increased incidence of STD organisms in unexpected places, simple sore throat is no longer so simple. Doctors must now ask probing questions of their patients or risk making a misdiagnosis. The evaluation of a sore throat must now include questions about oral and anal sex. A case of hemorrhoids is no longer just a surgical problem. We must now inquire as to sexual practice and consider that anal cancer, rectal gonorrhea, or rectal chlamydia may be secreted in what deceptively appears to be “just hemorrhoids.”37 Moreover, data shows that rectal and throat gonorrhea, for example, are without symptoms in 75 percent of cases.38

      The impact of the health consequences of gay sex is not confined to homosexual practitioners. Even though nearly 11 million people in America are directly affected by cancer, compared to slightly more than three-quarters of a million with AIDS,39 AIDS spending per patient is more than seven times that for cancer.40 The inequity for diabetes and heart disease is even more striking.41 Consequently, the disproportionate amount of money spent on AIDS detracts from research into cures for diseases that affect more people.

      Fuente: http://factsaboutyouth.com/posts/mal...xual-behavior/





      Comentario


      • #4
        Hace varios meses, posteando en otro sitio web, tuve la oportunidad de predicarle a un pecador. No estoy diciendo que mis palabras lo hayan cambiado pero me siento orgulloso de haber defendido el Glorioso Evangelio de Cristo. Este sujeto con el que intercambié palabras era un homosexual declarado quien, torpemente, creía que es posible mezclar el CRISTIANISMO con el estilo de vida homosexual.

        En la conversación, el sujeto del mundo utiliza el ya gastado argumento de que la homosexualidad no es mala porque Jesús nunca habló DIRECTAMENTE acerca del tema. Este sujeto no sabía que estaba ante un Hijo de Dios que sabe usar la Espada del Espíritu. Pongo en rojo las palabras del pecador y en azul mis palabras.


        "Ah, mi pobre mal orientado, amigo miope: Yo camino en la Luz del Señor. ¡Jesús NUNCA dijo NADA acerca de la homosexualidad!"

        "Jesús nunca dijo NADA sobre el matrimonio gay o sobre inhalar cocaína tampoco. ¿Tienes ejemplos de matrimonio homosexual en la Biblia? No lo creo. ¿Cuál es tu punto? Piensas que la homosexualidad es buena porque Jesús nunca habló de ella DIRECTAMENTE pero no notas (siguiendo tu misma línea de razonamiento) que Jesús nunca dijo que el matrimonio gay estaba bien, por lo tanto, si él nunca dijo que el matrimonio homosexual estaba bien, no puedes asumir que el matrimonio gay está bien. Jesús nunca dijo que la esclavitud o el tráfico de seres humanos fueran cosas malas, sin embargo, sabemos que ni la esclavitud ni el tráfico humano serían compatibles con el cristianismo porque el Espíritu Santo nos lo hace saber. Bang, te disparaste en el pie.

        Jesús habló de Sodoma y Gomorra y dijo que las personas de esas ciudades se hubieran arrepentido si hubieran presenciado los milagros que hizo (Jesús) y si hubieran oído el Evangelio. Por lo tanto, Jesús menciona indirectamente la homosexualidad porque menciona el arrepentimiento y reconoce que lo que esa gente hacía (comportamiento homosexual y otras perversiones) eran cosas malas ante Dios porque usa la palabra "arrepentimiento".

        Te lo digo de nuevo aunque no te guste porque quiero que te salves: IRÁS AL INFIERNO A MENOS QUE TE ARREPIENTAS.

        Y recuerda, las personas de Dios siempre te dirán la verdad, aunque no sea lo que quieres oír. El Diablo te dirá exactamente lo que quiere escuchar, incluso si es una MENTIRA. Te estoy diciendo la VERDAD para que puedas arrepentirte y salvar tu alma."


        De todo corazón deseo que esta persona haya meditado mis palabras y reflexionado para poder renunciar a su pecado y ser salvo.Siempre sigo orando por esta persona.




        Comentario


        • #5
          A los ateos que se les demuestra que no es genético la homosexualidad terminan por decir que tomar la desicion de ser gay por voluntad propia es natural aunque resulte ser psicológico por la razón misma de decidir de estar vestido o fabricar autos que no son naturales, aunque creo sinceramente que la vestimenta es natural porque hasta los ángeles las tienen y sirven para algo que este relacionado con el conocimiento del bien y del mal, y en cuanto a los artefactos fabricados por invención creo que son naturales siempre y cuando se ajustan en el sentido de que el humano según como fue creado necesita dichos bienes como para estar en una condición similar en comparación a como lo estuvo en el jardín que lo tenía todo servido, algo como recrearlo.
          Pero en fin es una sorpresa ver como piensan los ateos que defienden la homosexualidad, ni que hablar si les dice que es posible una súper inteligencia creadora de todo que en ese caso sería el DIOS que se nos revelo en tiempos antiguos y tenemos su inspiración en la biblia como testimonio y en nuestros corazones quienes les creemos a su evangelio.
          # 1373:Seguramente...(supuestos hijos de María)

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          • #6
            ¿Opiniones?

            Comentario


            • #7
              La Palabra de Dios le da muchas respuestas a los cristianos acerca de este pecado. Gloria a Dios.

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              • #8
                ¿Opiniones?

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                • #9
                  Creo que esto va en este tema:

                  Escribe: Nicolás Márquez.- ¿Qué tiene que ver el “hombre nuevo socialista” con un individuo homosexual? Absolutamente nada y aunque con las limitaciones naturales de su actividad, en el único sistema conocido en el cual el sodomita ha podido desarrollar su vida afectivo-sexual es en el capitalista-occidental. Sin embargo, el sujeto homosexual ha sido hoy capturado por los mismos sectores que no hace mucho lo hubiesen inflamado a latigazos y, encima, le han inyectado un discurso ideológico que a éste le sirve de alivio personal y de cruzada militante al servicio de una causa que ni siquiera es la suya.

                  Un joven homosexual probablemente ha padecido angustias, dudas, conflictos de identidad y confusiones. Quizás por su desacomodada condición nunca se sintió del todo establecido en su vida social (colegio, club, cumpleaños, salidas) y ha gastado muchas energías no en politizarse sino en tratar de auto-encontrarse o definirse y ver exactamente desde qué lugar él se va a parar en su vida de sociedad y familiar. Luego, aparecen estos grupos de izquierda que en el afán de reclutarlo lo ensalzan, lo contienen, le presentan a otros reclutas en su misma situación y, encima, los titiriteros que lo captan le dicen al joven homosexual que sus insatisfacciones no son consecuencia de su contrariada tendencia sino que él es “víctima” de un patrimonio cultural opresor. ¿Y cuáles son esas instituciones opresivas? La Iglesia, la familia y la tradición: o sea, “casualmente”, los pilares de la civilización occidental que la izquierda siempre ha pretendido destruir.

                  Conforme con la característica izquierdista consistente en anular la responsabilidad personal y echar siempre culpas en el afuera, el homosexual recién captado encuentra ahora un enemigo externo y además culpable de su malestar interior, lo cual le genera a él una suerte de alivio circunstancial. Seguidamente sus nuevos referentes del grupo le dan una banderita multicolor en una mano y una estampa del Che Guevara en la otra, y el inexperto sodomita es lanzado a la militancia catártica con un libreto básico pero efectista, a tal punto que lo acaba convirtiendo en un ardoroso activista de una causa que en el fondo les es ajena.

                  ¿Y por qué razón la nueva izquierda escogió y promovió al homosexualismo como uno de los grupos militantes para teledirigir hacia su causa? Las respuestas son muchas y buscaremos ofrecer las que consideramos más relevantes.

                  Por un lado, es un dato sobrado que varios de los pensadores y dirigentes homosexualistas (sean éstos homosexuales o no) son de izquierda (Wilhelm Reich, Herbert Marcuse, Harry Hay, Michel Foucault, Paulo Freyre, Guy Hocquenghem, Jacobo Schifter Sikora, Paco Vidarte y Beatriz Preciado, además de los locales Néstor Perlongher, Héctor Anabitarte o Ernesto Meccia, entre tantos otros) y en sus tesis siempre han especulado en mayor o menor medida en promover esta suerte de simbiosis consistente en trasladar la vieja lucha de clases hacia otro tipo de conflictos sociales en pugna, procurando mantener vigente la tensión dialéctica más allá de cuál sea la causa que lo genera.

                  Asimismo la izquierda, ante estos nuevos interlocutores (los homosexuales) puede seguir enarbolando fantasías igualitarias (que antes eran económicas y ahora son culturales/antropológicas) y si bien no es propio de la izquierda hablar a favor de la “libertad”, ésta siempre abrevó históricamente en el concepto de “liberación”, el cual hoy fue readaptado y además, esa exhortación liberacionista tiene una connotación inseparablemente unida a la de la “rebelión”: nadie se libera si no se rebela. ¿Rebelarse y liberarse ante qué o ante quién? Antes era contra el “imperialismo”, “los poderosos”, los “detentadores de los medios de producción” y varias otras abstracciones, pero en el tema que nos ocupa se le propone al homosexual liberarse de la “superestructura patriarcal” que tanto lo ha marginado y destratado, la cual se encuentra conformada por la Iglesia Católica y la familia tradicional. De esta manera se incita al sodomita reclutado a romper con la Iglesia, la familia y la tradición cultural occidental, a los cuales se los sindica como culpables de los sinsabores emocionales que él habría padecido por el mero hecho de “ser diferente”. ¿Y por qué razón la izquierda busca por blanco estos tres ítems (Iglesia, familia y tradición)? En verdad buscó combatirlos siempre, sólo que ahora encontró nuevos pretextos y un ejército gratuito dispuesto al renovado enfrentamiento abierto.

                  Contra la Iglesia, la guerra se desata porque más allá de cuestiones de Fe y de toda connotación sobrenatural o teológica, ésta siempre estuvo en favor de las jerarquías, de la existencia de la propiedad privada, de que las clases sociales convivan en armonía y del respeto por el orden natural. O sea que por su propia composición doctrinal e institucional, la Iglesia desde siempre fue un importantísimo freno cultural y espiritual contra el avance de las ideas izquierdistas, que la misma condenó en un sinfín de documentos: no sólo desde Encíclicas tales como Quod Apos*to*li*ci Mu*ne*ris, In*mor*ta*le Dei o Divinis Redemptoris si*no has*ta por medio de un de*cre*to del San*to Ofi*cio (hoy Con*gre*ga*ción pa*ra la Doc*tri*na de la Fe) or*de*na*do por Pío XII el 1º de ju*lio de 1949 que pro*híbe a los ca*tó*li*cos “dar su nom*bre a los par*ti*dos co*mu*nis*tas o pres*tar*les fa*vor”, y quie*nes “de*fien*den o pro*pa*gan la doc*tri*na ma*te*ria*lis*ta y an*ti*cris*tia*na de los co*mu*nis*tas in*cu*rren, por es*te he*cho, co*mo após*ta*tas de la fe ca*tó*li*ca, en la ex*co*mu*nión re*ser*va*da de es*pe*cial ma*ne*ra a la Se*de Apos*tó*li*ca”[1].

                  Pero no es necesario ser un erudito en asuntos eclesiales dado que los puntos más básicos y populares del cristianismo se oponen de punta a punta al comunismo y sus derivados en todas sus manifestaciones; nos referimos a los Diez Mandamientos, los cuales son sabidos y aprendidos hasta por cualquier niño que desee incursionar en el catecismo parroquial. En efec*to, el De*cá*lo*go nos man*da “amar a Dios so*bre to*das las co*sas”, “no to*mar su san*to nom*bre en va*no” y “guar*dar los do*min*gos y fies*tas de pre*cep*tos” (el co*mu*nis*mo por su materialismo es confesadamente ateo). “Hon*rar pa*dre y ma*dre” (aquí se resalta no sólo el concepto de jerarquía natural sino el de familia). “No co*me*ter ac*tos im*pu*ros” y “no de*sear la mu*jer del pró*ji*mo” (nuevamente son preceptos que no sólo defienden a la familia tradicional sino que riñen con el pansexualismo). “No ro*bar” y “no co*di*ciar bie*nes aje*nos” (el co*mu*nis*mo nie*ga la exis*ten*cia de bie*nes aje*nos al no reconocer el de*re*cho de pro*pie*dad). “No ma*tar” (el co*mu*nis*mo su*pe*ró los cien mi*llo*nes de ase*si*na*tos en el Siglo XX y hoy promueve el genocidio infantil a través del aborto). Fi*nal*men*te, el de*cá*lo*go di*ce “No men*tir” (para enumerar las mentiras históricas y presentes del comunismo deberíamos escribir libro aparte). Finalmente, más allá de algunos desvíos o actualizaciones sufridas a través del tiempo, es un hecho que el cristianismo en general o el catolicísimo en particular no tienen punto de contacto alguno con el comunismo y sus derivados. Rebelarse ideológica y políticamente contra ello es un frente de batalla que la izquierda nunca puede descuidar, y la comunidad homosexual es caldo de cultivo para mandarla al frente a los fines de lidiar acríticamente: habitualmente las violentas marchas tanto feministas como homosexualistas suelen hacerse en las puertas de Iglesias o catedrales en el afán de “escracharlas” o agredirlas en sus bienes físicos y humanos.

                  Respecto del ataque de la izquierda contra la familia, encontramos aquí elementos de orden ideológico pero también de índole práctico. Por empezar, la familia es el núcleo afectivo y de contención por antonomasia. Lo primero que toda persona conoce es su familia, y advierte así la existencia de jerarquías sucesivas y naturales a las cuales amorosamente tiene que obedecer y depender: padre, madre, hermano mayor, etc., y el niño va internalizando ese orden jerárquico, el cual nada tiene que ver con el utopismo igualitario y horizontal que la izquierda pretende promocionar (aunque luego sus regímenes sean crueles autocracias verticalistas).

                  Por supuesto que en un matrimonio puede ser que sea la madre quien tenga una personalidad más imponente que la del padre o que la opinión de un hermano menor tenga mayor peso en su influencia que la de un hermano mayor con motivo de características de la personalidad. Pero más allá de eventuales intercambios de ciertos roles no esenciales, lo concreto es que la jerarquía como concepto es lo que el niño aprende y absorbe como natural y como modelo desde su primer día de vida. Por ende, a la izquierda le interesa romper con la noción de familia para disolverla y reemplazarla progresivamente por experimentos propensos a un relativismo igualitario y así fomentar en las nuevas generaciones, o bien la desjerarquización, o en su defecto el conflicto familiar para que ésta se vea erosionada. Luego, golpear o envilecer a la familia es además una manera implícita de golpear por añadidura a la religión: no nos olvidemos que el matrimonio fue y es un Sacramento religioso, ante lo cual, diría un viejo refrán, al atacarlo se estarían “matando dos pájaros de un tiro”.

                  ¿Y a todo esto qué tiene que ver la tradición? Si para la izquierda el “Estado burgués” es el órgano arquetípico de la sociedad política a la cual hay que destruir, la familia es el órgano arquetípico de la sociedad civil al que también hay que destruir, porque entre otras cosas, ésta es dadora de valores, usos y costumbres, es decir, es el órgano por excelencia depositario de la tradición o de las tradiciones que se encuentran en las antípodas del sujeto revolucionario. Vale decir, los padres le transmiten a sus hijos muchos de los valores que a su vez ellos recibieron de sus respectivos padres (y así sucesivamente). Luego, la familia es el principal ente emisor de la tradición y no se puede hacer una revolución cultural sin romper con la tradición cultural: esta última constituye el freno de aquella.

                  Justamente, por regla general la familia no pretende hacer de sus hijos revolucionarios frenéticos sino hombres de provecho que sean continuadores, perfeccionadores o superadores de su tradición familiar y así contar con las mejores herramientas para insertarse en el mercado. Y la izquierda tuvo esto tan claro, que ya desde los años ‘70 las organizaciones terroristas ERP y Montoneros en Argentina (que a la sazón despreciaban a la homosexualidad), buscaban no sólo controlar que los guerrilleros tuvieran el menor contacto posible con su familia de origen, sino además constituir a la propia organización como sustituto de aquélla: la organización terrorista pretendía erigirse en una suerte de familia colectiva que reemplazara y rompiera con la estructura “burguesa” en la cual cada guerrillero había sido educado. Más aún, en muchos casos los guerrilleros reclutados eran luego programados e instigados a atentar contra la vida de sus propios progenitores como señal de fidelidad y lealtad a la causa revolucionaria. Asimismo, es sabido que el sistema comunista soviético buscó siempre reemplazar a la familia por el Estado.

                  Con todo lo expuesto, la izquierda (que desde hace bastante tiempo que se ha quedado sin argumentos serios para hacer una revolución), consiguió reinventarse política y discursivamente. Con ello recluta gratuitamente militantes dispersos que hoy engrosan sus filas para pelear con proclamas distintas en los mismos frentes de batalla que ella siempre consideró indispensables. De esta manera pretende seguir sembrando conflicto social pero además, estos nuevos conceptos homosexualizantes le permiten a la siniestra “redimirse” de sus crueldades y homicidios en masa cometidos durante el Siglo pasado. En efecto, embanderarse con la causa homosexual le es funcional al neocomunismo para mostrar un rostro “sensible y empático” e ir dejando atrás el estigma del stalinismo y del maoísmo, que como se sabe, fueron los grandes genocidas del Siglo XX (superando incluso a sus primos hermanos del nacional-socialismo).

                  Ni Lenin, ni Stalin, ni Mao, ni Ho Chi Min, ni Pol Pot, ni ninguno de los antiguos tiranos de la izquierda dura vivieron para advertir el gran cambio de estrategia y paradigma revolucionario; por ende, todos los líderes comunistas o filo-comunistas de generaciones posteriores han terminado siendo, a diferencias de sus viejos ídolos, pro-homosexualistas y así, el trotskista, fundador del Foro de Sao Paulo y ex Presidente Ignacio Lula Da Silva apoyó abiertamente el “matrimonio homosexual” en Brasil[2]; la Presidente socialista de Chile Michelle Bachellet (exiliada en su tiempo en la Alemania comunista) se pronunció abiertamente en favor no sólo del matrimonio homosexual sino también del crimen del aborto[3]; el dictador ecuatoriano Rafael Correa, tras mucho vacilar, acabó imponiendo en su país la unión legal homosexual en el 2014[4]; el ex guerrillero tupamaro devenido en Presidente de Uruguay José Mujica se manifestó a favor del matrimonio homosexual[5] y, por supuesto, la montonera de cartón Cristina Kirchner fue durante su presidencia la madrina y abanderada de cuanta exigencia vociferara la agenda homosexualista en Argentina.

                  Claro que entre la izquierda clásica y la nueva hay un personaje excepcionalísimo que participa de ambas al unísono, dado que no sólo vivió todos los procesos sino que para desdicha del sufrido pueblo cubano no se termina de morir nunca. Nos referimos al dictador vitalicio Fidel Castro, quien tras haber masacrado homosexuales a diestra y siniestra en los campos de exterminio de la UMAP (edificados a instancias del Che Guevara), en el 2010 “modernizó” su libreto acorde con la nueva estrategia revolucionaria y en ocasión de un reportaje que le fuera efectuado, salió al ruedo pidiendo un tardío “perdón” a la comunidad homosexual:

                  -“Hace cinco décadas, y a causa de la homofobia, se marginó a los homosexuales en Cuba y a muchos se los envió a campos de trabajo militar-agrícola, acusándolos de contrarrevolucionarios”, le recuerda la autora de la entrevista Carmen Lira Saade.

                  -F. Castro: “Fueron momentos de una gran injusticia, ¡una gran injusticia!, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros… Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios (…) Teníamos tantos problemas de vida o muerte que no le prestamos atención… Si alguien es responsable, soy yo”.[6]

                  Tanto ha cambiado el castrismo en torno a este tema, que si bien sigue sin respetar el más mínimo derecho individual en la isla, en este ítem puntual sí se encargó de organizar sucesivamente la “Jornada Cubana por el Día Mundial Contra la Homofobia”. ¿Y quién funge en La Habana de adalid de este flamante banderín por la “diversidad”? Mariela Castro, hija del dictador Raúl Castro y sobrina de Fidel, quien además se da el tolerante gusto de liderar el “Centro Nacional de Educación Sexual”.

                  Indudablemente la revolución tiene mucho de auténtica: no sólo es hereje sino que su necesidad también tiene cara de hereje.

                  Citas/fuentes:

                  [1] “Del día en que la Iglesia excomulgó a los comunistas”. Ver nota y texto completo del Decreto en el siguiente enlace: http://www.religionenlibertad.com/de...stas-33364.htm

                  [2] Lula defiende unión de homosexuales en Brasil. El presiente brasileño defendió la unión civil entre personas del mismo sexo y en una entrevista televisiva afirmó que tenemos que parar con la hipocresía. Septiembre, 2008. http://www.latercera.com/contenido/24_52250_9.shtml

                  [3] Bachelet a favor del matrimonio homosexual y el aborto terapéutico. La ex Jefa de Estado comentó temas valóricos durante su primera entrevista televisada. Diario El Mercurio. 15 de abril de 2013. http://www.emol.com/noticias/naciona...al-espejo.html

                  [4] Rafael Correa aprueba uniones de hecho homosexuales luego de almuerzo con Silueta X

                  [5] Reconocer el consumo de marihuana y el matrimonio homosexual es solamente “ver la realidad”, dijo José Mujica en Costa Rica, donde criticó la falta de progreso en Latinoamérica pese a los “discursos de hermandad. 20.08.2015. Ver enlace completo en:

                  http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?281620

                  [6] Fidel políticamente correcto: pidió perdón por la homofobia. Infobae, 31, agosto, 2010.

                  http://www.infobae.com/2010/08/31/10...n-la-homofobia


                  Fuente: http://laabeja.pe/opini%C3%B3n/espac...exualismo.html

                  Comentario


                  • #10
                    IMPACTANTE TESTIMONIO:

                    Comentario


                    • #11
                      El mundo sería un mejor lugar sin homosexuales ni prostitutas.

                      Comentario


                      • #12
                        Rober, no te responden pq escribes cantidades de texto insufribles. Observo atónito gente con tu mentalidad en pleno siglo XXI. No me cabe en la cabeza como puede el moderador permitir los insultos continuados que profesais tu y otros a estos colectivos que no son de vuestro agrado.
                        Leo
                        Cogito ergo sum

                        Comentario


                        • #13
                          Originalmente publicado por Robespengler Ver Mensaje
                          El mundo sería un mejor lugar sin homosexuales ni prostitutas.
                          Sinceramente, me parece que esta afirmación es un tanto "malinterpretable".

                          Más allá de eso, me permito preguntarte: ¿y qué hacemos? Quiero decir, si yo fuera un homosexual muy feliz en mi homosexualidad, ¿qué harías conmigo? Una vez me das tu opinión, poco más puedes hacer, también yo podría opinar sobre cualquier otra cosa tuya que no me guste. Lo mismo si quieren decir que son cristianos y también gays... con todas las denominaciones de cristianos que hay, seguro que pueden hacer una nueva secta cristiana que permite la homosexualidad...

                          Hasta donde he llegado a comprender (en mi limitado entender, puesto que jamás me ha atraído ningún otro hombre) el que te gusten los hombres es como el que te gusten las mujeres: no lo decides, simplemente es así. En mi caso por ejemplo hasta bien entrados los 15 años no me interesaban ni unos ni otros, y con el desarrollo de la pubertad comenzó a interesarme el sexo opuesto. Si alguien me preguntara por qué me gustaban las mujeres y no los hombres... pues no sabría contestarle.

                          Por otro lado, y sin que te lo tomes a mal, coincido con el compañero en que el formato de texto que utilizas no es demasiado amigable para la lectura... un tamaño de letra más pequeño facilitaría el trabajo.


                          Un saludo.

                          Comentario


                          • #14
                            Originalmente publicado por Alejandro87 Ver Mensaje
                            Si yo fuera un homosexual muy feliz en mi homosexualidad, ¿qué harías conmigo?
                            ¿Qué haría yo contigo? NADA.

                            Buscar la Salvación por medio de la Santidad (la cual implica NO practicar el pecado) ES RESPONSABILIDAD TUYA.

                            Sí podría aconsejarte que te arrepientas de tus pecados, que ores, que leas tu Biblia y que te congregues en una Iglesia Cristiana donde se predique SANA DOCTRINA. Más allá de eso NO PUEDO HACER NADA.


                            Comentario


                            • #15
                              Originalmente publicado por Robespengler Ver Mensaje

                              ¿Qué haría yo contigo? NADA.

                              Buscar la Salvación por medio de la Santidad (la cual implica NO practicar el pecado) ES RESPONSABILIDAD TUYA.

                              Sí podría aconsejarte que te arrepientas de tus pecados, que ores, que leas tu Biblia y que te congregues en una Iglesia Cristiana donde se predique SANA DOCTRINA. Más allá de eso NO PUEDO HACER NADA.

                              Te entiendo, pero creo que te expresas de forma un tanto agresiva cuando dices "sería mejor que no existieran". Por otro lado, si no harías "nada" con un homosexual, ¿puedo entender que le tratarías como a cualquier otra persona? Mandarías a tus hijos a la misma escuela que él a los suyos, le ofrecerías trabajo en tu empresa, te harías amigo suyo... ¿no influiría en nada en tu conducta para con él?

                              Comentario

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